<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8152408</id><updated>2012-01-24T17:16:18.176-08:00</updated><title type='text'>INVENTIVAsocial</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://inventivasocial.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8152408/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inventivasocial.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8152408/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>INVENTIVAsocial</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03718323321101678159</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WYMZYNaUz9U/SKhsLPt26BI/AAAAAAAAAZU/JcMycF3B8SA/S220/coirito_fumador%5B1%5D.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>760</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8152408.post-4306549329723705749</id><published>2012-01-24T17:11:00.000-08:00</published><updated>2012-01-24T17:16:18.187-08:00</updated><title type='text'>LAS PALABRAS VUELAN MÁS...</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-CNX_B4t_RCI/Tx9X1riRljI/AAAAAAAAB2M/6UemKLxWqHk/s1600/Examen.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 355px; height: 303px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-CNX_B4t_RCI/Tx9X1riRljI/AAAAAAAAB2M/6UemKLxWqHk/s400/Examen.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5701372233005504050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Dibujo: Ray Respall Rojas.&lt;br /&gt;-La Habana. Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRECIOS*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  ¿Quién paga los derechos del velero&lt;br /&gt;            que escribe adiós&lt;br /&gt;                  en la tarde que no puede volver?&lt;br /&gt;                                                                                                  Juan Gelman&lt;br /&gt;            &lt;br /&gt;         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No es que uno idealice este lugar porque ha nacido en él, o porque la distancia sea la paridora de una nostalgia tremebunda. No. A nadie escapa –y en mí menos- que por aquí también se cuecen habas y hay gente que pretende vivir pisando al prójimo. Como en todos lados. Pero también es cierto que aquí hay gestos que tienen los vecinos entre sí que en las grandes ciudades son absolutamente imposibles y hasta suenan a cuento.&lt;br /&gt;            Debajo de los fresnos hay una mesa redonda de cemento donde mis padres cenaban en las noches de verano.&lt;br /&gt;            Hoy en ese lugar José Farina me deja el agua potable aunque yo me olvide de dejarle las monedas.    No es raro que sobre esa misma mesa encuentre una bolsa con choclos de la quinta de mi vecino, don Chávez, hombre del norte, grave como un antiguo criollo que sonríe con discreción cuando voy a su casa para agradecerle su obsequio silencioso ya que todo sucede en mi ausencia.&lt;br /&gt;            Cuando miro ese viejo trinchante que durante tantos años mi madre había deseado, repleto de vasos, vasitos, pocillos protegidos por ese vidrio con su puertitas corredizas, es como si mirara la historia de la casa y la mía propia. Cada objeto que reposa allí tiene la suya y verlos allí es como un texto donde se interpretan sucesos menores pero también algunos grandes que se pueden enlazar sin tanta exageración con hechos más amplios que se vinculan con la historia a secas.&lt;br /&gt;            Debo reconocer también que la mayoría de esos pocillos que son restos de juegos que mi madre habrá comprado con no pocos sacrificios, poco me dicen, o, me cuentan historias ya cada vez más fragmentarias, cada vez más olvidadas y, lo que es peor, no puedo compartir con nadie, pese a que no resisto la tentación de ir usándolos para que ellos no sientan (si es que los objetos sienten) que han tenido una existencia vacía.&lt;br /&gt;            Quedan algunas tazas verdes y amarillas donde mis hijas reconocen haber tomado allí el café con leche que mi madre les servía en su infancia. Y eso me hace feliz, porque veo que la tradición de esos objetos mudos no se corta con el paso de las generaciones. &lt;br /&gt;            Abro luego un antiguo aparador con sus estantes atestados de libros y colecciones de revistas que fui llevando para hacer lugar en mi biblioteca. La idea era curiosear, pero el calor acobarda pronto mi voluntad y salgo al patio dende una sombra propicia me espera, y bajo esa fronda espesa escucho el piar nervioso de los pájaros cuyo canto ya no reconozco. Inútil  espero el vuelo alto de los patos, o la escuadra perfecta de las garzas moras hacia aquellos bañados, porque ya no existen. Andan sí, bandadas bullangueras de cotorras, que vienen de otros lugares donde la deforestación es implacable. Es la soja que empuja el equilibrio ecológico, signos de los tiempos que nos acosan duro.&lt;br /&gt;            Hay alguna gente aquí que tiene otros valores. Juan Carlos Sequeira, por ejemplo, el popular Bomba, quien una vez nos hizo un gol en un clásico a los dos minutos y no pudimos remontar el resultado. Recuperé –me dice- el patio de mi infancia que yo llamo “mis raíces”. Porque digo, ¿qué precio tiene ese lugar donde yo corría saltando una cuerda o jugaba con mi pequeña pelota o con mi trompo?&lt;br /&gt;            Lo miro sin contestarle. Pero pienso, este hombre es un sabio.&lt;br /&gt;            Luego me invitó a un asado allí, donde circula entre sus tomates y sus frutales que son industria de sus manos.  Me reí de muy buena gana con sus ocurrencias y la de sus amigos: los dos Raúles – Lisi y Ferreyra-, mi hermano y José Rainiero al que llaman El Príncipe. &lt;br /&gt;            Ese patio profundo de buen cuidado césped, con su fresno añoso y alto, el correteo de los gorriones, las nubes que se agolpaban grises en el sopor del día amenazaban una tormenta que el campo esperaba como un perro sediento. De regreso con mi hermano nos acompañó una cortina de lluvia que rodeaba al auto por las calles desiertas del pueblo. &lt;br /&gt;            Estas pocas cosas ocurren todavía en mi pueblo, donde un amigo que vende quesos deja en un lugar la llave para que algunos de sus clientes se atiendan solos si necesitan algo de urgencia. Pesan la horma en la balanza y le dejan anotado en un papel aquello que se llevaron. &lt;br /&gt;            Mientras quede esta gente, esta buena gente dando vueltas por las calles de mi pueblo, seguramente quedarán cosas vivas.&lt;br /&gt;            Aunque ahora las garzas busquen otros cielos más propicios para surcar con su vuelo perfecto.&lt;br /&gt;            Pero aún quedan las golondrinas que vuelan en círculos cada vez más cerrados hasta que orientan sus picos hacia el olor del mar lejano y allá van en formación perfecta como regalo a nuestros absortos ojos renovados que la miran siempre &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SALSIPUEDES*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Hay una localidad en Córdoba que tiene este nombre temible. Salsipuedes. Este nombre –lo repito, temible- parece decir que el visitante llegará con facilidad pero no tendrá la misma holgura en el momento en que quiera abandonar el pueblo.&lt;br /&gt;     Hablábamos con unos amigos sobre los grupos, y defendían ellos los cruceros diseñados para cubrir las expectativas de pasajeros gays. Decían, y me parece un punto reconocible, que de haber sólo personas homosexuales en ellos, nadie es mal mirado ni señalado, todos pueden compartir los códigos como la música, cierto lenguaje,  la decoración, los puertos a tocar que son ciudades donde existen barrios gays. En fin, me decían que en estos barcos así como en ciertos hoteles temáticos, todo está pensado para satisfacer las necesidades de un público específico. Y, recalcaban, en esos lugares nadie debe fingir ni esconderse pues todos participan de una misma condición.&lt;br /&gt;     Para poner a prueba una idea, es bastante útil el viejo truco de la reducción al absurdo. Pongamos un ejemplo diferente para ver lo mismo desde más lejos, desde cierta extrañeza u otra luz quizás no tan cenital sino una luminiscencia de atardecer donde las sombras se alargan.&lt;br /&gt;     Propongo, entonces, un crucero sólo para personas negras, con el fin de que no se sientan discriminados por los blancos, puedan disfrutar a destajo de su maíz cocido, escuchen góspel mañana tarde y noche,  y tengan inclusive, detalle simpático, en vez de un minigolf un pequeño algodonal en cubierta para que los niños practiquen los antiguos oficios de sus ancestros. Me dejo llevar e imagino bares temáticos con grilletes y látigos pero ya es suficiente.&lt;br /&gt;     No es lo mismo, dicen.&lt;br /&gt;     Y qué tal un crucero sólo para aborígenes, con un precioso tótem a manera de mascarón de proa, artistas dedicados a pintar curiosas máscaras guerreras a los pasajeros, y todo un arsenal de plumas de colores para que las damas elaboren su propio tocado. Muy creativo y, como en los anteriores, con una absoluta libertad y comodidad ya que se encontrarían sólo y únicamente entre pares. Si todos participan de un grupo homogéneo, no hay discriminación, ya que no se puede separar un grano de la taza de arroz.&lt;br /&gt;     Podría haber un crucero sólo para mujeres para que no se vean expuestas a vejámenes, como se había propuesto en México un autobús femenino. Excelente idea si las hay. Recuerdo en este punto a un obispo católico de aquí en Argentina, que propuso una ciudad para los homosexuales, así no eran molestados por la gente normal. Esto es en extremo caritativo y ejemplo de conducta. Sería como realizar un pueblo para depositar a los mancos, otro para los sordos, y de allí en adelante y todo lo que se les ocurra. Es claro que nadie se burlaría de un ciego si todos quienes comparten la vida son invidentes. Buena solución, virtuosa y pensando en el bien de los pobres anormales.&lt;br /&gt;     No caigo en la ingenuidad de creer que una pareja gay se sienta cómoda en medio de una sociedad homofóbica, que una familia de negros disfrute de una felicidad sin atenuantes en medio de una población blanca, que una mujer camine con tranquilidad en un autobús donde viaja la hinchada de un equipo de fútbol a la cancha. Un aborigen es consciente de sus rasgos, y de que muchas personas hallarán algo reprobable en la rasgadura de sus ojos o el color de su piel.&lt;br /&gt;     Pero fabricar el propio gueto es un camino riesgoso, donde la protección para que el daño no entre se transforma en una barrera que impide salir.&lt;br /&gt;     No queda otra cosa que el ejercicio de la valentía para que los tiempos se desarrollen y cambien. No es simple y no nos engañemos, es doloroso. Más fácil es construir reservas, barrios privados, encerrarse en casa o fingir que uno es otra cosa. Pero se pierde la dignidad en el sendero de la sombra.&lt;br /&gt;     Una nena me dijo, cuando trataba de convencerla de que es hermosa con su pelito oscuro y sus ojos profundos “qué viva, vos tenés ojos verdes”. Acusación dolorosa y desgarradora. Tiene razón, cómo pedir coraje a los otros. Lo único que puedo hacer es no sumar ladrillos para que se erijan muros.&lt;br /&gt;     Cuidado con los Salsipuedes. Finalmente hay un laberinto para cada Minotauro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                                          &lt;br /&gt; *De Mónica Russomanno.  russomannomonica@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA SAGA DE MIS DELIRIOS*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos siguen tus huellas,&lt;br /&gt;la sonrisa, la sombra de tu alegría&lt;br /&gt;y las lágrimas, ¡Si!, las lágrimas,&lt;br /&gt;humedecen las ansias del corazón que late,&lt;br /&gt;el deseo de tenerte&lt;br /&gt;y remontar distancias,&lt;br /&gt;y elevar el cuerpo inerte, sobre valles,&lt;br /&gt;y montañas&lt;br /&gt;y llegar a ti&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;contemplar tus bellos ojos negros,&lt;br /&gt;sumergir en ellos, lo que queda de vida,&lt;br /&gt;y desplazar el espíritu en las profundidades de tu alma,&lt;br /&gt;y acariciar tu rostro, ese rostro amado,&lt;br /&gt;sentir el calor de tu piel quemando mis deseos,&lt;br /&gt;y el sabor de tus labios,&lt;br /&gt;Oh!,tus labios que tanto anhelo...&lt;br /&gt;y dormir en tu lecho, el sueño eterno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo tu imagen alada &lt;br /&gt;entrar por la ventana,&lt;br /&gt;roconozco tu rostro, tu cuerpo,&lt;br /&gt;más no tus alas &lt;br /&gt;-seguro, es un delirio-&lt;br /&gt;pero no tengo fiebre, no, no la tengo,&lt;br /&gt;es más, creo que siento frío,&lt;br /&gt;y te acercas&lt;br /&gt;y en tus alas envuelves mi esqueleto, &lt;br /&gt;recitas versos, tu sonrisa acaricia mi embeleso,&lt;br /&gt;y la muerte baila alrededor&lt;br /&gt;y canta canciones de cuna&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pesados los ojos, helados los huesos en el calor de tus alas,&lt;br /&gt;y mi corazón arde en el sepulcro de tu aliento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cenizas yacen esparcidas&lt;br /&gt;no veo tu rostro, todo es niebla espesa,&lt;br /&gt;a lo lejos un murmullo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la imagen tiembla&lt;br /&gt;no hay recuerdos en la memoria,&lt;br /&gt;y desplazarse a ciegas, entre los secretos &lt;br /&gt;oscuros de un agujero que flota,&lt;br /&gt;y de pronto:  ¡resplandecen las tinieblas!&lt;br /&gt;...el último latido, el último segundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las cenizas yacen esparcidas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transcurre un instante sin tiempo&lt;br /&gt;el esqueleto yace acurrucado&lt;br /&gt;en el vacío de la conciencia sin nombre&lt;br /&gt;y los estertores gimen&lt;br /&gt;y la oscuridad busca desesperada,&lt;br /&gt;la tibieza alada, esa que quedó presa,&lt;br /&gt;en el fragmento del último latido, ¡Si!&lt;br /&gt;del último vestigio luminoso de amor&lt;br /&gt;y recuerdo en el corazón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un lugar sin espacio&lt;br /&gt;acurrucado el esqueleto&lt;br /&gt;perdido en la bitácora etérea,&lt;br /&gt;llora lágrimas que bañan los astros&lt;br /&gt;y transgreden la lógica&lt;br /&gt;del espacio sin tiempo&lt;br /&gt;y del tiempo sin espacio&lt;br /&gt;y caen, delicadas, quejumbrosas,&lt;br /&gt;fundidas con la lluvia&lt;br /&gt;y tocan los cristales de tu ventana&lt;br /&gt;y en un descuido, algunas rozan tus mejillas&lt;br /&gt;y otras te usurpan un beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Ruth Ana López Calderón.  anilopez20032000@yahoo.es&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras vuelan más*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;He muerto tantas veces que ya ni recuerdo… diversas voces me han susurrado que estaban para cobijarme en el silencio más opaco. Así amarrada a esos nidos me he confiado a entregar lo mejor y lo peor de mi.  &lt;br /&gt;Pero la cama radiante se transformo en un salto al vacío.&lt;br /&gt;Recompuesta en mis sobresaltos he aprendido que las palabras vuelan más que los abrazos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Azul. azulaki@hotmail.com&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUANDO EL VIENTO SUR*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sin ningún viento, ¡hazme caso!, gira, corazón; gira, corazón”.&lt;br /&gt;FEDERICO GARCÍA LORCA&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el viento sur se vaya&lt;br /&gt;¿Quién refrescará el  sonido de la flecha y la última  bala?&lt;br /&gt;¿Dónde llorará  el río cuándo  se seque el cauce de la noche?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Quién  alumbrará la madriguera del  topo?&lt;br /&gt;¿Dónde irá cuando  la  nieve  apague el  brillo de la  última  lluvia?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Quién se  atreverá  a devolver  amor  a la cuna vacía?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Dónde  irán   estas  palabras, golondrinas  perdidas?&lt;br /&gt;¿Hasta cuándo buscarán la sombra de su sombra?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Adonde irá la sombra del viento sur?&lt;br /&gt;¿Adonde irá la niña sin los vientos? ¿Lluvia, sequía, pedregal?&lt;br /&gt;¿Adonde?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAS INDIGNADAS* &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decían de Discépolo "le duele como propia la cicatriz ajena"&lt;br /&gt;Pero acaso es ajena la herida de la crucificción de esta niña de 11 años de Concordia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La iglesia sigue necesitando cruces  y hogueras? ¿Por eso elije a las más débiles, a las nenas  y a las mujeres pobres? Que tienen para decir del tema los curas de tercer mundo. Parece que han hecho opción por los pobres pero no por las pobres. La iglesia encarna una ideología "el patriarcado" a la que sirven gobernadores , ministros de salud, jueces y un largo etc. No todos los hombres siguen esta ideología ni todas las mujeres están en contra. Quiero destacar los artículos de Stola, Carabajal y Wainfeld que salieron en Página 12. sobre el tema y les pido que sigan escribiendo sobre los actos de violencia contra las mujeres que no cesan. &lt;br /&gt;TAMBIÉN ES INDIGNANTE  tener que dar razones para lo que está a la vista.&lt;br /&gt;Pedimos la soberanía en las islas Malvinas, pido también para esta nena, para todas las nenas y todos las mujeres, sobre su vida. Pido que no quieran usar su cuerpo como un envase. Las palabras del ministro de salud de Concordia cuando dice "la naturaleza es sabia", son un insulto, tendrá  que renunciar y pedir primero disculpas a todos los que ofendió con sus palabras. No se enteró el señor ministro que los seres humanos somos seres de cultura y no de la naturaleza como los animalitos. Podría repetir estas palabras necias a las víctimas de terremotos por ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabe el señor ministro los daños que pueden darse en el sistema oseo que todavía se está desarrollando en una nena en crecimiento por el gran requerimiendo de calcio de un embarazo?&lt;br /&gt;Si no lo sabe es un ignorante, si no sabe el daño psíquico de sentir la invasión del cuerpo por algo que no se quiere ni se está preparada para entender. Si no lo sabe como lo sabemos los que trabajamos con la salud mental, no merece el puesto que ocupa. Es posible pedir y lograr que se respete a las mujeres y a las niñas, su deseo, su vida, sus decisiones, su integridad. Desde 2003 en adelante se ha avanzado mucho en derechos humanos  y en la integración de las minorías, por eso es inadmisible que dejemos a las niñas pobres sujetas a la violencia de una dictadura sobre sus cuerpos. Hay que desactivar la influencia de la  iglesia y las patotas que sostienen sus principios miortíferos para las mujeres , en el sistema de salud  y en otros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A luchar con ternura e ideas, eso que ellos no pueden esgrimir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Cristina Villanueva. cristinavillanueva.villanueva@gmail.com &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo expropiado*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por Enrique Stola *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es una historia talibán. Ocurre en Entre Ríos, Argentina, siglo XXI. Una niña de 11 años, violada y embarazada. Tempranamente ella aprende los códigos machistas: el cuerpo de las mujeres pertenece a los hombres. Su humilde mamá pide ayuda profesional. Rápidamente aparecen quienes son los guardianes de la moral, de las leyes y los representantes del Estado provincial y decretan que el cuerpo de la niña les pertenece. La niña pide “volver a ser como antes”, seguir siendo niña. Los guardianes dicen NO. El NO se ve reforzado por la presión de los aliados de la muerte, fanáticos que se llaman “pro-vida” y suspiran cada vez que una mujer pobre muere por un aborto clandestino: la muerte es la forma en que Dios hace pagar el pecado de abortar. Ningún médico/a, cuando diagnosticó el embarazo, informó a la mamá sobre los derechos que la niña tenía (tenía, porque sus derechos fueron confiscados por el Estado). Nadie le dijo que la Organización Mundial de la Salud la tiene en cuenta y que ella, con sólo 11 años, no goza de buena salud por el disparo al psiquismo sufrido y que sufrirá aún más cuando le impongan ser madre, ya que no tiene autonomía para decidir. Mientras, el director del Hospital Masvernat de Concordia informó al juez que ella era un buen armario-contenedor y que podría parir sin riesgo. Si no, que no se preocupara: el ministro de Salud había pensado ya en una cesárea. ¡Todos hablan de la buena salud del armario-contenedor! Nadie le dice a esta niña que si fuera hija o nieta del juez, del ministro o de los médicos, en estos momentos estaría jugando y ya habría vuelto a ser la que era. Si ella fuera de clase media o alta, no se violarían la Convención Internacional de los Derechos del Niño ni las leyes 26.061 y 26.485. El aborto no punible se habría realizado sin inconvenientes para su salud, y el estrés postraumático por la violación podría resolverlo con psicoterapia.&lt;br /&gt;Ella sólo es una niña pobre que sufre un atentado a su salud psicofísica, un festín para la ignorancia, la hipocresía y la cobardía social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Médico psiquiatra. Psicodramatista.&lt;br /&gt;*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/185863-57462-2012-01-20.html&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libros*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varado entre murallas y gaviotas. Seis entradas en la bitácora de Maqroll el Gaviero es una guía de la obra de Álvaro Mutis escrita por Diego Valverde Villena. Varado entre murallas y gaviotas es un vademécum que nos ayuda a recorrer las páginas mutisianas, un mapa literario de las rutas del Gaviero. &lt;br /&gt;Diego Valverde Villena -viajero como Cendrars, connaisseur como Morand, lector como Larbaud- entra en la bitácora del Gaviero y nos ofrece las claves de su mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diego Valverde Villena (1967) es licenciado en Filología Hispánica, Filología Inglesa y Filología Alemana y magister en Literatura Inglesa. Ha realizado estudios de doctorado en Literatura en las universidades de Oxford, Heidelberg, Tubinga, Chicago y Complutense de Madrid. Desde 1992 ha sido profesor en varias universidades europeas y americanas. Su poesía aparece en numerosas antologías y ha sido traducida a varios idiomas. Sus ensayos, guiados por lecturas de un hedonismo borgiano, exploran la &lt;br /&gt;literatura universal, con especial dedicación a la literatura hispanoamericana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si está interesado en adquirir este libro, envíenos un correo electrónico a info@auroraboreal.dk &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con la referencia Varado entre murallas y gaviotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fuente: Aurora Boreal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.auroraboreal.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=1119:libro&amp;catid=76:lo-mas-soliticitado&amp;Itemid=205 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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Y ha cabalgado noches. &lt;br /&gt;Y en un S.O.S. desesperado se ha hallado. &lt;br /&gt;(Eres lo que soy) &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los recuerdos, de pronto, los lapidan. &lt;br /&gt;Y juntos entierran los duelos y los muertos. &lt;br /&gt;Y vibran. Se estremecen. Palpitan. Ceremonias secretas. &lt;br /&gt;(Hoy es ayer) &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y permanecen. Paradoja de gemelos. Perfecta. &lt;br /&gt;Y la muerte pasa, inadvertidamente. &lt;br /&gt;Y regresan los amados muertos. &lt;br /&gt;(Pedí un deseo) &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y son “amados  inmortales.” &lt;br /&gt;Y conjugan los verbos de la infancia. &lt;br /&gt;El pretérito pasado, es perfecto. &lt;br /&gt;(Ayer es hoy) &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se abrazan  Se abrasan. Se enardecen. &lt;br /&gt;Y arden, fieles a la especie. Lejanía y  estrellas. &lt;br /&gt;Y el beso llega, obsecuente, consecuente. &lt;br /&gt;(Soy lo que eres) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“Cuando te vaya bien llévame contigo, &lt;br /&gt;Cuando te vaya mal, no me defraudes” &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;DAGOBERTO*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         Dagoberto es un perro. En esta vida no se llama Dagoberto, al nacer le pusieron Motita y lo adornan con lazos color rosa, a pesar de que no es afeminado, y lo que tiene no es mota, sino más bien antifaz: una mancha negra que le cubre los ojos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         En una vida anterior fue hombre y fue tratado como un perro, estuvo barriendo calles desde que tuvo edad laboral, calle arriba, calle abajo con el escobillón y el carrito. Llegó a envidiar a la perra que vivía en la casa amarilla del barrio alto, propiedad de una viuda rubia, cuyos enormes senos eran su admiración... los de la rubia, claro está… la perra era una labradora dorada, premiada en eventos caninos, a quien sacaba a pasear en las tardes. “Pensar que ese animalito vive en casa con piscina y come carne... solía pensar con franca envidia cuando se enfrentaba al pan con café y a su catre, “en este mundo vale más ser perro, con tal que se nazca en colchón de lujo”.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         Así vivió y así murió. Cuando le llegó la hora de reencarnar, se enteró de que aquella perra, estaba a punto de dar a luz. Tan arrepentido estaba de ser humano que eligió descender en la escala evolutiva para ganar autoestima y recibir el afecto del que se creía merecedor. Y se halló de pronto, con todos sus recuerdos de hombre, emergiendo a empujones por un útero canino.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         Pero resultó que la perra había tenido una aventura, fruto de una escapada nocturna que habían creído sin mayores consecuencias que una garrapata en la oreja izquierda, anterior al cruce con un perro de su abolengo. Dagoberto fue el hijo único de tan oscura unión. “¡Horror!”, gritó la dueña  al veterinario, “¡deshágase de ese engendro, que mis ojos lo no vean más, que no lo sepa nadie! ¡Qué vergüenza!” y corrió a buscar sus sales.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         Lo colocaron en una esquina del patio, mientras asistían a la parturienta. Cualquier cachorro de fina estirpe hubiera sucumbido a las dos horas expuesto a la intemperie, pero Dagoberto sumaba genes de perros callejeros que retrocedían desde el registro akásico de siglos durmiendo en la selva, en el desierto, en las calles, hasta la memoria kármica de sus luchas por aferrarse a la vida cuando era hombre. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         Estaba destinado a no conocer a su madre. En su vida humana fue abandonado en el hospital… ahora, que había elegido el mejor vientre perruno posible, la madre moría de parto. Lo que en una existencia anterior marcó su desgracia, en ésta fue su suerte. Su ama rubia, con los ojos hinchados de tanto llorar, fue a recogerlo, arropándolo en su fabuloso seno. “Angelito mío”, le dijo al oído, “eres todo lo que me queda de ella, mi preciosa Motita”. Después se supo que era macho, pero ya estaba nombrado. Los lazos rosa con que lo adornan no tienen que ver con este error, fueron heredados de su madre… por fortuna entre los perros no se da importancia a estos detalles.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         De este modo Dagoberto, que por la correría de su progenitora iba a regresar de vuelta al infinito, vive una vida de aristócrata. Cada día saborea las mejores costillas, con algo de hueso, para que sus potentes jugos gástricos puedan trabajar a gusto. Por las tardes devora pastelitos de salmón junto a la piscina y menea el rabo a su ama, se reclina en su regazo y duerme la siesta mientras ella acaricia sus orejas...  ¡Cómo le hubiera gustado esto cuando barría la calle donde se asienta la casa en que ahora vive!   &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         Dicen que La Esperanza, postrer habitante de La Caja de Pandora, no fue un bien ni un remedio, sino el último de los males enviados al hombre. Quien vive de esperanzas no asume el destino, que vuelve y se repite infinitamente hasta que hemos aprendido lo que vinimos a aprender: Dagoberto esperaba una vida larga y feliz, rodeada de comodidades. Un futuro matrimonio perruno con los descendientes jugando a su alrededor, una vejez tranquila…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         Todo marchó de maravillas hasta que una noche escuchó a su ama hablando con su mejor amiga. “Lo he decidido, es lo mejor para que no siga los pasos de mi difunta Mimí, mañana a primera hora viene el veterinario y lo castramos, ¡esta tarde lo vi husmeando a esa perra sin raza que los hijos del vecino siempre tienen suelta! ¡Qué vergüenza!” &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         Sumido en la desesperación, esperó a que la señora se volteara, decidido a huir de su vida llena de acomodos y mimos con tal de no renunciar a su virilidad… tal vez la puerta trasera estuviera aún abierta. Echó una última mirada a su ama, cuánto le dolería dejarla... palabra de perro, lo de olisquear a la perrita no había sido su culpa, ella se le había encimado cuando lo sacaron a pasear. ¡A lo que pretendían hacerle renunciar por tan pequeño desliz!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         A los tres pasos descubrió que los pies le pesaban como plomo, su energía se estaba desvaneciendo, un sueño inexplicable lo invadía. Un intento más y cayó, imposibilitado de seguir adelante. “Te lo dije”, escuchó a su dueña al teléfono, “cuando se ponen así pierden el sentido. ¡Menos mal que se me ocurrió echarle el sedante en el agua! No me lo vas a creer: ¡con lo bien que está aquí y se estaba escapando ahora mismo detrás de esa cualquiera!”.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;         “Resignación”, pensó Dagoberto-Motita antes de sumirse en la inconciencia, aprendiendo al fin la lección que lo había devuelto a este mundo, “la vida puede ser bella, pero no tiene por qué ser perfecta”.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Marié Rojas.&lt;br /&gt;La Habana. Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;DE LOS ESCOMBROS*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensamientos decrépitos&lt;br /&gt;La soledad arañando paredes&lt;br /&gt;Perfilando deshielos &lt;br /&gt;en el ártico de la existencia sin nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los años penitentes&lt;br /&gt;anegados en la borrasca del alma,&lt;br /&gt;los sueños inconclusos &lt;br /&gt;vagan reincidentes en la cárcel del recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada resquicio inundado de llanto&lt;br /&gt;y de las sombras resucita la silueta:&lt;br /&gt;años adormecida, años mutilada.&lt;br /&gt;La fuerza de la vida domina&lt;br /&gt;La incorpora y la lanza al baile incrédulo del destino&lt;br /&gt;y sosegada canta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son imágenes de un viejo cuadro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Ruth Ana López Calderón. anilopez20032000@yahoo.es&lt;br /&gt;23-11-2011&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;HUNDIMIENTO DEL CRUCERO&lt;br /&gt;COSTA CONCORDIA*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Todo era una fiesta. La cena misma del primer día de viaje. El jolgorio de la parte del pasaje que aún no cenaba, saludaba en cubierta a los lugareños de la pequeña isla italiana de Giglio, mientras sonaba la profunda sirena del barco engalanado. Todo cerca, muy cerca de la costa; demasiado peligrosa por sus rocas amenazantes y semi escondidas…. De pronto la nave choca con el fondo del casco, y abre una vía que hiere gravemente al navío. &lt;br /&gt;Desconcierto, confusión, caos… Miles pugnan por salvarse, primero sin tomar casi conciencia, algunos bajan con sus bolsos, luego con desesperación cuando el barco se ladea y vuelca sobre sí, y hay quienes se caen, otros se tiran, otros quedan atrapados en una trampa inclinada;  unos nadan a la orilla cercana, otro se ahogan o desaparecen….&lt;br /&gt;El capitán también…, o se cae cuando el barco se vuelca. Abandona el barco…&lt;br /&gt;Hay quienes dicen que estaba “enfiestado”, descuidándolo. &lt;br /&gt;Tenemos un culpable. Todo está bien. &lt;br /&gt;Un error humano.&lt;br /&gt;              Si es así la cosa, es bastante precaria. Siempre va a haber capitanes que se toman un tiempo para cenar, a veces la misma etiqueta les exige que sociabilice con el pasaje. Incluso habrá momentos que el capitán tendrá que dormir, y un día quizás un capitán se emborrache; y siempre puede haber una roca escondida que ni siquiera está en las cartas. Suele ser así.&lt;br /&gt;Pero los barcos no deberían hundirse. &lt;br /&gt;Al menos no tan fácil.&lt;br /&gt;Del “Titánic” aprendimos que el casco se rompió contra el témpano, porque el acero de aquel tiempo era demasiado rígido, que más bien no era acero sino casi hierro fundido y se quebraba como un vidrio. Hoy los aceros de los cascos de los barcos son cien veces más resistentes.&lt;br /&gt;También aprendimos que no tenía “Compartimentos estancos”, lo que evitaría que una vía inunde toda la sentina, hundiendo la nave. Desde aquella vez la ingeniería naval en grandes naves usa ese diseño a fin de evitar que el agua inunde la nave, sólo el compartimento dañado; haciendo que el resto no dañado la mantenga a flote, por más grave que sea la avería. En último caso dará el tiempo suficiente para que se haga el salvamento del pasaje sin pérdidas humanas. &lt;br /&gt;Aquí vimos que el Barco toma agua por babor y luego se recuesta a estribor, lo que muestra que el agua se movió sin contención alguna de un lado para el otro, y eso tumbó la nave. Por lo que se ve no tenía compartimentos estancos de ninguna naturaleza.&lt;br /&gt;Estas naves han ido creciendo en altura, como altos hoteles, manteniendo su manga, o sea su anchura, por lo que su base pasa a ser menor en relación; y podríamos concluir criteriosamente que, en consecuencia, ponen en riesgo su estabilidad. Eso lo enseñó la trágica crónica de tantos ferris del Mar del Norte, que en tiempos bastante recientes dieron vueltas de campana y se hundieron por el peso de su superestructura sumada al común sobrecarga de pasaje y automóviles. Hubo muchísimos de casos. Todos tenían en común, la relación crítica de la nave con su propia base. &lt;br /&gt;El error humano es circunstancial.&lt;br /&gt;Las naves deberían ser más seguras, existe la tecnología.&lt;br /&gt;Y el mar es implacable.&lt;br /&gt;El derrumbe del Las Torres Gemelas, demuestra que la ingeniería puede cometer excesos al avanzar a costa de mermar sus márgenes de seguridad, confiando en la alta tecnología utilizada. Se explicó que el fuego “fue demasiado”, había fundido el núcleo que sostenía cada edificio. Miles de litros de combustibles de los aviones incendiados fundieron los metales de su construcción. Cuando se construyó eran una de las maravillas del mundo. Ni el choque de cien aviones podría afectarlas. Era ineludible remarcar esto en aquel momento, ya que no muchos años antes, en el año cuarenta y cinco, un avión bimotor de bombardeo se estrelló en un piso setenta del edificio más alto de New York y provocó un incendio que provocó algunos daños en un par de pisos. &lt;br /&gt;              Claro que eran del viejo cemento con acero, aún no se disponía de los avances tecnológicos, de materiales y sistemas de alta tecnología; ni la morfología, ni las estructuras de avanzada, que permiten las más audaces creaciones de hoy en día.&lt;br /&gt;Barcos como gigantescos y confortables hoteles de lujo. &lt;br /&gt;Edificios que llegan casi a mil metros de altura. Ligeras y audaces formas y estructuras de metales livianos, fibras, vidrios; con jardines y piscinas en el cielo, girando sobre si mismos, inclinados, desafiantes.&lt;br /&gt;Pero aún grandes naves se hunden al tropezar con una roca, o modernísimos aeropuertos estallan bajo una tormenta, y torres caen como castillos de naipes por el choque de un avión; todo nos deja pasmados, como que son cosas que no deberían estar pasando…&lt;br /&gt;O al menos no de este modo.&lt;br /&gt;              &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Celso H Agretti. celsoagr@trcnet.com.ar&lt;br /&gt;18/01/2012&lt;br /&gt;Avellaneda, Santa Fe; Argentina.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Distancia*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivir a cada instante padeciendo&lt;br /&gt;la maldición innata&lt;br /&gt;de saberse incompleto;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mirarse cada día en el espejo&lt;br /&gt;y no saber si el reflejo es la respuesta&lt;br /&gt;y no poder siquiera descubrirse&lt;br /&gt;en esos gestos, esas distracciones,&lt;br /&gt;en ese pelo casi encanecido&lt;br /&gt;o en las facciones grises;&lt;br /&gt;y tan solo los ojos,&lt;br /&gt;muy lejos, en el fondo,&lt;br /&gt;como el vivo fulgor de una fogata&lt;br /&gt;ardiendo en otro sitio&lt;br /&gt;o quizá en otro tiempo,&lt;br /&gt;ardiendo acaso sin motivo&lt;br /&gt;en una dimensión desconocida&lt;br /&gt;o al final de un callejón desierto&lt;br /&gt;en el confín del barrio más humilde&lt;br /&gt;de una ciudad lejana... ¡tan lejana!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com&lt;br /&gt;De Por si mañana no amanece &lt;br /&gt;http://sergioborao2011.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Bebedero de pájaros*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Bloody Mary&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las mesas del bar que me gusta están ocupadas. Camino pensando en el encanto de los golfos y las penínsulas. Recuerdo aquel verso: "él duerme en un lecho de paramecios". En un charco poblado de protozoos ciliados. La bío-metáfora dañina me zumba en los pies y en los oídos. Doblo a la izquierda por una calle oscura que no conozco. Desde los acantilados barullentos de este laberinto orgánico e inorgánico llega el tambor y las trompetas de una fiesta. Subo siguiendo la calle empedrada. Mascullo estrofas de Perlongher. &lt;br /&gt;Las traiciono. Al masculino lo hago femenino. Al primer verso lo hago último. En un recodo, perros blancos corren tras una perra azul arrojada al asombro. Escucho tambores. Es mismo y otro el amor de hombre con hombre. La calle sigue subiendo hacia la luna. Los perros encorvan el lomo esperando su &lt;br /&gt;momento con la hembra azul que se peina con la lengua. Es mismo y otro el amor de perra con perro. Dos marineros corren cuesta arriba. Dos muchachas ríen cuesta abajo. Una mujer de pelo amarillo se asoma por la ventana. Suena más fuerte su corazón que los tambores. Los perros retroceden cuando la perra azul retrocede. La jauría atraviesa de lado a lado la gran noche asfixiada. Pero lo que llena el mundo no es la asfixia, ni el turismo, ni los paramecios, ni los perros, ni los hombres, lo que llena el mundo es el &lt;br /&gt;tambor de la mujer que se acorazona junto a la ventana, irrigada por hilos brillantes de Bloody Mary. Lo que llena la noche son los versos carnosos de Perlongher.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuatro escritores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retorna un rumor de versos que por razones de memoria no se comparten. Somos cuatro dentro del coche moviéndonos de un sitio a otro a gran velocidad por una ruta tropical. Las casas son pequeñas. Alguien cree que vamos a estrellarnos contra un camión que viene de frente. Alguien confía en sus &lt;br /&gt;reflejos. Alguien rememora rutas argentinas. Alguien recobra sus miedos infantiles. Los cuatro, dentro del auto andamos en líneas de punto por la memoria. Uno de nosotros recuerda una vieja canción de la infancia. Todas las puertas de las pequeñas casas están abiertas. Uno de nosotros canta La vie en rose. A gran velocidad los pozos nos mueven en una danza africana. &lt;br /&gt;Uno de nosotros mira de adentro hacia fuera, luego de afuera hacia adentro. &lt;br /&gt;Los sacudones mezclan los puntos suspensivos. Bebemos agua. Los cuatro escritores bebemos agua. Cada cual sacia a su propio animal sediento. La luz del sol baja entre los bananeros. Uno de nosotros suspira. Uno de nosotros ve subir a Dios por una pequeña escalera hacia el cielo. Uno de nosotros no confía en lo que ve con sus propios ojos. Uno de nosotros cree que Dios sube para demostrar que existe. Los cuatro escritores tenemos piedad de ese Dios que sufre de vértigo. Dios sube los últimos escalones en cuatro patas y el universo le da vueltas. Cuando Dios intenta ponerse de pie cae sobre las plantaciones de banano. Verlo es un espectáculo escéptico. Los cuatro escritores nos hundimos en un maremágnum de puntos suspensivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Angel sin patas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de tus nubes merodea mi casa. Me quedo de pie, en el patio, un largo rato y escucho el viento y los pájaros (tu viento y tus pájaros). Escucho los versos de Billy Collins descender desde tu nube. Reconozco su fórmula íntima y musical. La refrendo como si fuera mía. Los versos y la nube se &lt;br /&gt;desvanecen y vuelven a aparecer. Apenas apoyados en sus patas se me acercan cabeza abajo y se repiten como todo lo que no puede tocarse con las manos. &lt;br /&gt;Tu viento y tus pájaros, vuelvo a decir, como si fueran míos. Tu nube peregrina cambia de formas. No sé qué hacer con mis manos, con mi boca devorándose a sí misma. Del vientre de la nube salen tus pájaros. Y los árboles de toda la ciudad podrían irse volando. Uno de ellos toma con su pico un trozo de tu nube y me la entrega. La coloco en una jaula sin barrotes. La alimento con semillas invisibles. Le doy de beber gotitas púrpuras de un ron imaginario. La nube se hamaca, la nube canta tu canción, la nube duerme, la nube habla con palabras que otros no entienden. La nube es un ángel sin patas. La nube pulsa las distancias para que mi boca y la palabra se unan furiosamente.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-32171-2012-01-21.html &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pelada la bombita*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pelada la bombita pendiendo&lt;br /&gt;de un cable denodado&lt;br /&gt;y equidistante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en mi primera vez&lt;br /&gt;el deseo&lt;br /&gt;de una mujer joven toda&lt;br /&gt;desnuda maravillosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;UNO ENTRE 7.000 MILLONES* &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;(Meditaciones en momentos personales de transición existencial)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Última parte&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Por Alfredo Armando Aguirre. choloar47@rocketmail.com&lt;br /&gt;http://choloar.tripod.com/Alfredo_Aguirre/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Nos dá la impresión que al efecto de la presente comunicación, hemos dicho casi todo lo que queriamos transmitir.&lt;br /&gt;Hace un tiempo estibamos en nuestro holon, un pensamiento de Jaspers: “En las situaciones límites está el origen de todo filosofar”. A propósito del concepto de “límite”, de antes nos venía el “siempre hay que tener las fuerzas necesarias para romper todos los límites”, del Marqués de Sade; y en fecha más cercana al presente incorporamos el presente de Edington en el sentido que: “el límite de nuestro lenguaje es el límite de nuestro mundo”. Y no sé porque asocio estos pensamientos a uno de Julio Verne, que leí hace mucho tiempo en un cartel: “Todo lo que un hombre pueda imaginar otro podrá realizarlo”.&lt;br /&gt;Hay estudios que señalan que el retiro laboral o jubilación es una situación límite. Y ha de reiterarse, que en el principio de esta ya larga comunicación, apuntábamos que estamos en los prolegómenos de nuestra salida del sistema laboral formal. &lt;br /&gt;Sin perjuicio que formulemos alguna comunicación específica, nuestra salida del servicio público federal argentino, nos resulta una ocasión, digamos una “situación límite”, como para discurrir acerca de todo lo vivido.&lt;br /&gt;La vida, aun durmiendo y soñando, es indivisible. Más allá de las múltiples convenciones, cada existencia concreta es indesglosable;  desde el principio al fin. &lt;br /&gt;Por nuestras sensibilidad ha pasado lo que hemos vivenciado en nuestro entorno desde que vinimos al mundo.&lt;br /&gt;A veces cuesta,  y mucho, ponderar, aquellos primeros seis años de vida sobre los que - hay consenso científico -  se modelan las respectivas personalidades. &lt;br /&gt;Por una extraña suerte de vocación y de destino, hemos podido bucear hasta donde hemos podido en esos primeros años y hasta nos hemos remontado hacia nuestros ancestros, que resulta indudable algo han aportado con la carga genética luego sometida a intensos estímulos formales e informales, que eso al fin de cuentas somos cada uno de nosotros.&lt;br /&gt;Mas un desencadenante para formular una comunicación como la presente, ha sido un concepto que abrevamos en una de esas oportunidades de capacitación que se han habilitado para los servidores públicos federales argentinos, por iniciativa el entonces Ministro Beliz hacia 1992 . En un curso sobre Gestión del Conocimiento (KM), allá por el 2006, nos enteramos de la existencia de la institución del “EXIT QUESTIONAIRE”, tal como se da en el Estado canadiense de CALGARY. Este instituto de origen inglés y que también se aplica en Estados Unidos, consiste, en que cuando un servidor público permanente se jubila, existe el requisito de que deje por escrito una suerte de memoria de aquello que puede servir a la organización que deja. La verdad es  que anoticiados de esta noción, la misma  nos viene resultando altamente estimulante y nos induce no solo a hacer un “formulario de salida”, de nuestra vida laboral, sino extenderlo a todo lo que hemos aprendido dentro de los ámbitos laborales o concomitantemente con ellos, fuera de los horarios de trabajo. &lt;br /&gt;No nos parece ocioso reiterar que el servicio público es una formidable oportunidad de aprendizaje, para quien tenga  avidez de conocimientos (y estimamos que ese ha sido nuestro caso). &lt;br /&gt;Además por múltiples motivos; nuestra condición de corredor pedestre no ha sido la menos significativa(tampoco nuestras excursiones a pie), hemos recorrido el país, tomando nota de todo lo que veíamos ello fue aún  antes de enterarnos ese pensamiento de Hernández arriba consignado acerca que : “ todo el mundo es escuela”.&lt;br /&gt;Deliberadamente hemos querido hacer una suerte de actualización (upgrade) de nuestra visión del mundo circundante, en un punto de inflexión de nuestra parábola existencial.&lt;br /&gt;No hay pretensión de imposibles asepsias ideológicas, o similares enmascaramientos. Solo hemos pretendidos decir más lo que venimos sintiendo que lo que venimos pensando aparentemente fríamente.&lt;br /&gt;Motores de búsqueda mediante, colocando entre comillas nuestros nombres y apellido completo, se puede acceder a gran parte de las comunicaciones que venimos formulando o al listado completo de las mismas.&lt;br /&gt;Aunque formen parte de un único discurso sujeto a las periódicas actualizaciones que el entorno  viene induciendo a nuestro holon; hasta donde nos es posible hemos intentado compartir cosas que tal vez estaban subyacente en nuestras comunicaciones, y que deseamos compartirlas mas explícitamente.&lt;br /&gt;Nos animamos a decir que queremos transitar en un planeta donde primen las relaciones interpersonales “cara a cara”; donde uno se pueda desplazar con nuestras propias fuerzas físicas, o con ayuda de animales, o del sol o del viento; y donde los bienes se produzcan hasta donde sea posible con nuestras propias manos.&lt;br /&gt;Suena a utópico. &lt;br /&gt;Por suerte gracias a las TICs, nos venimos enterando que no estamos solos en la utopía. El final queda abierto. No sabemos por nuestra parte si podemos decir algo mas al respecto...Por ahora... &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;(Buenos Aires 16 de enero de 2012)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre escritor y editor. cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?&lt;br /&gt;Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8152408-1639090276338920650?l=inventivasocial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inventivasocial.blogspot.com/feeds/1639090276338920650/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8152408&amp;postID=1639090276338920650' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8152408/posts/default/1639090276338920650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8152408/posts/default/1639090276338920650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inventivasocial.blogspot.com/2012/01/cuando-te-vaya-bien-llevame-contigo.html' title='CUANDO TE VAYA BIEN LLÉVAME CONTIGO...'/><author><name>INVENTIVAsocial</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03718323321101678159</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WYMZYNaUz9U/SKhsLPt26BI/AAAAAAAAAZU/JcMycF3B8SA/S220/coirito_fumador%5B1%5D.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-B9Jl36PrKsg/TxtMf8ffQbI/AAAAAAAAB10/PRxWODHNNZg/s72-c/diptychon_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8152408.post-6145625828135766484</id><published>2012-01-18T17:51:00.000-08:00</published><updated>2012-01-18T17:55:34.557-08:00</updated><title type='text'>UNA MITAD DE PIEDRA, OTRA DE AGUA...</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-bGQKV4aUoJQ/Txd4Bifb_RI/AAAAAAAAB1o/XNVf3JBZ5Q4/s1600/kommentar_i.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 360px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-bGQKV4aUoJQ/Txd4Bifb_RI/AAAAAAAAB1o/XNVf3JBZ5Q4/s400/kommentar_i.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5699155821294517522" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Ilustración: Walkala. -Luis Alfredo Duarte Herrera- http://galeria.walkala.eu&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;UNA CASA CON MANTRAS AZULES*&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insoportable lentitud de hojas cuando caen.&lt;br /&gt;Resuenan  como  gotas de un tango  ensangrentado.&lt;br /&gt;Filones  borrachos de la noche,&lt;br /&gt;Fantasmagórica, aparece la casa.&lt;br /&gt;Una casa hecha  de   arena   blanca.&lt;br /&gt;Una mitad  de piedra, otra de agua.&lt;br /&gt;Una casa  intacta que nadie  habita   ni   habitará jamás&lt;br /&gt;Una casa con  mantras azules  que se  niega  a  partir.&lt;br /&gt;Se  deshace  con  el  canto  del  gallo.&lt;br /&gt;Una telaraña  descubre su vocación de orate.&lt;br /&gt;La asfixia, dulce,  como  la  muerte. &lt;br /&gt;Una casa que se deshace como lágrima en un ojo impuro.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Amanecer. “Gayatrí al sol”&lt;br /&gt;Pura, sin mácula. Toda una llama ella.&lt;br /&gt;En  la magnífica lentitud,  avanza. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;JACINTO*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿quién se atreverá a&lt;br /&gt;condenarme si esta gran luna de mi soledad me perdona?&lt;br /&gt;Casi Juicio Final&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había llegado la hora de clavar la tapa del humilde féretro. Los vecinos, la prima centenaria que no tenía idea de a quién estaban velando, la sobrina de la capital, el médico del pueblo que por sentido del deber no faltaba a velatorio alguno y el cura, que rezaba porque se acabara la costumbre de velar a los muertos en sus casas... Un par de mocetones, ayudantes del carpintero, se acercaron herramientas en mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Para mí que el viejo se murió de aburrimiento; ni televisor, ni radio... esta es la casa más pobre en que nos ha tocado trabajar”, dijo uno de ellos a su compañero, “no más mírale la expresión”. El interpelado dirigió su vista al cadáver y, agrandando los ojos más allá del límite, profirió un aullido. El grito hizo a todas las miradas congregarse en un brazo que se levantaba, en una mano huesuda que se abría y en los ayudantes que a trompicones huían hacia la puerta. Con un sonoro bostezo Jacinto se sentó en su ataúd. “¡Dios mío, qué cansancio!”, suspiró.&lt;br /&gt;Huyeron los vecinos en desbandada; la sobrina de la capital saltó por la ventana; el carpintero cargó a la anciana quien, preguntando qué estaban celebrando que había tanto alboroto, se dejó llevar... Quedaron el cura, sanado de espantos después de tantos años escuchando confesiones de pueblo chico, cuyos únicos entretenimientos eran la gula, la lotería y las infidelidades, y el doctor, que por la carga de años no había conseguido la velocidad necesaria para seguir a la multitud. Jacinto se estiró de nuevo.&lt;br /&gt;“Estoy agotado”, repitió. “¿Agotado de qué?”, preguntó el galeno haciéndole una seña al cura para que lo ayudara a llevar al resucitado al astroso lecho. “¿De qué va a ser? ¡De caminar!” respondió, sumiéndose en un sueño casi tan profundo como aquel del que acababa de despertar. Reposo no compartido por los acompañantes, que se creyeron en el deber de permanecer en vela hasta que, al día siguiente, Jacinto dio señales de permanencia.&lt;br /&gt;“Ahora sí me repuse, en mi vida he estado tan cansado”, dijo mientras disfrutaba un café que el cura había preparado para los tres. La noticia de que Jacinto había despertado, regada por un muchacho que se había asomado a la ventana, hizo que se reuniera en el cuarto la misma multitud del día anterior, preguntando al anciano dónde había pasado aquellas horas, al menos dónde había estado su alma, porque el cuerpo no había salido del féretro.&lt;br /&gt;“Calma, les cuento. Estaba desgranando maíz cuando de repente me vi en un sitio precioso. Una voz desde las alturas me dijo que no me asustara, que pronto me vendrían a buscar, que aquello era un lugar de tránsito”. El silencio pesaba más que la humedad y el calor imperantes en el cuartucho. Los ojos se centraban en el viejo y en su descripción de la antesala del otro mundo... “Y ahí me dio por dar una vueltecita. Había árboles con frutas maduras, enormes, flores bellísimas. Una paz tremenda, ¡la brisa te cantaba al oído! Daban ganas de quedarse ahí para toda la eternidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Entonces”, inquirió el médico, “¿qué hace aquí, mi querido amigo?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pues… por más que anduve no encontré un alma. A lo mejor el que vino a buscarme no me vio, ¡esa condenada manía que tengo de no quedarme quieto! Al final sólo trataba de encontrar a alguien que me orientara, pero por todo aquello no se veía siquiera una finquita... Viendo que no sucedía nada, decidí regresar, mal que bien, aquí tengo mi casa. ¡No hay lugar como el hogar!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Marié Rojas.&lt;br /&gt;La Habana. Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El Iceberg* &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Aquella mata de pelo negro azabache, ensortijado y largo, que se movía a favor del viento y contrastaba con el blanco casi azulado de aquella masa de hielo enorme pertenecía a la amante. Una belleza pura, que se encontraba montada en lo más alto del iceberg y dirigía sus miradas al mar infinito que se extendía a sus pies.&lt;br /&gt;Los ojos verdes, entornados para paliar el sol del ocaso, pertenecían al amante, que estaba un poco más abajo que la mujer y que mantenía su mirada sobre ella, como intentando acariciarla, protegerla, poseerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amantes, navegando sobre el buque de hielo, se miraron tiernamente y se juraron amor eterno. Por desgracia el iceberg no duró tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Joan Mateu. joan@cimat.es&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Alicia*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Angela Pradelli&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El maniquí estaba tirado en la vereda junto a unas cajas vacías. Antonio lo vio una tarde cuando salió del banco. Dudó y decidió finalmente que se lo llevaría a su casa. Cuando llegó a Constitución se dio cuenta de que casi todos lo miraban, pero era imposible disimular un maniquí. Ya en el tren que lo llevaría a Temperley le sorprendió pensar que en realidad le faltaba un boleto para el maniquí y se incomodó al darle uno solo al guarda, como si en realidad le faltara un boleto. El guarda miró al maniquí pero no hizo ningún comentario. Era un hombre muy alto y el maniquí era tan alto como el guarda. “Tan alta”, pensó Antonio, porque el maniquí tenía cuerpo de mujer. En Lanús se desocupó un asiento doble. Antonio sentó al maniquí al lado de la ventanilla y él se sentó en el asiento del pasillo. Las piernas del maniquí chocaron con las rodillas del pasajero de enfrente. Era un señor mayor que se molestó por la situación y miró a Antonio casi con desprecio. Antonio giró el maniquí hacia él, apoyó esas piernas rígidas sobre las suyas y viajó hasta Banfield así, con sus manos cubriendo los pies descalzos de ella. En Banfield subió una mujer con un bebé en brazos y Antonio no tuvo más remedio que dejarle el asiento. Hizo ese último trayecto hasta Temperley con el maniquí en brazos tratando de acomodarlo para no molestar al pasajero de enfrente. Vio que la mujer se desa-brochaba la blusa para amamantar a su hijo y clavó sus ojos en el paisaje descampado que atravesaba el tren. La noche empezaba a asomarse por la ventanilla cuando llegó a Temperley.&lt;br /&gt;Cruzó la calle y escuchó las risas de un grupo de muchachos. Antonio los conocía, eran siempre los mismos, andaban casi todo el día juntos, tomaban cerveza en la plaza y molestaban a la gente del barrio. Muchas mañanas Antonio encontraba las latas de cerveza vacías tiradas en su jardín. Algunos vecinos decían que se drogaban, pero él no sabía. El brazo de Antonio rodeaba la cintura de ella. Cuando estaba llegando a su casa uno de los muchachos le gritó:&lt;br /&gt;–Tiene buenas tetas.&lt;br /&gt;Los otros se rieron y él sintió pudor por esos pechos desnudos. Ya en su casa la vistió con una camisa suya y la sentó en el living. El nombre lo pensó al otro día mientras se bañaba: la llamó Alicia.&lt;br /&gt;Antonio se descubrió mirando vidrieras de ropa de mujer en los negocios de la avenida Santa Fe. Una tarde compró una pollera marrón y una blusa rosa. Tardó en decidirse. Había elegido un pantalón pero lo cambió a último momento, cuando pensó en las piernas de Alicia, unas piernas demasiado perfectas para no lucirlas. Otro día se decidió y entró en una casa de ropa interior, frente a la estación de Temperley:&lt;br /&gt;–¿Qué talle? –preguntó la vendedora.&lt;br /&gt;–No sé –dijo Antonio.&lt;br /&gt;–Más o menos –insistió la vendedora–. ¿Qué medida tiene? ¿Cómo es?&lt;br /&gt;Dibujó la cintura de Alicia con las manos y sostuvo ese dibujo en el aire por unos segundos:&lt;br /&gt;–Así –dijo.&lt;br /&gt;También compró un esmalte para uñas y una mañana de domingo, después de leer el diario, se sentaron en los sillones del patio y Antonio le pintó las uñas. Parecían otras manos, Alicia se veía como una mujer hermosa, y cambió más cuando Antonio le compró esa peluca rubia.&lt;br /&gt;Pensó que tenía que llevarla a conocer la plaza de Temperley. Le gustaba esa plaza los sábados por la mañana cuando se llenaba de chicos y todos los días, de la semana por las tardes, cuando la gente bajaba del tren y la cruzaba. Pero la llevó de noche y se sentaron en un banco, detrás del Monumento a la Bandera. Empezaba a llover y Antonio sintió la humedad en la piel de Alicia.&lt;br /&gt;–Se llama lluvia –le dijo Antonio–, pero es agua.&lt;br /&gt;Terminaron corriendo para guarecerse debajo de la glorieta y esperaron allí a que parara la lluvia.&lt;br /&gt;Al día siguiente apareció una inscripción obscena escrita con pintura roja en el frente de su casa. Antonio se ocupó el sábado por la tarde de pintar esa pared. Estaba seguro de que habían sido esos muchachos del barrio, pero no dijo nada.&lt;br /&gt;–Listo –le dijo Antonio a Alicia cuando terminó de pintar.&lt;br /&gt;Limpió el pincel con aguarrás y se sentaron en la mesa de la cocina a tomar mate. Fue la única inscripción que tapó. Ignoró las que aparecieron después y se fueron superponiendo unas a otras.&lt;br /&gt;Le gustaban las películas italianas y casi todas las semanas alquilaba una en el video.&lt;br /&gt;–Pero no es lo mismo –le decía Antonio a Alicia después de comentar la película–. El cine es otra cosa.&lt;br /&gt;Y un día la llevó al cine. Daban una de Mastroianni. Hacía más diez minutos que había empezado la película cuando llegaron. Antonio calculó que todos hubieran entrado y que el hall estuviera despejado. Pidió dos entradas en la boletería. El boletero ni levantó la vista. Cortó dos entradas del talonario, recibió el dinero que Antonio le daba, abrió la caja y le dio el vuelto. El acomodador, en cambio, recibió las dos entradas y preguntó:&lt;br /&gt;–¿Dos?&lt;br /&gt;–Dos.&lt;br /&gt;–¿Va a esperar a alguien?&lt;br /&gt;–No –dijo Antonio–. Somos nosotros dos.&lt;br /&gt;–¿Sacó una entrada para el maniquí?&lt;br /&gt;–Sí –dijo Antonio.&lt;br /&gt;Le molestaba que le dijeran maniquí a Alicia.&lt;br /&gt;–No hacía falta –dijo el acomodador con una entrada en la mano.&lt;br /&gt;Los tres se encaminaron por el pasillo oscuro de la sala. Antonio y Alicia seguían al acomodador que los guiaba con la linterna. Se sentaron en la fila quince, en un extremo. Antes de irse, el acomodador se acercó a Antonio y le preguntó si quería que le guardara el maniquí en la boletería, pero Antonio se negó.&lt;br /&gt;Cuando la película terminó salieron rápido de la sala. En el hall el acomodador le sonrió a Antonio. Antonio creyó que la gente los miraba, que la miraban a Alicia. Fueron hasta la esquina y se subieron a un taxi que los llevó hasta su casa.&lt;br /&gt;Antonio iba algunos domingos a comer a casa de Altamirano. Altamirano y él trabajaban en la misma sucursal desde hacía casi diez años y muchos domingos Altamirano lo invitaba a su casa; su mujer preparaba pastas o él hacía un asado, Antonio llevaba el postre y se volvía antes de que anocheciera. Aunque aceptó, Antonio hubiera preferido quedarse con Alicia en su casa ese domingo. Y no pudo evitarlo: se pasó la tarde comparando a la mujer de Altamirano con Alicia.&lt;br /&gt;–Es una mujer insoportable –le comentó a Alicia ya en su casa por la noche–. Por algo Altamirano está siempre invitando gente a su casa y armando programas para los fines de semana.&lt;br /&gt;En cambio, él no veía la hora de llegar a su casa para ver a Alicia, para encontrarse con ella.&lt;br /&gt;Miraban el noticiero de las nueve mientras preparaban la cena y ponían la mesa. A veces mientras él preparaba algo para picar, hablaban de cosas del barrio o de algunos programas de televisión.&lt;br /&gt;Las fotos las sacó con la pocket un sábado, en el jardín de su casa. Pensaba elegir la mejor de todas, hacer una ampliación y ponerla en un portarretrato sobre la mesa de luz. Fue al mediodía. Igual le puso el flash a la máquina. Se lo había dicho el dueño de una casa de revelado de Temperley. “Salen perfectas”, le había dicho. “La mejor hora para sacar fotos es al mediodía y con flash porque hace un efecto especial con la luz.” Hasta sacó fotos de Alicia tendida sobre el pasto con un fondo de malvones rojos. Tenía una de esas máquinas que esperan unos segundos después del encendido, así que corrió a ubicarse al lado de Alicia y sonrió junto a ella.&lt;br /&gt;El martes por la tarde, cuando volvía del banco, pasó a retirar las fotos reveladas. Le gustaron las fotos en que estaban juntos, eran cuatro o cinco. Las otras no. Le pareció que Alicia no había salido bien. Ni siquiera se las mostró. Cortó las fotos con la tijera y tiró todas las tiritas a la basura. Sin embargo, el rojo de los malvones había salido bien, seguramente por el efecto aquel del flash al mediodía. Hizo varios portarretratos con las fotos en donde estaban juntos y los distribuyó por la casa. Le gustaban los marcos de madera oscuros pero gastó un poco más y compró uno con aplicaciones de bronce que puso en la mesita del living.&lt;br /&gt;Fijó un día en la semana para que Alicia se bañara: los viernes. El le llenaba la bañera y le agregaba al agua caliente unas sales y una espuma de baño. Después la envolvía con una bata suya de toalla. El pelo se lo lavaba aparte. Había probado lavárselo con la espuma de baño pero le quedaba mal, muy seco. Compró un champú de almendras y le ponía una crema de enjuague de jojoba que le daba un brillo especial. O tal vez el brillo era por ese reparador de puntas que le había comprado a una compañera del banco que vendía cosméticos. Tenía un cajoncito en el botiquín del baño lleno de hebillas y peinetas para peinarla. Le recogía el pelo, le hacía trenzas. Pero nunca le quedaban bien los peinados. Terminaba soltándole el pelo y guardando las hebillas. A veces le ponía una vincha de carey que le gustaba mucho porque le despejaba la cara.&lt;br /&gt;Un día vio en una lencería unos corpiños armados. La vendedora le explicó que estaban rellenos de guata, un material blando pero que daba volumen. Pero no lo compró porque Alicia no necesitaba eso. Sí compró unas medibachas transparentes negras con un dibujo que hacía una figura de rombos. Estaba seguro de que a Alicia le gustarían.&lt;br /&gt;Escuchaban jazz cuando él volvía del banco:&lt;br /&gt;–Anímate, Alicia –le dijo un día–. Bailemos.&lt;br /&gt;Puso una música suave y bailaron. Cuando la tuvo cerca olió el perfume de lavandas que él le había regalado y le gustó.&lt;br /&gt;–¿Sabés qué es, Alicia? –le preguntó Antonio–. “Savoy Blues”, por Louis Armstrong. Es uno de mis preferidos.&lt;br /&gt;Después se sentaron en el sillón. Ya era de noche y estaba más fresco. Antonio trajo un saco de hilo blanco para los hombros de Alicia. La voz pastosa de Louis Armstrong llenaba la sala con “Blues in the South”.&lt;br /&gt;Y también tenía proyectos para el futuro. Quería ir de vacaciones con Alicia a Necochea el próximo verano. Llevarla a cenar, probablemente a comer mariscos a la taberna vasca. Soñaba con que Alicia alguna vez lo esperara en el bar de Benito, el que está enfrente de la estación de Temperley. El bajaría del tren, cruzaría la plaza y tomarían café. Le contaría historias sobre sus compañeros del banco, hablarían de cosas comunes. Y algún domingo irían juntos a almorzar a la casa de los Altamirano.&lt;br /&gt;Llegó una tarde a su casa y vio que Alicia no estaba en el sillón del living. Solía quedarse ahí cuando él se iba porque era el lugar más cómodo de la casa. Encontró la cerradura de la puerta del patio forzada, habían entrado por atrás y se habían llevado a Alicia. También habían estado comiendo y habían vaciado la heladera. Había restos de comida por el piso y manchas de salsa de tomate por todas partes. El sabía quiénes eran. Había latas vacías de cerveza tiradas por toda la casa y encontró una inscripción obscena en la pared del baño. Fue inútil que saliera a buscarla por las calles del barrio. Recorrió la estación, la plaza, algunos bares. No volvió a verla.&lt;br /&gt;Ahora, por las noches, cuando lo gana el insomnio, da vueltas por la casa, abatido. Prefiere levantarse porque no soporta las imágenes que se le cruzan en la cama: Alicia tirada en un baldío que él no conoce, sin la peluca rubia, desnuda. Alicia sin brazos. Alicia con los pechos cercenados. El torso de Alicia sin cabeza, sin brazos, sin piernas, sólo el torso, y él por momentos duda, no sabe si ese torso es el de Alicia o el de cualquier otra. Y tiene otra visión. La cabeza de Alicia con la peluca rubia pero sin el cuerpo y dos huecos en el espacio de sus ojos. Y otra: Alicia boca abajo, desnuda también, flotando en un río sucio.&lt;br /&gt;A veces llama por teléfono a su casa desde el banco con la ilusión de que ella lo atienda, espera a que el teléfono suene dos o tres veces y corta. Sus compañeros lo ven volverse a su escritorio cabizbajo, pensativo. Ni siquiera habla con Altamirano, que es el único que se acerca a su escritorio. Dice Altamirano que hace unos dibujos raros en un papel cualquiera, que no contesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/verano12/23-185608-2012-01-17.html&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El cuento por su autor*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Por Angela Pradelli&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces escribimos cuentos de historias que ya sucedieron.&lt;br /&gt;Para resumirlo salvajemente, “Alicia” es un relato en el que un hombre encuentra en la calle un maniquí, se lo lleva a su casa y llega a creer que es una mujer y que esa mujer es su pareja. La tarde en que por fin terminé de corregir el cuento, salí a caminar para cambiar el aire. Era julio, sábado, hacía mucho frío y empezaba ya a atardecer. Por esos días yo buscaba un escritorio antiguo, así que fui hasta el negocio de compraventa de Antonio. No es un local, es más bien un predio con galerías semiabiertas que bordean todo el lote. Con frecuencia una se encuentra allí con verdaderas perlas que sobrevivieron a las garras de los anticuarios de modacuyos dueños suelen venirse hasta Adrogué a en busca de piezas bellas.&lt;br /&gt;Ese día, como decía, buscaba un escritorio.&lt;br /&gt;–Acompáñeme –me dijo Antonio.&lt;br /&gt;Empezamos a internarnos en las galerías atiborradas de muebles, porcelanas, valijas, estantes con copas, sombreros y relojes antiguos. Bastante oscuro ya, caminábamos iluminados por lamparitas que desde los techos altos irradiaban una luz amarilla y bastante tenue. Es cierto, yo buscaba un escritorio pero me fui retrasando por el camino, atraída aquí y allá por algunos cuadros, una cocina económica, y tantas cosas que aparecían a medida que nos dirigíamos a la zona de los escritorios. Ya habíamos pasado dos o tres tramos de galerías cuando vi, a mi izquierda, sobre el ángulo de la pared, un maniquí con cuerpo de mujer sentada (o sentado) sobre una chiffonnier. Me detuve. Antonio había seguido caminando y estaba cada vez más lejos. Se dio vuelta y desde allá me gritó que avanzara. Después de unos minutos, Antonio se resignó y vino hacia mí. Me encontró mirando el maniquí.&lt;br /&gt;–Y ahora qué pasa –preguntó.&lt;br /&gt;El maniquí tenía los mismos ojos, el mismo pelo, la misma medida que la protagonista del cuento.&lt;br /&gt;–¿Tanto lío por un maniquí?&lt;br /&gt;–No, es que…&lt;br /&gt;–¿Sabe lo que me pasó? –me preguntó él.&lt;br /&gt;A veces se escriben cuentos de historias que sucedieron. Se toman los hechos y se los narra.&lt;br /&gt;A veces no.&lt;br /&gt;Lo mejor era irme en ese momento, antes de que Antonio me contara el cuento que yo acababa de escribir.&lt;br /&gt;–Me la encontré en la calle, me dio tanta lástima dejarla ahí. Qué mujer, eh. Es muy linda. Cómo la iba a dejar en la calle, con este frío. Me la traje, le compré ropa, la vestí bien y ahora me acompaña todos los días en el trabajo.&lt;br /&gt;Después él siguió caminando en dirección a la zona de los escritorios. Yo ya no pude seguirlo y preferí volver otro día.&lt;br /&gt;–Pero por qué se va –me gritó él ya lejos–. Si es una linda historia.&lt;br /&gt;A pesar de la temperatura, abrí la ventanilla del auto y dejé que entrara el aire frío.&lt;br /&gt;Recién cuando bajé del auto reparé en el hecho de que el dueño de la compraventa y el personaje de mi relato tenían el mismo nombre.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/verano12/subnotas/185608-57409-2012-01-17.html&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El lago*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vuelto a ver el lago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de tantos años no parece ya el mismo&lt;br /&gt;aunque su forma exacta pueda ser la de entonces&lt;br /&gt;y en la isla del centro perennes permanezcan&lt;br /&gt;aquellos siete pinos, aquellos cuatro bancos,&lt;br /&gt;testigos silenciosos de nuestra adolescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vuelto a ver el lago. También la pasarela,&lt;br /&gt;las aguas estancadas, el césped, el paseo...&lt;br /&gt;Todo igual y distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas nada nuevo adorna este paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan solo son mis ojos, ayer quizá inocentes,&lt;br /&gt;esperanzados, vírgenes... Hoy demasiado viejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com&lt;br /&gt;De Por si mañana no amanece &lt;br /&gt;http://sergioborao2011.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Era la novia de Osvaldo*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la novia de Osvaldo&lt;br /&gt;rubia y bajita&lt;br /&gt;Con él chapaba en el zaguán&lt;br /&gt;y yo ahora la recreo en el diván&lt;br /&gt;Me hice racinguista por influjo de su padre&lt;br /&gt;y por ella&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;      -que a veces&lt;br /&gt;           en mi florescencia&lt;br /&gt;                 cómo me besaba-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;onanista. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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Vivían en la calle que hoy se llama Pacto Federal, pero que yo llamo de Hugo Ruiz, frente al campo de la familia Terré, a quien Rogelio Compañy, al que llamaban “el gordo” compró esas ochenta hectáreas, con sus  veinte inundables, que formaban esa mítica cañada tan visitada en busca de refrescante baño en verano y de pesca el año entero.          &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según me cuenta, a él de chico lo único que le interesaba era jugar al fútbol, como a todos, pero él tenía una ventaja adicional porque al jugar tan bien no había quien no lo quisiera en su equipo.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único que no estaba muy de acuerdo era su padre, que lo necesitaba para que lo ayude en su trabajo en la huerta, el precio que debía pagar por ser el único hijo varón provocaba esporádica rebeldía en Lorenzo quien tiraba la azada  en el surco de tomate o maíz, donde estaba desmalezando y corría, raudo  como el viento, con la conciencia de los cintazos que recibiría en su espalda cuando regresara, sudoroso y feliz. Ese precio debía pagar por su pasión futbolera, pero dice que lo hacía gustoso aunque ya sabía el desenlace de la historia.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por sus recuerdos pasan todos los nombres de aquel tiempo remoto. Los muchachos humildes como él, también de familias que hicieron la historia del pueblo pero que hoy son recuerdo porque los horizontes en un pequeño pueblo de la pampa agraria no es lugar donde los jóvenes pueden abrirse camino. Y desgrana aquellos apellidos queridos por todos nosotros: Míguez, Balquinta, Escudero, Suárez, González, Sánchez, Contreras, Moreno, López, Montaldo y tantos otros que dejan en uno como unta estela agridulce en aquellas mañanas que hoy esconden las niebla o el fino polvillo que como una delicada cortina separa aquel pasado de nosotros, que no  nos hace más infelices, al contrario, porque hoy somos lo que somos gracias a aquellos años de carencias materiales pero de grandes sueños que nos hicieron rodar por el mundo.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lorenzo elige algunas anécdotas, como la que vivió con el inefable Armando Grillo, al que llamábamos  ”El Negro” , un huracanista, fervoroso con quien compartí alguna vez la misma división del “Globo rojiblanco”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Según “Mirandita” eran vecinos y muy compinches.             &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las tardes de siestas calcinantes, iban con sus aparejos de pesca en los cañadones vecinos, y ya en el lugar elegido cortaban una cantidad de juncos con la cual armaban unas balsas individuales, se desnudaban y hacían un atadito con la ropa que aseguraban, junto a las alpargatas, con el cinto. Dejaban todo en la orilla y en estos improvisados flotadores, sin hacer ningún ruido, podían pescar –según la suerte- gran cantidad de mojarritas que irían a saltar la sartén en la fritanga nocturna.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto divisaron cuatro jinetes que  fueron  aproximándose hacia donde ellos estaban, protegidos por espadañas y juncos, tal vez no los veían pero hacía ellos iban.,  y se metieron en el agua con el consiguiente estrépito y entonces huyeron .Pararon a descansar un poco cuando llegaron a una tranquera. Armando Grillo venía desnudo, los caballos habían pisoteado el lugar donde había dejado su ropa.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaron hasta que oscureciera para entrar por la calle ancha de los Terré y Lorenzo pudo esconder a su amigo en un galpón donde su padre tenía su depósito de legumbres y hortalizas diversas, se cruzó hasta su casa y le proveyó  de ropa al Negro que estaba escondido entre unas bolsas de papas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Al otro día, su madre cruzó la calle con la ropa y unas alpargatas viejas, que salvaron a su hijo del  bochorno si algún vecino lo hubiera visto.           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo imagino la escena, en ese atardecer calmo del campo cuando ya las aves acuáticas se irían recluyendo en el sueño, y esos chicos pasando en silencio para no ser delatados por el fuego reptante el crepúsculo y antes que las luces de las esquinas se encendieran, para que luego pasaran muchas décadas y en una ciudad con cuarenta grados, él, Lorenzo Miranda recordara esta anécdota que me regala sacada del colchón de ceniza de su viva memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el campo de las semillas&lt;br /&gt;Nuestros cuerpos se entremezclan&lt;br /&gt;Como una mierda inmunda,&lt;br /&gt;Vomitada por los autos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el campo de las semillas&lt;br /&gt;Esta puta vida adquiere valor comercial,&lt;br /&gt;Y con él obtiene un pendejo sentido:&lt;br /&gt;Y dormimos tranquilos&lt;br /&gt;De haberlo por fin hallado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el campo de las semillas&lt;br /&gt;Hasta el Sol hace sus mamadas,&lt;br /&gt;Y ayuda a que el concreto&lt;br /&gt;Cumpla su amenaza de un secado rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el campo de las semillas,&lt;br /&gt;Las pendejas semillas han sido olvidadas&lt;br /&gt;Y germinan entre el dulce aroma del agua,&lt;br /&gt;Nomás por pura jodedera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el campo de las semillas&lt;br /&gt;Llueve a lo pendejo la gracia de dios,&lt;br /&gt;Para los malditos cobardes&lt;br /&gt;Que corremos a refugiar nuestros anhelos&lt;br /&gt;Mirando el televisor,&lt;br /&gt;O en nuestras estupidizantes redes sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el campo de las semillas,&lt;br /&gt;Desalojaron y encarcelaron hace tiempo a las semillas.&lt;br /&gt;Y ahora puede admirarse una linda chingadera,&lt;br /&gt;Que nadie sabe para qué carajo nos sirve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;UNO ENTRE 7.000 MILLONES* &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;(Meditaciones en momentos personales de transición existencial)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Por Alfredo Armando Aguirre. choloar47@rocketmail.com&lt;br /&gt;http://choloar.tripod.com/Alfredo_Aguirre/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos partidarios de los preámbulos y desde ya adelantamos que nos esforzaremos  en  esta comunicación para expresarnos en tercera persona. Nos sentimos  más  cómodos  expresándonos así que haciéndolo  en primera persona. Deliberadamente  transitaremos por lo autobiográfico y lo testimonial. Mezclaremos con todo lo que  nuestra  capacidad expresiva por escrito lo permite, lo que venimos aprendiendo a  lo largo de nuestra existencia consciente, cuyos primeros recuerdos se remontan a  mediados de 1951.&lt;br /&gt;Dicen que uno de los momentos traumáticos de la vida de una persona (agregamos nosotros de una persona inserta en las formalidades de la cultura occidental o euroamericana) es el momento de la jubilación o salida de esa convención denominada "Población económicamente activa" (P.E.A.).&lt;br /&gt;Nos apresuramos a consignar, que dadas las estructurales razones de desempleo no está tan generalizada ese tipo de vivencia traumática. Quieren las circunstancias que nos encontremos dentro de esa situación de traumático privilegio. Y desde esa atalaya, reiteramos privilegiada, es que nos &lt;br /&gt;proponemos compartir estos contenidos, los que irán siendo actualizados, a medida que los vayamos desarrollando, ya que en este verano austral de 2012 del calendario gregoriano, contamos con las habilidades que nos permiten hacer uso creativo de las por ahora denominadas "Tecnologías de la &lt;br /&gt;información y la comunicación" (TICs); herramientas que venimos frecuentando con intensidad y entusiasmo  desde hace casi dos décadas.&lt;br /&gt;Sería farragoso y hasta injusto, señalar como fuimos acumulando los contenidos que pretendemos compartir.&lt;br /&gt;"Todo el mundo es escuela", escribió alguna vez José Hernández. Y ello sirva para poner en un mismo plano lo aprendido sistemáticamente como lo aprendido asistemáticamente. Y además para no cometer injusticias: respecto a un determinado nivel de instrucción (Pudimos completarlos casi todos); a una &lt;br /&gt;determinada materia o asignatura o a un determinado docente.&lt;br /&gt;Ingresamos al sistema laboral formal a principios de noviembre de 1968, y salvo una pausa de seis meses en 1976, hemos permanecido en dicho sistema hasta estos momentos, en que hemos llegado  los prolegómenos de nuestra jubilación.&lt;br /&gt;Nuestra carga de trabajo ha sido en gran parte en el servicio público y complementariamente en la docencia. Nuestra permanencia en los cuadros de la Administración Pública Nacional (federal) argentina ha constituido una oportunidad de aprendizaje que hemos procurado no desaprovechar. A fuerza de ser sinceros debemos consignar que ha sido poco lo que hemos podido aplicar de ese manantial de información en el mismo servicio público que nos lo posibilitó. De todos modos hemos podido compartir ese aprendizaje tanto en la docencia como en la comunicación escrita sea en medios impresos sea en la &lt;br /&gt;Internet. Y deseamos consignar que la actividad comunicacional la hemos venido desarrollando a nivel de voluntariado.&lt;br /&gt;La posibilidad de acceder a información actualizada, nos ha permitido resignificar y reinterpretar permanentemente las vivencias y los aprendizajes previos. Ello se nos ha hecho más patente, respecto a nuestra infancia y adolescencia. La acumulación de conocimientos nos ha permitido dicha resignificación y reinterpretación de vivencias, que acorde quienes nos vienen tratando, parecieran ser muestras de un singular nivel de recordación o remembranza. ( A bordo del "Atlantic II", 2 de enero de 2012).&lt;br /&gt;Allá por nuestro primer año de la secundaria (1960), aprendimos aquello que "el orden de los factores no altera el producto". Principio matemático, que cuadra para el orden de presentación de nuestro discurso.&lt;br /&gt;Hernán Benítez, en su "Aristocracia frente a la Revolución", de 1953, nos anotició que según la concepción de hombre que se tenga, será la concepción de sociedad y Estado correspondiente. Con el paso del tiempo, sobre la base de varias definiciones encontradas a lo largo del camino y debidamente &lt;br /&gt;ponderadas, tenemos (ya asumida la cuestión de "genero"), que es la siguiente noción: Persona: es un animal lógico que se comunica cooperando u hostilizando para satisfacer sus necesidades inserta en su geocultura. Como toda conceptualización se la podrá compartir total o parcialmente, mas es la que manejamos  como ingrediente de lo que aspiramos comunicar.&lt;br /&gt;Hacia febrero de 1977, comenzamos a formular comunicaciones escritas. Desde entonces nos hemos preocupado por que los títulos de las mismas, de algún modo condensen o sinteticen los contenidos de las respectivas comunicaciones. Ello es aplicable a lo que pretendemos comunicar en este mensaje. La imaginada alegoría de un planeta unido de algún modo, cuyos atisbos se pueden rastrear en la obra del mallorquín Ramon Llull, hacia fines del Siglo Catorce, pareciera haberse inmiscuido en nuestra &lt;br /&gt;cotidianeidad, a través de los múltiples y dinámicos desarrollos de las mencionadas TICs. El penúltimo capítulo ha sido la Internet y el actual sería el de la telefonía celular. Las Tics, cuya dinámica no se detiene y hasta resulta casi inimaginable sus futuras aplicaciones, constituyen una suerte de alegoría de la indistintamente denominada globalización o mundialización.&lt;br /&gt;Con la perspectiva del tiempo, nos producen admiración aquellos anuncios que leíamos décadas atrás, donde uno podía hasta conjeturar que se estaba ante elaboraciones de personas con imaginación muy frondosa. Y era cierto, nomas lo que nos iban anticipando. Es más, lo que nos parecían alegorías eran más que eso. Esas percepciones, nos han llevado a modificar nuestra disposición a comunicaciones de ese tipo, y asumirlas como anticipaciones o pródromos que tiempos futuros cuya llegada se acelera. Ese dinámico frenesí, que resulta imposible procesar individualmente, y aun grupalmente, no nos hace perder de vista, una característica que hemos venido aprendiendo simultáneamente con  las situaciones cambiantes caracterizadas por la velocidad creciente y la traumaticidad también creciente. Nos referimos a las invariantes de la condición humana. La globalización implementada por las Tics, genera realimentación permanente: de lo que cambia y de lo que permanece. Parece un lugar común aquello que lo moderno confirma lo clásico, refiriéndose que el pensamiento científico mas actualizado no hace más que &lt;br /&gt;confirmar lo manifestado por las autores clásicos de la antigüedad, sea occidental u oriental.&lt;br /&gt;Las TICs comportan la convergencia de por lo menos tres ingredientes: a) Altas velocidades de cálculo( se las denomina teraflops), ingente capacidad de almacenamiento (se las denomina terabyts) y velocidades de transmisión de la información a velocidades aproximadas a la de la luz (300.000 kilómetros por segundo ).&lt;br /&gt;Como lo sosteníamos más arriba, es sumamente complejo interpretar todas las implicancias de estos fenómenos, que reiteramos se inmiscuyen en nuestras cotidianeidades. Ya hacia los finales de los setenta se sostenía que se habían globalizado los problemas y las soluciones. Y como que somos los humanos creadores de cultura, estamos condicionados con lo que nos legaron los que nos precedieron en nuestras respectivas parábolas vitales. El desarrollo científico nos entrega  constantemente nuevos desarrollos. Tal vez la etapa que cubrió la Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría (1939/1989), impidió por un lado que los descubrimientos de la nueva física, bajaran a nuestras cotidianeidades, pero paradojalmente ese traumático período (un capitulo histórico de la sempiterna lucha por la &lt;br /&gt;preeminencia), incentivó por necesidades bélicas esos desarrollos y lo ensayado bélicamente, comenzaría a tener aplicación comercial cuando la paz.&lt;br /&gt;Mencionamos a la sempiterna lucha por la preeminencia.&lt;br /&gt;En la globalización una de las dimensiones de esa sempiterna lucha se da entre la dinámica globalizadora y las respuestas locales ante esas dinámicas, que no pasan precisamente por la aceptación acrítica de lo que pretende la dinámica globalizadora. Es obvio que no hay asepsia ideológica en la dinámica globalizadora, como en las dinámicas locales. De todos modos pareciera que hay un sesgo homogeneizador en lo global y un sesgo de diversificación en las réplicas o respuestas locales.&lt;br /&gt;Alguien ha acuñado la noción de "glocalización" para significar una suerte de equilibrio entre ambos polos. Somos de la opinión que no es más que una expresión de deseos&lt;br /&gt;Tampoco nosotros somos neutrales en esta disputa. Creemos que no se puede serlo. Apostamos al énfasis en lo local con asimilación crítica de lo global, lo que comporta la búsqueda de alternativas de democratización de las instancias globalizadoras. Aunque se propuso institucionalizar la globalización en un sistema cooperativo de gobierno mundial, los desarrollos concretos insinúan mas un gobierno estilo sociedad anónima con accionistas mayoritarios que hacen prevalecer su voluntad. &lt;br /&gt;( 3 de enero de 2012).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Lo que intentamos comunicar, es acerca como uno se viene relacionado con los entornos inmediatos. A ello nos referimos cuando hablamos de la cotidianeidad.. Sería algo así como un matiz de nuestro posicionamiento en "lo local". El "día a día" de cada persona que viene habitando el planeta, se va desarrollando en aquellos espacios físicos concretos donde cada uno sin solución de continuidad ama, trabaja, juega, litiga, contamina y depreda ( acorde a la  enumeración que alguna vez leímos en Eugenio Peccei.). La cotidianeidad nos acerca a lo autobiográfico."Pinta tu aldea y serás universal" (escribió Tolstoi). Rodolfo Kusch, sostenía que la característica de los sectores de algún modo reluctantes a la cultura euroamericana, eran la "fagocitación", el silencio y la negación. En uno de sus trabajos (hoy &lt;br /&gt;felizmente disponibles en sus obras competas) Kusch afirmaba que el pueblo no sabrá lo que quiere, pero sabe bien lo que NO quiere.&lt;br /&gt;Y al ser recurrentes a la temática TICs y al pensamiento de Kusch, no estamos postulando una importancia determinante al tema , ni un encuadramiento regido en las categorías de ese pensador. En plena euforia del materialismo que caracterizó a ese largo siglo que va desde la Revolución Francesa hasta el estallido de la Segunda Guerra mundial, una voces contestatarias como la de aquel Campoamor  espetaba : "En mundo este traidor/Nada es verdad ni mentira/ Todo es según el color del cristal con &lt;br /&gt;que se mira".&lt;br /&gt;Pocos años antes José Hernández escribía en su "Vuelta del Martin Fierro", que "Hasta el pelo más delgado/hace su sombra en el suelo". Concepto que encontramos muy próximo a lo que sostuvo Einstein en el sentido que "La más pequeña gota de rocío caída desde el pétalo de una rosa al suelo, repercute &lt;br /&gt;en la estrella más lejana".&lt;br /&gt;Va de suyo que todo esto hace, a lo que algunos llaman el marco teórico, desde donde uno se posiciona, desde su respectivo lugar en el mundo, y decide en consecuencia. En cuantos animales lógicos, los seres humanos somos categorizadores y conceptualizadores. Francisco Romero decía que el "percibir objetos" era el fundamento de lo humano. No nos parece que haya grandes coincidencias entre postulados como el de Kusch, con el alineamiento de Romero con la cultura euroamericana (tal como gustaba etiquetar a &lt;br /&gt;Herkowitz a la cultura occidental, a la que otros etiquetan como judeo cristiana).&lt;br /&gt;Las distinciones, discriminaciones y discernimientos, son una constante en medio de la cual discurren nuestras respectivas cotidianeidades. Aunque a veces diera la impresión de lo contrario hay sutiles vasos comunicantes entre las formulaciones de los académicos y la vida de la gente, que no lo es, y que es la amplia mayoría. Nos daría la impresión que esos vínculos son asincrónicos. Es decir que la gente asimila las elaboraciones intelectuales mucho después de su emisión. A esto Wilfredo Pareto, le llamaba la "persistencia de los agregados". Y André Marshal aludía a los "vestigios" del pasado que existen en cada situación conviviendo con los "pródromos" o anticipos de lo que vendrá. Un permanente escenario de cambios y persistencias. &lt;br /&gt;( 5 de enero de 2012).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es nuestra opinión la de hacer necesarios puntos de partida para comunicar impresiones. Así, noa parece que podemos apoyamos en la reciente información acerca de que somos alrededor de siete mil millones los tripulantes de la nave Tierra. Desde nuestro lugar actual en el mundo, el área metropolitana de Buenos Aires, lo primero que se nos ocurre manifestar es que la República Argentina, según el más reciente Censo, alberga poco mas de 40 millones de habitantes. Desde allí uno escala, al comentario de las más altas autoridades argentinas en el sentido que  el país, la sección del planeta, donde hemos nacido y venimos viviendo hasta el momento tiene una capacidad para producir alimentos para cuatrocientos millones de habitantes.&lt;br /&gt;Consideramos que la crisis del dólar de 1972, la Conferencia de Medio Ambiente de Estocolmo de ese mismo año, y la crisis petrolera del año siguiente, fueron evidencias palmarias en el sentido que el planeta había entrado en una triple crisis energética, ecológica y alimentaria, tal como expresara la Carta de Machu Picchu de 1977.&lt;br /&gt;Más arriba nos hemos referido a algunas periodizaciones como la del largo siglo transcurrido desde la Revolución Francesa al estallido de la guerra del 14; la del periodo transcurrido entre el comienzo de la guerra Mundial en 1939 y la caída del muro de Berlín en 1989. Podríamos hacer otras periodizaciones, o mencionar otros puntos de partida. Hay para todos los gustos.&lt;br /&gt;Si algo hemos aprendido en nuestra ya dilatada parábola existencial, es que el arco de comportamientos humanos es amplio, pero no infinito (según Herkowitz).&lt;br /&gt;También hemos aprendido que cada uno, dispuesto a estudiar y a comunicar, resulta poco novedoso, porque a poco que uno comienza a profundizar en cualquier tema, detecta que ya ha habido alguien antes que se había ocupado del mismo. Muchas veces acontece que uno no se entera, porque resulta imposible para un ser humano, aun con todas las facilidades respectivas, enterarse de todo lo que se ha dicho y hecho sobre un tema especifico.&lt;br /&gt;Sea cual sea el punto de partida asumido y el bagaje de conocimientos con que se cuente, lo cierto es que estamos ante un traumático presente, del que inexorablemente participaremos activa o pasivamente. Al respecto, hemos abrevado del uruguayo VAZ FERREYRA en su Fermentario, una suerte de tipología que encuadra a los seres humanos en "almas liberales y en "almas tutelares. Estas últimas necesitadas de controlar o ser controladas, y las primeras sin esas necesidades.&lt;br /&gt;Sin perjuicio de considerar una alternativa de mínima, ese potencial argentino para la producción de alimentos, no podemos dejar de cotejarlo, con estudios que afirman, demostrativos de la crisis alimentaria señalada, que la capacidad para alimentar en forma adecuada que tiene la Tierra es de &lt;br /&gt;poco más de tres mil millones de habitantes. Tomando con pinzas (cum granu salis), estas apreciaciones, va de suyo que estamos ante  delicados problemas, agravados por los efectos del cambio climático, que todo indica es de origen antrópico. Es decir generado por comportamientos humanos. &lt;br /&gt;( 6 de enero de 2012).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;No es descabellado conjeturar que lo que se ha desencadenado con epicentro en Wall Street hacia fines de 2008, no es más que una consecuencia de la triple crisis, arriba apuntada,y la que alguien agrego un cuarto ingrediente crítico: lo cosmovisional.&lt;br /&gt;En realidad esta crisis cosmovisional, no es algo circunstancial sino algo endémico o estructural. Es por ello que  Gaetano MOSCA, hablaba de "formula política" y Georges Bourdeau de "ideé de droit". Es decir que a la sempiterna lucha por el poder o la preeminencia protagonizada por las personas de vocación política o de poder, se catalizan  cuando las concepciones son antagónicas. En el antagonismo entre la civilización euroamericana y las etnoculturas, llamadas "arcaicas" por otro uruguayo, &lt;br /&gt;FLORES MORADOR, subyace esta crisis, más bien constante de antagonismo cosmovisional. En los últimos años se la ha denominado "Choque de Civilizaciones". Pero esto no es nuevo. Cada uno puede poner su punto de partida. Alejandro Magno, puede ser tomado como un punto de referencia al &lt;br /&gt;respecto.&lt;br /&gt;Atento esta es una comunicación elaborada con herramientas informáticas y para ser difundida telemáticamente (mas allá que alguno  que tenga muy incorporado el invento de Gutenberg, desee imprimirlo...), haremos empleo de la noción de bucle o looping, para significar que nos comunicamos en forma no lineal haciendo uso de la recursividad.&lt;br /&gt;En fecha relativamente reciente incorporamos a nuestro "holon" la noción de "sesgo heurístico", algo emparentada con la que ya contábamos de "deformación profesional". Se nos ocurre pensar que los conceptos que venimos incorporando provenientes de las distintas escuelas de la Antropología Cultural o Etnología y el Folklore, nos posibilitan categorizaciones y conceptualizaciones, de índole diferente a quienes no estén influenciados por contenidos de esa procedencia. Más esto no inhibe, teniendo en cuenta la noción de "holon", que esos conceptos se hayan subsumido en las previas y concomitantes nociones adquiridas por el estudio o la vivencia.&lt;br /&gt;Cabe acotar que la noción de "holon" la hemos tomado de Bill ELLIS, a través de su sitio Autolearning Comunities. A Ellis hemos llegado a través de los puentes tendidos telemáticamente y con mucha generosidad por el ya mencionado FLORES  MORADOR y por la emprendedora "Pachita "AUSTERLITZ, argentina, por estos tiempos, radicada, en Santa Cruz, California.&lt;br /&gt;Según ELLIS, un seguidor heterodoxo de también heterodoxo Ivan ILLICH, y tomando en cuenta los estudios de las neurociencias y las ciencias cognitivas (particularmente los del premio "Nobel" Roger SPERRY), alude con el termino holon a la mente. Y dice que esta va asimilando todo lo que va conociendo y que cada conocimiento se incorpora al previo y lo modifica.&lt;br /&gt;Va de suyo que este proceso es permanente en la vida de cada persona. Aunque superficial, se percibe que con estos supuestos aquel dicho  popular, al menos en el lugar desde donde desarrollamos hasta ahora nuestra parábola vital, "me entra por un oído y me sale por el otro", queda invalidado científicamente. Esa invalidación no impide que siga formando parte de las creencias populares, que son las que dan soporte a la cotidianeidad de las personas.&lt;br /&gt;Quienes nos abocamos al trabajo intelectual, dedicando una parte significativa de nuestro tiempo, no deberíamos soslayar que el permanente estudio o investigación, suele alejar de las modalidades de vida de la gente, que no está dedicada al trabajo intelectual.&lt;br /&gt;Estos no lleva a ser, sin dejar de ser críticos, menos exigentes y mas indulgentes, con quienes dicho sea de paso son la inmensa mayoría de las personas.&lt;br /&gt;Los micromundos suelen conducir al encapsulamiento o al ensimismamiento.&lt;br /&gt;Vinculado con la reflexión formulada precedentemente, está una impresión, que forma parte de nuestra preocupaciones y perplejidades.&lt;br /&gt;Nos da la impresión (reiteramos en termino "impresión", para poner en evidencia el sentido que asignamos al mismo), que al menos en nuestro entorno vital, es muy viscosa y densa la circulación de las ideas desde los círculos intelectuales al sistema educativo formal y también a las instituciones formales particularmente las burocracias gubernamentales. &lt;br /&gt;Acabamos de deslizar el término "burocracia" y sobre el volveremos, atento tiene que ver y entendemos que demasiado con esta "impresión".&lt;br /&gt;Venimos dedicando una cuota significativa de nuestro trabajo intelectual, al estudio de antecedentes de los temas que despiertan nuestro interés (los mismos, para no ser redundantes, se los puede buscar en la Red- mediante algún "search engine"- escribiendo nuestro nombre y apellido completos). &lt;br /&gt;Esos antecedentes se refieren a temas vinculados a la Argentina, los que nos han inducido a extender búsquedas sobre los temas afines más allá de los límites argentinos. En cada uno de los sectores que venimos estudiando, se nota que se disponía de las elaboraciones y propuestas, de temas que parecieran haber sido neutralizados por las burocracias educativas consideradas parte de la burocracia gubernamental. Uno podría arriesgar que en realidad los neutralizadores eran los criterios sustentados por quienes dominaban directa o indirectamente a esas burocracias. No creemos que esta sea una característica argentina. Tal vez sea extrapolable a los países formados sobre la base de las colonias españolas en América. Habría que determinar en qué grado es extrapolable a Brasil, que previamente fue colonia Portuguesa.&lt;br /&gt;Compartimos el concepto que alguna vez leímos en Ernst ENGEL, en el sentido que: "la historia es reinterpretable en cuanto sus consecuencias se proyecten al presente". Entendemos que este concepto resulta muy fecundo a la hora de comprender la fluencia o flujo vital latinoamericano.&lt;br /&gt;El proceso de separación o emancipación de las colonias españolas en América, se dio como un fenómeno único para su época, y estuvo precedido por todo lo suscitado por los colonizadores, con particular protagonismo de la Iglesia Católica Apostólica Romana, desde  que Colon, llegó a estas tierras.&lt;br /&gt;En términos etnológicos y folklóricos, los procesos socioculturales resultantes del entrecruzamiento de los españoles, los esclavos negros africanos y las etnias preexistentes, serian el rasero común a estos &lt;br /&gt;procesos, imbuidos de los conceptos plasmados en acontecimientos como la Revolución Industrial  Inglesa, la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa. A la tensión implícita en el relacionamiento traumático entre españoles, esclavos negros y etnias aborígenes, se adicionarían el &lt;br /&gt;criterio de imponer criterios, que pretendian introducir la "civilización", en medio de la "barbarie" y el "coloniaje".&lt;br /&gt;Ese era el marco ideológico de personajes como Belgrano, Rivadavia, Sarmiento y Alberdi, y los que pensaban como ellos. Eso se replica en las otras ex colonias que se emanciparon. Y va de suyo las influencias mutuas de personajes como los mencionados a titulo meramente indicativo.&lt;br /&gt;Esa es la dinámica sobre la cual hemos asomado a la existencia y con ese soporte sociocultural, venimos procesando desde nuestras cotidianeidades, en un tiempo signado por la irrupción también traumática de las TICS, la que en una primera aproximación permite ser más consciente de las cuatro crisis arriba apuntadas y a partir de ese "darse cuenta", barruntar como se procesan - somos reiterativos - nuestras respectivas cotidianeidades". &lt;br /&gt;(7 de enero de 2012).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Y solo podemos comunicarnos desde esas nuestras cotidianeidades, en contrapunto con algo que nos permita diferenciarnos y identificarnos.&lt;br /&gt;Via Alfons CORNELLAS, un intelectual catalán del que mucho venimos aprendiendo, receptamos la siguiente noción: "los conocimientos de una persona son el conjunto de distribuciones de probabilidades que reflejan su visión del mundo".&lt;br /&gt;Admitimos que nuestra formación ha tenido algunos sesgos muy peculiares. &lt;br /&gt;Anoticiados mas que otros en nuestros estudios universitarios, sobre el tema de las Relaciones Internacionales, diplomacia y yerbas anexas, tuvimos a lo largo de nuestra trayectoria en el servicio público, la posibilidad de tener experiencias concretas en este tema. El sólo poder participar en las &lt;br /&gt;negociaciones conducentes a la concreción de convenios internacionales, es una vivencia muy didáctica. Tuvimos incluso la posibilidad de compartir esas vivencias en nuestro tramo final en la docencia superior.&lt;br /&gt;Es tal vez por esas peculiares vivencias, que visualizamos como el polo a establecer contrapuntos con nuestras cotidianidad (situada en al area metropolitana de Buenos aires, banda occidental del Rio de la Plata) al polo del por ahora G - 8, que encarna la concentración del poder en esta globalización asimétrica e inequitativa.&lt;br /&gt;Si bien el G-7, se creó en 1975, cuando la "Guerra Fria" estaba lejos de concluir, recién cobraría impulso luego de la "implosión" de la Unión Sovietica en 1989, anticipada por la "perestroika" y la "gladnost" de 1985.&lt;br /&gt;Ya nos habíamos referido al impacto de la Conferencia de Medio Ambiente de 1972. Veinte años después se celebro la Eco 92, en Rio de Janeiro y allí se aprobó la "Agenda XXI", en nuestra opinión una suerte de Constitución de un nuevo orden mundial ambiental" que se iría incorporando a la legislación de los países.&lt;br /&gt;En ese evento, se hizo paralelamente una "contracumbre", modalidad que se iría generalizando en adelante,en ese tipo de reuniones.&lt;br /&gt;Teniendo como referencia la Agenda XXI, empezamos a prestar atención a los contenidos que habría de ir produciendo el G- 7, al que se habría de incorporar la Federación Rusa. Profundizamos ese aprendizaje a partir de la reunión de Okiwawa en 2000, que fue prolegómeno de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas,la que aprobó el documento "Nosotros los pueblos", y fijó "Objetivos del Milenio".&lt;br /&gt;En estos pronunciamientos, se advierte que se van desplegando, los espacios contemplados por la Carta de las Naciones Unidas de 1945, los que habían sido neutralizados por la "guerra Fria". A este ingrediente político no puede dejar de agregársele el rol catalizador de las TICs.&lt;br /&gt;Para no extendernos innecesariamente,resulta ostensible que el sistema que culmina en la Organizacion de las Naciones Unidas, va constituyendo una suerte de gobierno Mundial indirecto, donde priman los criterios del G-8 y donde comienzan a insinuarse también la influencia de China (que ya formaba &lt;br /&gt;parte del singular consejo de seguridad de las Naciones Unidas), la India. Brasil y Sudafrica. Como se sabe China y la India son los dos países con mas población en el planeta y atraviesan acelerados procesos de crecimiento económico y tecnológico. A la fecha de redacción de esta comunicación, Brasil esta rankeado como la sexta potencia económica del mundo. Presentamos este panorama- que a veces nos parece  es poco reconocido por la dirigencia y los intelectuales de nuestro habitat- porque entendemos  que es el que mejor nos permite desarrollar nuestras respectivas personalidades desde las geoculturas donde estamos insertos: el vínculo entre nuestro barrio y nuestro planeta. Una dialéctica en la que si no participamos activamente, lo haremos pasivamente aun involuntariamente. (10 de enero de 2012)&lt;br /&gt;Se viene hablando de la trasnformación del concepto de Estado, en cuanto a la forma organizativa que se han venido dando las distintas sociedades a partir de lo que se conoce como "la paz de Westfalia". Es más, actualmente se habla del "postwesfalianismo".  Se trata de procesos muy lentos, que superan los ciclos vitales promedio de las personas. Así las cosas pareciera que esta mutación comenzó al finalizar de Primera Guerra Mundial, donde algunos autores empezaron a referirse a la "Decadencia de Occidente". &lt;br /&gt;Recordamos haber leído un trabajo de Sampay, de 1945, titulado "la crisis del Estado de derecho liberal - burgués". También recordamos cuando en ocasión de la invasión soviética a Praga en 1968, el premier soviético, se refirió a la "soberanía limitada".&lt;br /&gt;Si bien el proceso se aceleró al finalizar la Guerra Fría ( y a ello contribuyo la liberación de las TICs, desarrolladas como efecto de la mencionada contienda), lo cierto es que a medida que se iban desarrollando las instituciones vinculadas en distinto grado en el sistema de las Naciones Unidas, las políticas públicas de los Estados miembros,fueron en forma paulatina homogeneizándose a nivel conceptual,independientemente de carácter de los regímenes políticos imperantes en los países miembros. Es obvio que esto iba siendo aplicado al sistema institucional argentino,que padeció de &lt;br /&gt;turbulencias múltiples y variadas entre 1930 y 1983.&lt;br /&gt; Hay una suerte de coincidencia en el tiempo, con los prolegómenos del final de la "Guerra fría" y la restauración del estado de Derecho en la Argentina.&lt;br /&gt;Esta suerte de homogeneización de las políticas publicas, es posible en la Argentina, por cuanto la ratificación de los tratados internacionales por el Congreso ( o los que se hicieron en las etapas de facto), otorgan jerarquía superior a estos tratados respecto a las leyes comunes. En la Convención &lt;br /&gt;Nacional Constituyente de 1994, se disiparon las dudas al respecto.&lt;br /&gt;No es temerario sostener que el sistema jurídico argentino y el sistema de gobierno están "acoplado" al gobierno mundial cada vez mas real y menos virtual de las Naciones Unidas. No debiera soslayarse que esta situación es legitimada en la medida que es ratificada por los legítimos representantes del pueblo.&lt;br /&gt;Hay dos elementos que son previos a este proceso de homogeneización de las políticas publicas en otras palabras una dimensión de la globalización.&lt;br /&gt;Un elemento es el accionar de las empresas trasnacionales y el otro es la influencia de la producción cinematográfica y televisiva norteamericana.&lt;br /&gt;Respecto a este ultimo elemento resulta notoria la influencia que han venido teniendo  los contenidos de las producciones cinematográficas primero y televisivas luego de origen estadounidense en cuanto irradiadores del llamado "American Way of life". En Argentina, esta influencia viene siendo muy ostensible en la llamada "clase media argentina" . En realidad pareciera ser una continuación de la permeabilidad de esta franja de la poblacion argentina a las pautas de moda, consumo y arte parisinos y londinenses.&lt;br /&gt;Esta franja (estigmatizada muy acervamente por Jauretche en su libro "El Medio Pelo" y con menor ímpetu, por Kusch en su "Indios, porteños y dioses") está conformada  mayormente por descendientes de la migración europea que vino a la Argentina en las cuatro ultimas décadas del siglo 19 y las dos primeras del 20, y un aporte final hacia finales de la Segunda Guerra Mundial. Esa migración y sus descendencias adhirieron con las excepciones de caso en forma acrítica a los esquemas occidentalizantes promovidos por Sarmiento, Alberdi y sus seguidores. Esa franja se fue haciendo cargo de la operación de las instituciones formales publicas y privadas (el caso mas patente es el de las maestras) y ha tenido gran influencia para constituirse en el grupo de referencia para el resto de la población argentina , de &lt;br /&gt;idiosincracia indoamericana ( con aportes africanos) algo invisibilizada que siempre fue mayoritaria en el país.&lt;br /&gt;El otro elemento, cuya influencia se aceleraría a partir de la Administración Frondizi en 1958, fue el quehacer de las empresas trasnacionales, cuyas matrices se encontraban en forma mayoritaria en los Estados Unidos y minoritariamente en algunos países de la entonces Europa Occidental.&lt;br /&gt;Entre la finalización de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión del 30, empezó a operarse el repliegue de los intereses ingleses en el mundo y también en la Argentina, donde es conocida su influencia. Paulatinamente la influencia inglesa fue reemplazada por Estados Unidos y sus industrias de &lt;br /&gt;punta, particularmente la automotriz. A ese proceso no escapó en la Argentina, haciéndose muy traumático el reemplazo de la estructura ferro portuaria instalada por los ingleses, por el complejo automotor/camino pavimentado de impronta norteamericana.Pero la influencia creciente de las &lt;br /&gt;empresas trasnacionales no se limitó al emblemático caso de la industria automotriz, sino a todos los sectores de la economía. Así, ya hacia mediados de los 70 , e inmersos en las turbulencia institucional, eran muy pocos los sectores de la economía argentina que no estaban controlados por empresas &lt;br /&gt;trasnacionales. Solo restaban las grandes empresas de propiedad estatal, las que serian extranjerizadas a partir de la década del noventa. &lt;br /&gt;Extranjerización que vale acotar fue implementada en el marco del estado de derecho. Estado de derecho que mantinene aún en vigencia el régimen de trato al capital extranjero que sancionó el gobierno de facto en 1980, en sustitución del régimen que al respecto había establecido  en Congreso de la &lt;br /&gt;Nación en 1973.&lt;br /&gt;En síntesis que desde nuestras respectivas cotidianeidades, tenemos que procesar un estado de cosas signado por: la mundalización de las políticas públicas, por la trasnacionalizacion de la economía y por la fuerte influencia cultural del "american way of life" o alternativas tambien occidentalizantes de los sectores medios. Todo ello bajo la  influencia crecientemente acelerada por las permanentes actualizaciones de las TICs, sobre cuya influencia somos reiterativos en señalar. &lt;br /&gt;( 11 de enero de 2012).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La globalización, somos reiterativos en recordarlo, comporta una vinculación inevitable entre nuestras respectivas cotidianeidades y esos esquemas aparentemente todopoderosos que culminan formalmente en el sistema de las Naciones Unidas, conducidos por los aparatos formales del G - 8.&lt;br /&gt;Mas como ya lo dijo HERNANDEZ: "Hasta el pelo mas delgado hace su sombra en el suelo".&lt;br /&gt;Alguien ha sostenido en los últimos tiempos, y lo compartió en el cyberespacio,acerca que: "lo real es un océano de campos energéticos, interactuando aparentemente caóticamente".&lt;br /&gt;Otro, por el mismo medio ha intentado caracterizar a un ser vivo ( ya que encuentra dificultoso definir a la vida), como " un fragmento de materia, que tiende a mantener su propia complejidad, independiente de la incertidumbre del entorno". Emparentado también por los diversos intentos de tender puentes entre los hallazgos de la física cuántica con las humanidades, está la sugerencia de la norteamericana Kilpatrick, de considerar como una buena referencia para internarse en estos tiempos caóticos, la lectura del libro "Jurassik Park", de Crichton, de 1993. Hemos leído en  "Caos y creatividad &lt;br /&gt;Cultural" de la venezolana Holanda Castro, en el sentido que la alegoría de estos tiempos es la "nube" y sus formas cambiantes e imprevisibles, en reemplazo de la alegoría del "reloj", que aun representa las estructuras  y las mentalidades instaladas por el mecanicismo que con tanta contundencia pareció imponerse como una suerte de ideología única en el largo siglo, transcurrido entre 1789 y 1914. La alegoría de la nube no es de autoría de Castro, como luego lo hemos comprobado, pero nos llego a través &lt;br /&gt;de su obra.&lt;br /&gt;Como una síntesis provisional, como cuadra a estos tiempos, entendemos que el flujo o la fluencia vital de nuestras cotidianeidades, irrepetibles por donde se las quiera considerar, es un amasijo de: diversidad. complejidad, contradicción , incertidumbre, imprecisión y descontrol. Ante ese panorama, vamos concluyendo, también en forma precaria, que tan solo se pueden esbozar réplicas o respuestas dúctiles, flexibles, vivaces, maleables, plásticas y elásticas. Y esa aptitud de replica o respuesta darla desde &lt;br /&gt;nuestras geoculturas , lo que comporta darlas desde nuestra edad. En otras palabras , y tomando como referencia superficial, el publicitado esquema "FODA", poner a prueba nuestras debilidades y nuestras fortalezas ante los desafios y las oportunidades de ese entorno aparentemente caótico. &lt;br /&gt;(13 de enero de 2012).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asumida la recursividad como recurso expresivo, recordamos que JUNG supo decir que "No se puede encerrar la vida en formula alguna".&lt;br /&gt;Cuando aludimos a la cotidianeidad aludimos a la nuestra.&lt;br /&gt;Con nuestra trayectoria inserta en nuestra geocultura.&lt;br /&gt;Parece una obviedad pero aveces las obviedades y las perogrulladas encierran grandes cuotas de verdad, que quedan al margen a la hora de las siempre interesadas y sesgadas conceptualizaciones, teorizaciones y modelizaciones.&lt;br /&gt;Lo mas grave es que a menudo se confunde el modelo o la teoria con el flujo o fluencia vital, de la que esos modelos o teorías son herramientas de interpretación. Aquí reasoma nuestro cuestionamiento a los sistemas educativos formales. Tenemos una impresión afianzada a lo largo del tiempo, en el sentido que hay como una depotenciación (al estilo de la reducción de los engranajes de los motores y sus respectivas lineas de transmisión), desde las formulaciones de los intelectuales, o sus reformulaciones, y las "bajadas" a los sistemas educativos formales. A medida que se desciende, la depotenciación se acentúa; se desactualiza y se convierte en una rutina.&lt;br /&gt;Uno podría decir que esta describiendo una de las visualizaciones concretas de uno de los males estructurales de nuestro tiempo cual es la burocratización.&lt;br /&gt;El racionalismo , creyó que el concepto de organización, un símil del reloj, digamos de los mecanismos, seria la solución a la irracionalidad. Por eso se habló de racionalización.&lt;br /&gt;Las organizaciones en la realidad terminan como burocracias, que se encapsulan y sirven a quienes se apoderan de sus puestos formales de mando. &lt;br /&gt;Y cumplen su función mas que por alcanzar sus objetivos para justificar su subsistencia. Parkinson, es solo una referencia de la pléyade de los que fundamentan esta postura. Las otras tres endemias,que pareciera también forman parte de las posibilidades humanas, son los monopolios, los caprichos y el consumismo. En otras palabras: los comportamientos burocráticos, los comportamientos monopólicos, los comportamientos caprichosos y los comportamientos consumistas. No estamos exentos de  haber incurrido consecutiva o simultaneamente en esto que abominamos.&lt;br /&gt;Estos comportamientos que desde nuestros valores actualizados consideramos condenables forman parte de nuestra cotidianeidad.&lt;br /&gt;No está demás reiterar que formulamos esta comunicación frisando los 65 años de edad, desde la Banda Occidental del Rio de la Plata, en el área metropolitana de Buenos Aires, donde hemos vivido desde nuestro nacimiento y donde hemos recibido los aprendizajes formales e informales.&lt;br /&gt;Confesamos que habiendo nacido en 1947, desde 1963 venimos recorriendo por distintas motivaciones y actividades el territorio argentino, con preferencia lo que se conoce como Pampa Humeda y "Pampa gringa". Pero siempre el punto de partida y llegada de nuestras travesías ha sido el Área &lt;br /&gt;Metropolitana de Buenos Aires. Tenemos tras nuestro, una genealogía, que hasta nos permite remontarnos a la llegada de los españoles a estas tierras.&lt;br /&gt;Sangre aborigen y africana corre por nuestras venas. Tenemos muy poco de "aquellos que vinieron de los barcos".&lt;br /&gt;Tal vez esa carga genética y cultural, nos haya permitido apreciar las cosas de maneras alternativas.&lt;br /&gt;Tal vez esa carga es la que nos ha generado problemas de adaptación con los aparatos formales, con los que venimos conviviendo no sin traumaticidad.&lt;br /&gt;El general Sarobe, uno de los militares de mayor producción intelectual de la Argentina, en su ultimo libro "La edad del hombre", de 1945, aludía a las visiones que se tienen en distintas edades.&lt;br /&gt;Recuerdo que escribo estas lineas en las vísperas de mi jubilación.&lt;br /&gt;Al principio decíamos que nuestro primeros recuerdos se remontan a  1951, y también decíamos que a la luz de nuestros estudios, permanentemente resignificamos las cosas que hemos vivido. Tenemos para nosotros , y por eso nuestro "motto" de la cotidianeidad, que una cosas son las cosas tal cual uno las ve y otra tal cual nos la cuentan los medios de comunicación y aun los libros.&lt;br /&gt;Sea que  por ideología , por interés o por ambas cosas , lo cierto es que nos resulta frecuente, ver mucha diferencia entre lo que la gente cuenta, lo que hemos visto,lo que dicen documentos formales o memorias,y lo que dicen los medios o las publicaciones sostenidas por aparatos editoriales.&lt;br /&gt;Tambien una cosa es lo que uno ha escuchado decir o relatar a la gente y otra la que esa misma gente ha escrito no se anima a decir adelante de una cámara, un grabador, o un escribano...&lt;br /&gt;Por todo ello, y sin pretender agotar consideraciones es que apostamos a acentuar o enfatizar en nuestras respectivas cotidianeidades para abordar una globalización o mundializacion que asume visos de  inevitabilidad, pero no de inexorabilidad en cuanto a sus resultados que nadie puede preveer.&lt;br /&gt;Ese abordaje , para el que no hay recetas, siguiere que cada uno haga su propio camino. &lt;br /&gt;(14 de enero de 2012)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Como señalamos mas arriba "nuestro lugar en el mundo" viene siendo el área metropolitana de Buenos Aires. Desde allí nuestra animalidad lógica se viene comunicando para satisfacer sus necesesidades. Ese nuestro lugar en el mundo es nuestra "geocultura". Este término lo abrevamos en Kusch (Gunther Rodolfo), una de nuestras referencias intelectuales. La obra de Kusch, como la de Saúl &lt;br /&gt;Taborda, Imbelloni. Carlos Astrada, Canal Feijoó y Fernando Pagés Larraya, nos han ayudado a bucear en nuestra cotidianeidad.&lt;br /&gt;Dejamos para el final de la lista, no porque sea mas relevante que los otros ( ya relativizamos o pusimos en un pie de igualdad a todos los que formal o informalmente han ido formateando nuestro "holon"); dejamos para el final a Carlos Molina Massey (1880 - 1964)  un tan singular como casi ignoto pensador argentino, que hemos descubierto serendípicamente, y que de algún modo nos permite profundizar cosas que venimos leyendo en los autores mencionados en las lineas inmediatamente previas a  esta.&lt;br /&gt;Los mas avisados alguna vez supieron de la obra del teólogo Teilhard de Chardin. Él se refería a la "noosfera" para aludir a la capa de pensamiento que rodea al planeta. Pocos saben que varias décadas antes Molina Massey, aludía a algo parecido cuando decía que cada uno de los habitantes de la Tierra era una suerte de dendrita o neurona de toda la Tierra considerada como un gran cerebro. Las ediciones del diario "El orden" de Tucumán, recogen sus conferencias sobre "Cosmogenia" del año 1921. Esas conferencias con pretensión de un libro,  cuya edición se incendió, conforman una obra &lt;br /&gt;difícil de encontrar, pero apasionante para quien la pueda leer.&lt;br /&gt;Tal vez la digresión anterior nos aleja o nos acerca de nuestra actualizacion respecto a la percepción que por estos tiempos estamos teniendo sobre nuestro "lugar en el mundo " o sea  el Área metropolitana de Buenos Aires ( sinteticemosla con el acrónimo AMBA).&lt;br /&gt;Justamente por aquello que hemos manifestado acerca de la reconfiguración permanente de nuestro "holon" a raíz de nuevos conocimientos que entran en él; hace poco tiempo hemos comenzado a revisar nuestras previas consideraciones acerca del Amba. Es mas, debemos reconocer que en alguna medida nos hemos acercado a quienes considerábamos que tenían apreciaciones muy encontradas con las nuestras sobre este tema.&lt;br /&gt;Incorporados a nuestra batería de nociones conceptos como "sinergia " y "resiliencia", empezamos a barruntar, un poco al estilo oriental, que en los problemas del AMBA residen las eventuales soluciones. En algún momento comenzamos a sostener que no solo había que hablar de la pobreza del AMBA, &lt;br /&gt;sino también de su riqueza.&lt;br /&gt;Estimamos que nuestras andanzas por el AMBA como integrantes de la murga "Prisioneros del delirio", de Sarandí Este, en el ultimo quinquenio, pueden haber contribuido a reconsiderar a la masa de interacciones que vienen dando sentido a las existencia de quienes vivimos en el AMBA.&lt;br /&gt;Esto importa ser coherentes con nuestra predica referente a la creciente visibilización de la "indoamericanización" de las Argentinas, fenómeno que pone muy nervioso a los sectores no indoamericanos, que aun vienen ocupando los aparatos formales de la Argentina y quienes compraron  aquellas etiquetas como la que "los argentinos venimos de los barcos" o que los "argentinos somos italianos que hablamos español", marbetes formulados por ligeras afirmaciones de conocidas personalidades de relevancia mundial, de fugaz visita a la Argentina.&lt;br /&gt;Por suerte hubo otros visitantes como Keyserling, que supieron ver los aspectos telúricos de nuestra gente y hacer escuela local de esos "findings".&lt;br /&gt;La vivencias del AMBA, nos remiten a la Argentina como sociedad multiétnica y pluricultural.&lt;br /&gt;Allá por 1984 (1984, como el titulo de la novela de anticipación de Owell) en el  Coloquio de Segovia ya se hablaba de la pobreza en las metrópolis del Tercer Mundo. Los organismos internacionales trabajan sobre el supuesto que la población mundial continuara el fenómeno de crecimiento de las metrópolis, sean o no del "Tercer Mundo" (concepto que pareciera haber perimido la globalización).&lt;br /&gt;Sin perjuicio que Argentina como sociedad deberá procesar su conjunción de vacío demográfico con su capacidad de producir alimentos (capacidad que estimamos es aún mayor que la calculada, en tanto se incorporen los espacios que le corresponden al Estado Argentino en el marco de la Convención de los &lt;br /&gt;Derechos del Mar de las Naciones Unidas). Y sin perjuicio también, de los juicios de valor negativos hacia la suerte de colonialismo interno que el AMBA viene ejerciendo sobre el resto de la Argentina, juicio que compartimos y forma parte de nuestra predica;  lo cierto es que el Amba, con la ciudad &lt;br /&gt;de Buenos Aies incluida, es el "hinterland "de la Pampa Húmeda, y ejerce una suerte de atracción,que genera referencia a las otras metrópolis argentinas, pero de una escala menor. (Una suerte de "Puerto Madero", se esta erigiendo velozmente en la costanera de Rosario).&lt;br /&gt;Es evidente que los procesos generados, pongamos una fecha de partida, a partir de la federalización de la ciudad de Buenos Aires en 1880, y  medidas instrumentales como la ley Mitre de concesiones Ferroviarias de 1907, la ley de vialidad de 1932 y el "Plan Larkin",del que en pocas semanas mas se &lt;br /&gt;cumplirá medio siglo. Es evidente que, los mencionados procesos de suyo acumulativos,  han generado una dinámica, que ha calado tan hondo en la gente, que se ha generado este proceso de concentración de riqueza y de pobreza, que pareciera indetenible al menos en el mediano  plazo en el AMBA.&lt;br /&gt;Y ello sin perjucio de quienes problematizamos sobre dicha situación, se viene verificando como ciertas medidas de acompañamiento de las normas recién señaladas, se han cumplido -como estas- sin perjuicios de las turbulencias institucionales que experimentó el país entre 1930 y 1983. Tal &lt;br /&gt;el caso del esquema director del Área metropolitana de 1969, que aunque escandalice a algunos se viene cumplimento casi inexorablemente.&lt;br /&gt;Al comenzar este discurso,hicimos notar que lo hacíamos mientras cruzábamos el rió de la Plata desde la Colonia del Sacramento.&lt;br /&gt;El panorama que se tiene entrando por barco al Puerto de Buenos Aires es muy singular.Tenemos vivencias al respecto desde al menos el año 1963. Recordamos a la ciudad cubierta por una suerte de campana grisácea, cuando no se habían sacado los incineradores de los edificios.&lt;br /&gt;En nuestro ultimo arribo, nos impactó la velocidad de las construcciones realizadas en Puerto Madero y Catalinas Norte que han cambiado la fisonomía de la ciudad y evidencia que hay gente que ha invertido porque ve futuro en hacerlo allí y no en otro sitio.&lt;br /&gt;En una de nuestras recientes comunicaciones nos hemos referido a la "cuarta corona" del AMBA ( tal vez un "pródromo" de nuestra reconsideración del tema) para aludir a la suerte de condominios, countries, minichacras y otros emprendimientos inmobiliarios de alta gama que están desarrollándose con suma velocidad a una distancia promedio de 60 kilómetros del centro "downtown" de Buenos Aires. La red de autopistas dispuesta por una ley de 1954, recién pudo completarse en la decada del 90.Su intención era conectar al AMBA con el resto de su hinterland. La sinergia generada (que pareciera hacer caso omiso,  a un inminente petrocolapso, que induciaría a un traumático cambio de las modalidades de transporte), va produciendo estrangulamientos en esas vías rápidas que no pueden procesar los volúmenes de vehículos en circulación.&lt;br /&gt;Paradógicamente, eso lo fueron experimentando los habitantes de los empredimientos inmobiliarios de alta gama localizados en la "cuarta corona". &lt;br /&gt;Como respuesta, en fecha reciente se ha puesto en funcionamiento un servicio de lanchas que traen los pasajeros desde sus viviendas junto al río a sus oficinas en Puerto Madero o adyacencias.&lt;br /&gt;Esto no pareciera ser un dato de peso cuantitativo, pero nos sugiere una alta carga simbólica.&lt;br /&gt;Todo ello en medio de la creciente visibilización de gente cuya piel cobriza, demuestra que ni "bajaron de los barcos", ni son "italianos que hablan español". Las lanchas de traen ejecutivos desde Nordelta hasta las torres de Puerto Madero y la pléyade de cartoneros, manteros, piqueteros y wachiturros con su creativa resiliencia, conforman el proteico amasijo que da vida a nuestro lugar en el mundo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;(15 de enero de 2012)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre escritor y editor. cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?&lt;br /&gt;Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8152408-3984260862469945577?l=inventivasocial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inventivasocial.blogspot.com/feeds/3984260862469945577/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8152408&amp;postID=3984260862469945577' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8152408/posts/default/3984260862469945577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8152408/posts/default/3984260862469945577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inventivasocial.blogspot.com/2012/01/en-el-campo-de-las-semillas.html' title='EN EL CAMPO DE LAS SEMILLAS...'/><author><name>INVENTIVAsocial</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03718323321101678159</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WYMZYNaUz9U/SKhsLPt26BI/AAAAAAAAAZU/JcMycF3B8SA/S220/coirito_fumador%5B1%5D.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-pOBWbOH_iBE/TxWwbYHSYEI/AAAAAAAAB1Y/mH3FJ_hfL1E/s72-c/beruhigunsmittel5_sedante5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8152408.post-2152165184752559910</id><published>2012-01-16T09:52:00.000-08:00</published><updated>2012-01-16T09:56:31.226-08:00</updated><title type='text'>LA SOLEDAD DEL MUNDO SE ENREDA ENTRE SUS PASOS...</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-5_Htn0vhm78/TxRkwse5KNI/AAAAAAAAB1M/kXKwYD_abhE/s1600/desde%2Bla%2Btorre%2Boscura.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 309px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-5_Htn0vhm78/TxRkwse5KNI/AAAAAAAAB1M/kXKwYD_abhE/s400/desde%2Bla%2Btorre%2Boscura.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5698290216267753682" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Dibujo: Ray Respall Rojas.&lt;br /&gt;-La Habana. Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando te tiendes desnuda*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando te tiendes desnuda&lt;br /&gt;tu cuerpo roza mi cuerpo&lt;br /&gt;siento mi piel en tu piel&lt;br /&gt;tiembla mi cara en tu pecho&lt;br /&gt;y tus manos me despeinan&lt;br /&gt;acariciandome lento&lt;br /&gt;y los temblores aumentan&lt;br /&gt;agitando el pensamiento&lt;br /&gt;y jadeo con el aire&lt;br /&gt;con que compartes mi aliento&lt;br /&gt;busco fundirme contigo&lt;br /&gt;metiendome tan adentro&lt;br /&gt;que seamos uno solo&lt;br /&gt;alma, cuerpo y sentimiento...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Joan Mateu. joan@cimat.es&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;DÍA DE PESCA*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; A Yordán Rey, amigo de las sirenas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; - Vamos a pescar sirenas – dijo ella.&lt;br /&gt;Llegaron a la costa, el mar estaba rizado, golpes de viento llevaban y traían olas, trozos de madera negra, algas, caracolas vacías, restos de naufragios, esqueletos de corales... &lt;br /&gt;- ¿Has logrado ver alguna? – dijo ella tras otear el horizonte por unos minutos.&lt;br /&gt; - No… Tal vez se estén escondiendo detrás de la espuma.&lt;br /&gt; - Vamos hasta la roca. &lt;br /&gt;Cuando se retiraba un poco la marea, se podía seguir un sendero de piedras altas hasta una roca sobresaliente y lisa, trono forjado solo para dos. &lt;br /&gt;- Hay que mirar en las zonas más oscuras, suelen esconderse allí para confundirse con el fondo.&lt;br /&gt; - ¿Sabías que las sirenas no son bellas? Parecerían repugnantes al que teme a las criaturas de las profundidades…&lt;br /&gt; - Lo sé: Ojos saltones, fosforescentes, branquias en el cuello, debajo de las orejas demasiado prominentes para ser humanas...&lt;br /&gt; - Color verde oscuro con manchas grisáceas. A veces cambian a voluntad a tonos azulados, sobre todo cuando emergen…&lt;br /&gt; - Dedos unidos por membranas, como las aves acuáticas o las ranas…&lt;br /&gt; - Cola cubierta de escamas, torso, brazos y rostro viscosos...&lt;br /&gt; - No tienen cabellos, la confusión surge de su costumbre de adornarse la cabeza con caracoles y racimos de algas.&lt;br /&gt; - Dientes filosos, lo que se toma por sonrisa es solo una advertencia.&lt;br /&gt;- Su lenguaje recuerda al de otros mamíferos marinos, al canto de las ballenas, pero más musical y de mayor alcance.&lt;br /&gt; - El contacto con su piel puede ser doloroso, como sucede con las anémonas y medusas...&lt;br /&gt; - Pero depende, en este caso, de su estado de ánimo.&lt;br /&gt;- Los ejemplares de mayor edad llevan la piel cubierta de parásitos.&lt;br /&gt; - Las hembras en celo despiden un fuerte olor a almizcle... &lt;br /&gt;El sol comienza su largo camino hacia los abismos. Una nube enorme, con tantas formas como espectadores, pasa dejando al mundo súbitamente en sombras, mientras un halo de rosa y oro recorta sus formas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Mira, la barca de los elfos se está marchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La nube continúa su marcha más allá del universo abarcable. Dentro de poco no se podrá desandar el camino de las piedras. El camino de regreso es leve como la brisa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Fue muy bueno poder ver la barca de los elfos.&lt;br /&gt; - ¿Y qué pasó con nuestras sirenas?&lt;br /&gt; - No estoy segura... creo que no les gustó la descripción que hicimos. Nadie está conforme con la imagen que refleja en el espejo de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Marié Rojas Tamayo.&lt;br /&gt;La Habana. Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Entrevista a Marié Rojas Tamayo en Aurora Boreal.&lt;br /&gt;http://www.auroraboreal.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=1107:entrevista-a-marie-rojas-tamayo&amp;catid=91:entrevistas&amp;Itemid=275&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DESVARÍOS DE VIENTO*  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que los esquimales tienen cien formas de nombrar la nieve   &lt;br /&gt;Ah!!!!! Que abundancia de palabras  y yo... que apenas digo durazno... fruto o misterio y me parecen que son como cien siglos de inventar el cielo  esa herrumbre de dios...  que nos aleja que nos acerca.&lt;br /&gt;REYNALDO GARCÍA BLANCO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo ha buscado más allá de esta vida.&lt;br /&gt;Lo halló en el temblor del agua de los charcos natales.&lt;br /&gt;Un muñeco de palo y una niña.  &lt;br /&gt;La soledad del mundo se enreda entre sus pasos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la infinitud era un agobio,&lt;br /&gt;El viento, extenuado de tantos desvaríos.&lt;br /&gt;De los guetos.  De los villorrios pobres.&lt;br /&gt;De los pasillos tristes.&lt;br /&gt;De las muertes.&lt;br /&gt;De la Historia. Violada. Violentada,&lt;br /&gt;En el hueco fragante de su pelo dormía.&lt;br /&gt;Después, la partida, el adiós... y la espera.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ah, como lo esperaba!&lt;br /&gt;Ni el fragor de la rosa, ni la cruz de rocío.&lt;br /&gt;Ni olor a durazno. Ni la naranja de oro.&lt;br /&gt;Nada, atenuaba el  hastío.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer ya no espera. Pero espera la niña.&lt;br /&gt;El viento no es el mismo, sí lo es, la soledad y el desamparo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No volverá, aunque vuelva.&lt;br /&gt;Sus ímpetus. Su desgarrado amor.&lt;br /&gt;Sus cansancios.&lt;br /&gt;Jamás serán los mismos.&lt;br /&gt;No volverá lo sabe, pero en noches de calma&lt;br /&gt;Agudiza su oído, extiende la jungla de su pelo.&lt;br /&gt;Y aunque muera en la espera, aguarda,&lt;br /&gt;Los locos desvaríos del viento,  adormecido.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto. Cruzando el mar. &lt;br /&gt;En el mar infinito.&lt;br /&gt;En las eternas costas.&lt;br /&gt;El viento, muerde la carne tibia de abedules.&lt;br /&gt;Se revuelca en la nieve.&lt;br /&gt;Bebe de la ardiente garganta de una leona.&lt;br /&gt;Es un lobo estepario, sin memoria.&lt;br /&gt;Y cuando la finitud es un agobio.&lt;br /&gt;Siente un leve cosquilleo en el pecho.&lt;br /&gt;Un olor a duraznos.&lt;br /&gt;Y una geografía sin materia. Sin retorno.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Amelia Arellano.  arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vine porque te extrañaba ¿Puedo?*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Nechi Dorado. nechi.dorado@gmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Falta poco para llegar, las ruedas del auto van aniquilando las esquirlas sobrevivientes de caracoles rotos hasta dejarlas confundidas con la arena. Los recuerdos se atropellan entre ellos y alguna lágrima escapista de la jaula donde suelo encerrarlas, casi siempre, se desliza como por una ladera y se acurruca en alguna arruga de esas que me cuentan que la vida va dejando surcos donde quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace rato que me pasa lo mismo cuando entro en esta zona y el canto del mar, ahí nomás, se confunde con el del motor y de verdad que el primero me sabe a canto de ayer desesperado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que la suerte hoy estuvo de mi lado, la garua persistente fue nuestra compañera de ruta. Y digo, nuestra, porque viajo con las tres perritas que siempre me acompañan durmiendo durante todo el trayecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pucha, qué cosa que siempre me gustaron estos días en que las tímidas gotas parecen imitar a los humanos, ya que no terminan de unirse para convertirse en aguacero y con la falta que hace, tantas veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace frío pese a que estamos en mayo y en las zonas marítimas siempre baja la temperatura varios grados. Aunque en realidad eso era antes de que apareciera el tema del cambio climático. Recuerdo que las estaciones se definían muy bien unas de las otras, como queriendo evitarnos confusiones y para permitirnos mantener nuestro ego exacerbado. Nos inflábamos cuando decíamos, por ejemplo, los argentinos tenemos las cuatro estaciones, entre otras cosas que también tenemos. Por eso somos el granero del mundo. Luego, por esa praxis de los intereses globalizados, terminamos desinflados, devenidos en tierra sojera. ¡Quién hubiera dicho!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Falta poco para llegar a Santa Teresita, tomaré por la calle 32 para entrar, bah, si a ese caballo no se le ocurre desbocarse y cruzar la ruta justo cuando estemos pasando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué imprudencia dejar a ese animalito suelto en una carretera, qué desastre podría producir ¿Piensa el ser humano o será que es cierto que vamos enroscándonos en nosotros mismos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué lindo es, todo blanco, con esa mancha negrísima sobre su ojo izquierdo! Parece que el cielo bajara un pedacito de noche para posarla allí, tímidamente. O quien te dice, tal vez no se atrevió a desparramar la negritud para evitarle una discriminación eterna en este país donde “todos” descendemos de europeos. Hasta los caballos, dicen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la izquierda ya se ve el mar, a la derecha los árboles que crecieron tanto desde la última vez que pasé por aquí, aunque ahora el viento les arrancó el follaje dejando al descubierto sus brazos enclenques, abiertos, como esperando un abrazo quien sabe de quién. Por lo menos y por suerte, éstos zafan de la tala. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi creo estar escuchando a Pá, cuando lo sorprenda mi llegada y ponga en acción su metralla de preguntas sin darle tiempo a las respuestas: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Qué hacés vos acá? ¿Viniste sola? ¿Cómo fue el viaje? ¿Quedaron todos bien, en casa? ¡Mirá que salir con este día! ‘tas loca vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sola no, Pa, vine con las pichis, como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Peeeero, vos no cambiás más loquita linda. ¿Y los chicos? Pregunta acariciando a las perritas que se desviven por un mimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis hijos, sus únicos nietos-hijos, hoy tremendos hombrones, siempre serán “los chicos” para él. Cómo olvidar el papel de padre que el viejo cumpliera tantas veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que salgo hacia algún lado y demoro un tiempo en regresar, se encarga de recordarme “que los dejo solos”. Solos… y yo medio como que me cargo de culpas. Por un rato ¡pero vaya si me asaltan!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quedaron en casa, Pa, trabajando, todos bien, te mandan besos. ¡Muuuchos! Quieren que vuelvas conmigo, también te extrañan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Peero, tienen que hacer todo ellos ahora, ay, ay, ay. ¡¿Cómo los vas a dejar solitos para venirte hasta acá?! Vos no pensás nada, siempre impulsiva, dice en su ataque de abuelismo protector, meneando su cabeza hacia ambos lados de sus hombros fuertes, desarrollados por el remo que practicara en su juventud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pa, vine porque te extrañaba ¿Puedo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vos no cambiás más, ¿Hasta cuándo te quedás? ¡Siempre con ese pucho en la boca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me quedo hasta que no nos aguantemos más y vos quieras seguir tu vida de anacoreta. ¿Tomamos mate? Dale, hacelos vos que te salen más ricos. Yo pongo la pava.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi puedo escuchar su risa, sus palabras calcadas de veces anteriores lo que las transforma en un ritual de bienvenida, que por otra parte, sigo esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viejo gruñón, fuerte, persistente como esta llovizna que no para, cuando de cumplir sus deseos se tratara. Jamás lo vi resignado, quieto, esperando nada de nadie. Fue acción toda su vida, fue lucha, coraje y prepotencia cuando hizo falta. Se derrumbó cuando mi madre fuera arrancada de prepo, de este mundo, siendo muy joven, dejándonos a los dos descolocados y yo aprendiendo a impregnarme de su fuerza como para que los embates de la vida no logren volverme añicos. Como no lo lograron con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al paso de los años emigró trescientos treinta kilómetros, hacia este mar. Ágil para huir de recuerdos y de situaciones expertas en crear recuerdos de a miles, bajo descaradas lluvias de plomo que empapaban todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo un tema estuvo vedado entre nosotros, la política, aunque jamás lo propusimos formalmente. Fue un acuerdo tácito, aunque siempre exonerado por él, experto en chicaneo y yo experta en caídas en sus trampas abiertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Viste lo que hicieron estos hijos de una gran siete? Terminar así con los ferrocarriles, romper con el sindicalismo, privatizar el gas, el teléfono, el agua. Y se dicen luchadores ¡Qué saben lo qué es jugársela! No es esto por lo que luchamos toda la vida. ¡Qué años aquellos y para qué!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nosotros tampoco quisimos esto, pa. ( ¡¡¡Uhhh, p’ta madre, arrebatada como siempre, caigo otra vez en la trampa caza bobos!!! ¿Cuándo aprenderé a morderme la lengua? ¡Qué tipa imbécil…!) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ntcccchhh, ustedes. ¡Ustedes que pueden hablar, si son catorce! Responde agitando su mano y agitando mi bronca como diciendo ¡andáaaa! Y pretende esconder una sonrisa irónica entre su barba aunque sin mucho esfuerzo. Yo se que piensa: “caíste, como siempre”. Logró lo que buscaba por enésima vez. ¡Provocador!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió el fuego. Discurso metido, la bronca haciendo alpinismo sobre mis mejillas y yo haciendo un nudo con las palabras como para no comenzar una discusión estéril. Ganas de acogotarlo o acogotarme por atropellada, aunque si uno se pone a pensar diría que tiene razón, como casi siempre. Como en casi todo. La única forma de salir ilesa de la trampa, es cambiando de tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Uy Pa, que lindo está el césped y la camelia explota de pimpollos! (Que nosotros somos catorce, sah, pero armamos cada broncas, además no nos da vuelta nadie y fuimos los primeros en salir a la calle por los trenes y por todo mientras ustedes quedaban bien piolitas en su casa. Bah, algunos de ustedes. Ya sé que vos no)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuántos limones, Pa, esperame que voy a bajar el bolso (lo que en realidad quiero es irme a la mierda, siempre el mismo, después de comerme semejante viaje, yo siempre la misma idiota que cae en su trampa)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, el viejo nunca me perdonará que haya elegido ser yo misma, sin atarme a su vivencia que también fue la mía, la que dejó huellas indelebles en mi historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quise aceptar retóricas impuestas, simplemente cambié por elección. Tampoco se da cuenta que después de todo fue él mismo quien me enseñó a pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que se yo, tal vez pensamos distinto pero los sueños son parecidos, sólo que él tomó su camino y yo crucé la vereda. Claro, ya crecida, jamás volví a cantar “ni yanquis ni marxistas, pe-ro-nistas” porque no me dio la gana. Armé mi historia. Y a él no le dio la gana comprenderme. Ni su historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos dicen que me parezco mucho a él, cosa tan loca, iguales pero diferentes, somos la encarnación de la cuestión dialéctica aunque él nunca mencionara “esa cosa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta los términos diferencian a las personas, campo popular-trabajadores; dirigente político-cuadro y estamos hablando de lo mismo, pero aprendimos a poner “versus” diferenciadores. Fuimos como la llovizna que no llega a aguacero porque no se une, porque es tímida, porque no quiere mojar tanto, ni hacer charcos en el campo, aunque haga tanta falta el aguacero. Para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya casi estamos llegando. Doblaré en la próxima esquina, el aire de Santa Teresita parece distinto al de Las Toninas o al de San Clemente. Digo, tal vez sólo me parezca a mí, porque allí siento impregnado su perfume de lobo de mar solitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subo por la calle 32, doblo a la derecha y sigo subiendo hasta llegar a la enorme casona donde él estará tomando sus mates de la tarde. El y su soledad empapada de recuerdos contracturados, entre la bruma del mar y el vuelo de las gaviotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las perritas comienzan a agitarse, aunque parezca increíble, creo que se dan cuenta que estamos llegando, cada vez que tomo por esta calle hacen lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vamos a la casa de abuelo? Digo, apenas si sonrío y ellas mueven sus colitas, saltan unas sobre las otras como queriendo bajar a través de los cristales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en la puerta, no me animo a bajar del coche, las ventanas están cerradas, no vale la pena tocar el timbre, total, no saldrá nadie y sin embargo estoy escuchando su metralla que tampoco vale la pena responder ya que nace y muere en mí. Está estampada en el recuerdo como la arena a la playa, como el ayer al presente, como la vida a la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya casi ni divago como en el viaje. La realidad abofetea. Nadie está tomando mate, no habrá intercambio de ideas, provocaciones ni chicanas. ¡Y lo que daría por una! Sólo se unen el presente con el pasado reciente y se estrechan fuertecito convirtiéndose en una masa informe que enternece haciendo daño, tejiendo telarañas con los hilos de ayeres invisibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El está muerto no del todo. Yo sigo viva aunque tampoco sé si del todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busco las llaves en el caos de la cartera, prendo mi cigarrillo número qué se yo cuánto, quiero dilatar la entrada al mundo real aferrándome al ilusorio, respirando hondo, tomando coraje hasta girar hacia la entrada que me transporta hacia el pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro la puerta del garaje, entro y vuelvo a cerrarla. Suelto a las perritas que salen como disparadas hacia el parque donde la camelia explota de pimpollos. Ellas y yo buscando lo que no encontraremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que aparece ante mi vista son esas letras azules que él pintara uno de sus días de soledad, prolijamente rebuscadas. Resalta el azul fuerte sobre la pared blanca que da al altillo, “Los niños y los ancianos son los únicos privilegiados”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La frase en sus orígenes decía “En la nueva Argentina, los únicos privilegiados son los niños”, pero cuando los años cayeron sobre ese cuerpo de titán, introdujo a los ancianos en el apotegma, no sea cosa de quedar afuera. ¡Viejito loco!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Recuerdo cuánto reímos la primera vez que vimos eso que hoy me parece una obra de arte! No es la primera vez que entro al caserón vacío, sin embargo las imágenes se repiten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola Pá, dije bien fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vine porque te extrañaba, ¿puedo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Viste lo que hicieron estos hijos de perra, Pa? Claro que no es lo que quería él y claro también que nosotros seguimos siendo catorce, con suerte y si sumamos tres por uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Bah, que nosotros somos catorce, sah, pero armamos cada broncas, además no nos da vuelta nadie y fuimos los primeros en salir a la calle por los trenes y por todo mientras ustedes quedaban bien piolitas en sus casas. Bah, algunos de ustedes. Ya sé que vos no)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Uy, Pa, que lindo está el césped y la camelia explota de pimpollos! ¡Qué lindos están los limones!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajé el bolso, aunque en realidad otra vez lo que quiero es irme a la mierda, no está el viejo provocador, no estará mañana, ya no puedo sentirme la misma idiota cayendo en trampas caza bobos. ¡Y quisiera zambullirme dentro de una!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enciendo todas las luces, abro todas las ventanas, la tarde gris apresuró la penumbra. Las perritas espantaron al gato del vecino que me saluda desde enfrente y el motor del mar sigue tronando y yo queriendo que se lleve hacia su profundidad los recuerdos que me pesan y me duelen y me llenan de congoja y quedan ahí tan firmes, como está él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tomamos mate, Pa? Hacelos vos que te salen más ricos. Yo pongo la pava.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Dale Pa, hacelos vos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera sigue lloviznando, para mí, se descargó un diluvio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mis amigos*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos, a los que quiero y admiro&lt;br /&gt;A los que siempre están &lt;br /&gt;Aquí, allá, en diversos momentos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los que me conocen &lt;br /&gt;A pesar de mis defectos &lt;br /&gt;A los que sueño con promesas&lt;br /&gt;Con mis dudas e incoherencias &lt;br /&gt;A los que me acompañan &lt;br /&gt;Los que me hacen reír&lt;br /&gt;Y a los que son una parte de mi cielo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apelo siempre cuando estoy sola&lt;br /&gt;Los disfruto en mi interior&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ayudan a seguir &lt;br /&gt;Andando por la vida&lt;br /&gt;Recorro sus aventuras &lt;br /&gt;Sus amores, sus emociones&lt;br /&gt;Su sabiduría y esperanza.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Azul. azulaki@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;ALGUIEN RONCA EN EL CUARTO*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Sarah y Pepe, los mejores abuelos del mundo&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Miguel no podía dormir por causa de los ronquidos de su abuela.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Desde que nació su hermanita lo habían trasladado al cuarto de la abuela, con el pretexto de que era más amplio y no le molestaría el llanto de la bebé. Lo cierto es que el cuarto de los padres se había hecho pequeño con la llegada de la bebé y él aceptó gustoso la mudanza, adoraba a su abuelita, un ser mágico, lleno de historias y que le permitía casi cualquier travesura – sumándose a veces como un niño más -, pero no contaron con los ronquidos. La abuela roncaba no más posar la cabeza en la almohada, como si muchos leñadores se hubieran puesto de acuerdo para talar un bosque.  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Aquella noche sucedió algo diferente. Cuando comenzaron los sonidos “ronc, ronc”, descubrió que su abuela aún estaba despierta, mirándolo con ojos muy abiertos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-   ¿Quién está roncando, Miguelito? – preguntó, sentándose en la cama.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-    No sé, normalmente eres tú quien lo hace.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-   ¡Pamplinas! ¡Yo no ronco! – saltó de la cama - Vamos a buscar de dónde vienen los sonidos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Encendieron las luces y miraron en cada rincón del cuarto. Nada… pero eso no fue todo, lo peor es que afuera, lo mismo saliendo hacia la sala, que saltando por la ventana hacia el patio, encontraban un silencio absoluto. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando volvían al cuarto, allí estaban los ronquidos... Al final, la abuela decidió que había que dormir, no iba a alterar su sueño porque a algún fantasma le hubiera dado por roncar. Le dio una linterna, aclarándole que no la encendiera por gusto para no gastarle las baterías. Al momento estaba sumando sus “ronc, ronc” a los que ya ocupaban el cuarto.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Si con su abuela roncando no podía conciliar el sueño, ¿cómo pretendían que lo hiciera ahora? Se cubrió la cabeza con la sábana, luego puso la almohada encima... Emergió jadeando, tras descubrir que tenía un excelente sentido de la audición, capaz de traspasar murallas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estaba pensando contar ovejas cuando un nuevo sonido lo sorprendió: ya no eran dos, sino tres ronquidos, eco del eco. Apenas tuvo tiempo de incorporarse cuando uno más se sumó al extraño coro. Encendió la linterna y se acercó a su abuelita, que no escuchaba más que las voces de sus sueños. ¡Se veía tan feliz y apacible! &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Una tenue luz frente a él le hizo alzar los ojos. Vio un cuarto muy semejante al suyo, en él un niño verde, de orejas puntiagudas, farol en mano, contemplaba dormir a un viejo ogro de larguísima barba. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Más allá se iluminó una sutil lamparita hecha de luciérnagas, un pequeño elfo vigilaba el sueño de una abuela con alas de mariposa, roncando en su cama de hojas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Bajo el mar, a la tenue luz de una perla, una sirenita contaba las burbujas que salían de los labios de su abuela. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En otra galaxia, un joven emitía rayos de luz desde sus tentáculos para iluminar la noche de un abuelo que roncaba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Miguel comprendió que existen mundos paralelos, vidas semejantes, y que lo que hacemos o pensamos, en cierto modo repercute en ellos y los afecta, para bien o para mal. Entendió, mientras regresaba a su camita, que los abuelitos roncan porque no pueden evitarlo, que era su negativa a aceptarlo lo que le impedía dormir; mientras él no lo aceptara, tampoco lo harían los nietos que en otros mundos habían encendido sus luces.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Y arrullado por los sonidos “ronc, ronc”, que ahora se le antojaban una canción de cuna, apagó su linterna y se durmió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Marié Rojas Tamayo.&lt;br /&gt;La Habana. Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;                         &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;RENACER*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              &lt;br /&gt;                  Poesía Haiku&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El viento hila&lt;br /&gt;recuerdos y promesas&lt;br /&gt;que agonizan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregonan desvíos&lt;br /&gt;de caminos híbridos&lt;br /&gt;muertos al nacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mis canteros&lt;br /&gt;maduran las semillas&lt;br /&gt;que planté ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primavera&lt;br /&gt;habrá flores azules&lt;br /&gt;luciendo allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ARABESCOS*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristales vacíos&lt;br /&gt;esculpen arabescos&lt;br /&gt;como palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejan misterios&lt;br /&gt;escondidos, esclavos&lt;br /&gt;a viejos ritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blanca arena&lt;br /&gt;cuentas hora por hora&lt;br /&gt;en cárcel cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eternamente&lt;br /&gt;define vida, muerte,&lt;br /&gt;amanecer, fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Poemas de Emilse Zorzut.  zurmy@yahoo.com.ar &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;ESTACIÓN DE LOS VIENTOS DE AGOSTO* &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estación de las búsquedas &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va y viene la mujer. Busca. &lt;br /&gt;El perro intenta mover su cola. &lt;br /&gt;Su mitad, ha perdido su pérdida. &lt;br /&gt;Sale de la noche y a la noche llega. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estación  del perdón &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los ojos vacíos de no ver. &lt;br /&gt;Los pies entran en la boca del lobo. &lt;br /&gt;Su piel tiene la textura del perdón. &lt;br /&gt;El lobo, levemente la deposita en la leve hierba. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estación de la tibieza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Algo toca, roza los dedos del pié. &lt;br /&gt;Nace en la planta y se arraiga. Sube por el empeine. &lt;br /&gt;La tibia soporta el peso del cuerpo. El venir y el devenir &lt;br /&gt;Se acurruca en la tibieza de la pantorrilla. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estación de los vientos de agosto &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El hombre y la mujer encienden un círculo de fuego. &lt;br /&gt;Tiemblas los dos. Soplan. &lt;br /&gt;Los vientos de agosto los empujan. &lt;br /&gt;Algo, que puede ser una luz, un jazmín de aire. &lt;br /&gt;Intensamente perfuman la pausa del deseo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-De la Serie Tiempo de las Estaciones.  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Amelia Arellano.  arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Medio centímetro de tristeza*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Por Juan Forn&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Había una vez una princesa que fue a ver a Freud para no suicidarse. Tenía 44 años, la habían criado para casarse, la habían casado con el príncipe heredero de la corona de Grecia y Dinamarca, que resultó ser un homosexual rampante; desde entonces llevaba veinte años buscando desesperadamente alcanzar la volupté (como llamaba al orgasmo) con diferentes amantes, que la habían despreciado por fría. Freud, que registró de inmediato la calidez humana debajo del título nobiliario, la angustia sexual y la desesperación suicida de la princesa, y logró hablarle como nunca nadie le había hablado, fracasó sin embargo con ella, según los anales del psicoanálisis. Logró que no se suicidara, sí (la princesa Bonaparte murió de muerte natural a los ochenta años, en su residencia de verano de Saint Tropez, sin haber probado jamás el sabor de la volupté, según propia confesión); logró incluso que encontrara un sentido a la vida, y un poco el problema está ahí, para los anales del psicoanálisis: porque luego de paciente, la princesa Marie Bonaparte se convirtió en discípula de Freud y luego en terapeuta, dedicó sus desvelos y su fortuna a difundir el psicoanálisis en Francia, sacó a Freud y a su familia de Viena y los instaló en Londres, pagó de su bolsillo la edición de las obras completas de su maestro en alemán, tradujo ella misma algunas al francés y solventó durante años la Sociedad Psicoanalítica de París. Pero su terapia con Freud y su figura son una aberración para los anales psi, y ni les cuento para las feministas.&lt;br /&gt;Me explico: Marie Bonaparte era bisnieta del hermano libertino de Napoleón, Lucien. El padre la crió para casarse. El mismo se había casado con la heredera del casino de Montecarlo, y para su hija aspiraba a lo más alto: alguna de las casas reales europeas. Marie perdió a la madre al mes de nacer. El padre la puso en manos de una abuela despótica, pero la dejaba curiosear en el gabinete donde daba rienda suelta a su afición: una cruza un poco macabra entre la etnografía y la biología (pagaba expediciones al Africa, tenía en su estudio la calavera de Charlotte Corday, la asesina de Marat, y el cuerpo disecado de una mujer prehistórica). Una de esas tardes en el gabinete, Marie le dijo que quería estudiar medicina. El padre le dijo que su destino era el altar, no la universidad. Ella se casó, le dio un título a su padre y dos hijos a la corona griega, se entregó en vano a diferentes amantes (ella misma escribió sobre ellos, así que se los puede nombrar: Leandri, el edecán corso de su padre; Aristide Briand, el primer ministro francés; Rudolph Löwenstein, el psiquiatra que la derivó a Freud; el cirujano Josef Halban, del que hablaremos en breve), y cuando nada de eso funcionó, se armó un gabinete parecido al de su padre y se sentó a estudiar su problema: haciéndose pasar por médica, logró 243 testimonios de mujeres que confirmaron su presentimiento hasta entonces inmencionable. La frigidez se debía a que su clítoris estaba a tres centímetros de su vagina. El problema era anatómico. Las mujeres que tenían el clítoris a más de dos centímetros y medio de la vagina eran frígidas por eso. Había solución quirúrgica y ella misma se sometió a la prueba: le pidió al doctor Halban que le desplazara el clítoris medio centímetro hacia abajo. La operación se hizo, los resultados fueron nulos.&lt;br /&gt;Freud escuchó con espanto el relato de la princesa. En vano intentó convencerla de que debía superar la etapa fálica, que la atención al clítoris era mera nostalgia del pene, una forma de no asumir su condición de mujer. La princesa se operó con Halban una segunda vez y Freud logró frenarla cuando iba a someterse por tercera vez a quirófano. Pero no pudo disuadirla del rol crucial del clítoris en la consecución de la volupté. Por diferencias mucho menores, Freud echó de su lado a un montón de gente. Pero a la princesa la bancó. Fue su amigo, su confesor y su consejero, y también confió en ella, le dio la bendición para que lo representara (y lo tradujera) en Francia, se puso en sus manos para que lo sacara de Austria, pidió que sus cenizas se guardaran en una urna griega que le había regalado la princesa. Por eso es doblemente significativo que estuviera refiriéndose a ella cuando escribió años después su famosa frase: “La gran pregunta que nunca recibe respuesta y yo no estoy capacitado para responder, después de treinta años de estudios sobre el alma femenina, es qué desea una mujer”.&lt;br /&gt;La muerte eximió piadosamente a Freud de leer los libros de su amiga. La princesa Bonaparte no supo trabajar con otro criterio que el de su padre: el del aficionado asistemático. Cuando teoriza es una catástrofe (Melanie Klein primero y las feministas después han escarnecido su summa teórica, el libro La sexualidad de la mujer), pero cuando es confesional, como en sus Cuadernos negros (donde habla de sus amantes, de su madre muerta, de su infancia, de su angustiosa insatisfacción sexual), se expone con una franqueza que desarma. Dicen que también como terapeuta era igual de heterodoxa: cuando partía con los primeros calores a su casa de Saint Tropez, recibía allí a sus pacientes, les daba alojamiento y los mandaba de vuelta a París con su chofer (atendía en el jardín, bajo un castaño: una chaise longue para el paciente, y ella detrás en un sillón de mimbre, tejiendo crochet). Durante la guerra salvó a más de doscientas personas antes de irse ella misma a Egipto. Sus hijos dicen que fue flor de madre, su marido –el príncipe helénico– le pidió que fuesen enterrados juntos (él murió primero) porque nadie le daba tanta paz como ella, fue generosa, amiga de mucha gente y enemiga de algunos que no tuvieron piedad con ella (Lacan fue el peor). En su vejez confesó que el psicoanálisis le había procurado resignación, paz mental y la posibilidad de trabajar, pero que su vida estaba marcada por el fracaso y la añoranza de la volupté.&lt;br /&gt;Así como Freud no llegó a leer los libros de la princesa, la princesa no llegó a enterarse del status de pionera que le adjudicaría la sexología poco después de su muerte: Kinsey primero y Masters &amp; Johnson después reivindicaron los estudios de Marie Bonaparte, en especial la importancia del clítoris en el orgasmo de las mujeres. También el descubrimiento del Punto G se lo debemos a la princesa: Ernst Grafenberg (el Señor G del Punto G) siguió sus textos en busca de zonas erógenas en la pared frontal de la vagina. Pero lo que más me alucina a mí es que incluso aquel excéntrico trabajo de campo con 243 mujeres resultó asombrosamente preciso: los cirujanos plásticos de la actualidad que se especializan en reconstrucción vaginal fijan en exactamente dos centímetros y medio “la distancia armoniosa que debe haber entre el clítoris y la vagina”. Incluso esa leve versión de la volupté –la de tener razón– le fue negada en vida a la princesa Marie Bonaparte.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Fuente:  http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-185340-2012-01-13.html&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ese sentir*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Por lo lejano&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiere morir&lt;br /&gt;no,&lt;br /&gt;no quiere&lt;br /&gt;como la arena tibia&lt;br /&gt;se deja caminar de punta a punta&lt;br /&gt;la playa sola&lt;br /&gt;la extensión vacía y&lt;br /&gt;junta piedras&lt;br /&gt;porque los caracoles traen llanto&lt;br /&gt;sin fatiga rumorea el agua&lt;br /&gt;luego vendrán familias sombrillas y&lt;br /&gt;perros y racimos&lt;br /&gt;se comerán por unas horas la hondura&lt;br /&gt;pero ahora solo el mar es deseado&lt;br /&gt;y camina camina&lt;br /&gt;y mira mira&lt;br /&gt;y a veces un velero&lt;br /&gt;un aguaviva&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y no es una ficción&lt;br /&gt;esa forma extraña para la época&lt;br /&gt;no necesita máscara no es ficción&lt;br /&gt;sin relleno&lt;br /&gt;e inconveniente&lt;br /&gt;en su contra embisten días y noches&lt;br /&gt;lo sabe y tararea la dulce canción del envero&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;se percibe por ejemplo en el aroma&lt;br /&gt;de los viejos paraísos dispersos acá y allá por los barrios&lt;br /&gt;en las conversaciones lentas y mesuradas &lt;br /&gt;en la virilidad del proveedor de tomates y estrellas&lt;br /&gt;que aún se la cree&lt;br /&gt;en la suave curva de unas caderas&lt;br /&gt;que sostienen la física del sexo&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en quedarse mirando&lt;br /&gt;cuando en realidad&lt;br /&gt;lo que quiere es irse&lt;br /&gt;o en irse sin querer&lt;br /&gt;y no poder volver&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la forma de la que hablo&lt;br /&gt;es un brazo arrojando el cuerpo por la ventana&lt;br /&gt;sin otro interés que hacerlo sentir &lt;br /&gt;vivo&lt;br /&gt;y que pegue en el asfalto y vuelva al&lt;br /&gt;gusto  de&lt;br /&gt;una  flor&lt;br /&gt;sin explicaciones,&lt;br /&gt;la forma como una alteridad &lt;br /&gt;inconformista&lt;br /&gt;no iluminada&lt;br /&gt;difusa&lt;br /&gt;pero con la precisión del ácido&lt;br /&gt;esa forma de sentir que te preocupa&lt;br /&gt;pueda tentar un día a la soga&lt;br /&gt;“con una reserva inagotable&lt;br /&gt;de inocencia y abandono”&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede ser tan profunda como la muerte&lt;br /&gt;pero no quiere ahí, no&lt;br /&gt;no quiere…&lt;br /&gt;juega con el recuerdo a la rayuela&lt;br /&gt;si tuviese con quién seguiría jugando&lt;br /&gt;pero los cuerpo han quedado&lt;br /&gt;muy solos&lt;br /&gt;a pesar del temblor&lt;br /&gt;y del exceso&lt;br /&gt;“los amantes primero se muestran&lt;br /&gt;nerviosos y tiernos&lt;br /&gt;hasta que lo hacen todo añicos&lt;br /&gt;porque el corazón es un órgano de fuego”&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;maravilla el sentir sol y pequeños&lt;br /&gt;insectos y yuyos que pican&lt;br /&gt;en las extremidades de los sueños…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Patricia Verón. rocambole49@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Conjuros para el 2012*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Crear un mundo. En lo posible, esférico, de tal modo que navegando siempre en dirección inversa, pueda llegarse al punto de partida. Evitar los mundos planos para que todo aquel que se adentre en el Océano no llegue hasta el límite final y caiga en el abismo habitado por Leviatán con sus monstruos marinos.&lt;br /&gt;Colocar en el cielo del mundo una luna sujeta a sus propias vicisitudes.&lt;br /&gt;Adorar al hombre y a la mujer por sobre todas las cosas.&lt;br /&gt;No tomar su erótica en vano.&lt;br /&gt;Santificar esa fiesta.&lt;br /&gt;No matar el amorío.&lt;br /&gt;Evitar la insatisfacción del prójimo y de la prójima.&lt;br /&gt;Comulgar la luna en rebanadas sopadas con ron y cantarse: "Dame, solamente, lo que más te guste, y nada más", hasta que se haga carne.&lt;br /&gt;(Fuente: Deuteronomio 5: 6-21 remixado y "Sencillamente", Bersuit Vergarabat, textual).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Colocar en el mundo una flor. Siempre la misma flor con variaciones en la forma, en el color, en el aroma. Una flor de cuatro pétalos si contamos los mayores, larguísimos, y los menores, frutales, dramáticos, hechos para morir a gritos en cada cuchillada seminal.&lt;br /&gt;Que para cada flor haya un tallo, serpollo, pitón, sierpe, estolón o junco desplegable.&lt;br /&gt;Que el tamaño no importe.&lt;br /&gt;Que la flor no sea jaula.&lt;br /&gt;Que el tallo, serpollo, estolón o junco no caiga siempre en el mismo lugar a hacer siempre las mismas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Incitar la rebeldía y el brío. Engendrar un relato padre y una poesía madre que engendren hijos breves, de todo compás y catadura. Hijos de tamaños mínimos e imaginería máxima. De apariencia exigua y resonancia perdurable. Que madre y padre se seduzcan, se embelesen, se arrebaten, se apareen hasta dar a luz pequeñas ficciones sin raza, miniaturas estéticas sin linaje, monedas de aleación trashumante. Que sean padrinos de esta progenie el arreolado Zabala, el brevólogo Brasca, la clepsidra Pollastri y la sensualera Tomassini. Que en la ceremonia de bautizo la Diosa Madre Literatura bendiga su acrisolado nombre: microficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una pluma de organdí, borrar la línea imaginaria que divide el centro de la periferia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscar magia antes que imposibles. Creer en el demonio de los ensueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quitar el envoltorio de las grandes estupideces y dejar que se consuman en el fuego de su propia estulticia.&lt;br /&gt;Arremangarse.&lt;br /&gt;Aplaudir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crear también los mundos abolidos y los firmamentos extintos. Los mundos y los cielos que no existen todavía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrir las puertas tapiadas del corazón y soltar al monstruo que teníamos como rehén perdido en el laberinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Despejar la idea del tiempo como algo que se va. Reparar en que el 2011 no deja de chorrear sobre nosotros cuando se le saca el tapón al 2012. Ya es hora de eximirnos de la línea pedagógica del tiempo: ningún poeta se acuesta renacentista y se despierta barroco, como bien lo sabe decir en sus clases de literatura, la hechicera Graci Sosa. Es hora de brindar por el fin del año cero, por el fin del año uno, por el fin de los años como un acontecer numérico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llenar una y otra vez la copa con líquidos de toda especie, color y catadura y brindar hasta desatar los nudos, hasta soltar la legión de sombras, hasta mudar de piel, hasta nacer de la profunda garganta de los sueños.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-31895-2011-12-31.html&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Nado en la escasez*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nado en la escasez&lt;br /&gt;(extenuante proeza)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo demás&lt;br /&gt;estoy orgulloso:&lt;br /&gt;sé que me prefiere&lt;br /&gt;mi mujer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a sus dos amantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA MARLERA*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me distraigo es cuando suceden las cosas y todo se vuelve en un cono de magia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como cuando me dormía, de niño, sentado sobre la marlera pintada de verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí, cuando todos se olvidaban de mí, era cuando me sentía más feliz, porque cuando alguien tomaba la palabra y contaba las historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Ustedes saben qué era una marlera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un gran cajón de madera que se construía ad hoc para guardar marlos en la cocina, combustible para la cocina económica, esas grandes de hierro fundido que producían un gran calor en las casas, en especial las que se levantaban en el campo donde vivían los chacareros con sus familias, más que numerosas según eran los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando Roque Vasalli inventó el cabezal maicero que trituraba por un método de absorción la espiga, el marlo quedaba en partículas que se iban diseminando por el campo. Allí aparecieron las primeras cocinas a kerosén y yo contribuí al “progreso” cuando el Taio Peiró, mi patrón de entonces me vendió la suya en cómodas cuotas, para que a su vez comprarse una a gas. Mi padre vendió o regaló nuestra cocina económica número uno, de marca Istilart, que se fabricaba en Tandil o Tres Arroyos, ahora no recuerdo. Y su ausencia, no pudo resolverse con ninguna otra en los últimos cincuenta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era próximo ya el tiempo en que la gente abandonaba los campos para radicarse en los pueblos, para tener más comodidades y sus casas se convertían en taperas habitadas por ratas y arañas pollito. En ese tiempo sin embargo, es decir, en el tiempo de mi relato, los candidatos naturales para reponer los marlos en ese gran cajón que se fabricaba a golpe de martillo, cortes de serrucho y clavos grandes, y se ubicaba en un lugar estratégico de la cocina desde donde se producía todo el calor de la casa, éramos los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos mandaba a la troja con un canasto de mimbre, entre pequeño y mediano hasta volver a cargar hasta el tope ese reservorio natural de energías. Los marlos también se usaban como combustible para los asados. Mi padre decía que era lo único que le daba un sabor natural y y exquisito a la carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no había niños en las chacras –cosa muy difícil entonces-, los encargados eran los quinteros, refugiados de guerra, inmigrantes  ya ancianos, que estaban para las tareas menores y que eran de algún modo protegidos por los chacareros, como si fueran de la familia. Tal el caso de Chiquín  Cantoni , con los Clérici o de don José Alberti, en la chacra vecina de los Milani.  Don José, ese viejito veneciano que me enseñó la palabra “Otoño“ y su mera existencia, ya que yo suponía al mundo dividido en tres estaciones por entonces: Verano, Primavera e Invierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para nosotros era toda una aventura cruzar con ese canasto al hombro los cien metros o más que separaban la troja de marlos blanquísimos de la casa, ingresar a ella y pasar a esas inmensas cocinas de entonces, con su grandes azulejos blancos, grandes paredes, que estaban orladas de grandes ollas como colgantes a la espera de la exquisitez que hacían nuestras tías y abuelas con el sólo producto de la quinta, industria de sus manos y de la tradición que heredaron de sus mayores, todos venidos del otro lado del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los olores por lo tanto de esas grandes cocinas eran predominantemente el romero, la albahaca o el laurel, que cultivaban con profusión en esas quintas primorosas y bien regadas, siempre protegidas por plantas frutales y que no era raro que allí, junto a este trío infaltable de condimentos culinarios se mezclacaran el olor de los limoneros, de los mandarinos y de los naranjos en flor, cuyos azahares inundaban el aire bucólico y muy feliz de aquellos tiempos ya perdidos en el arcón tan lejano que sin embargo no me cuesta para nada recordar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y viene también con el aroma de los azahares, el vuelo de los pájaros que siempre merodeaban en sus círculos en ese aire límpido, mientras debajo de la bomba de mano se formaban los charcos del agua que iban a beber las abejas, y los perros  dormían debajo de las conejeras y allá lejos volaban las cigüeñas, tan grandes que uno podía suponerlas una sábana blanca, suspendida de los últimos cielos altos que tuvimos y  perdimos para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Boletos*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi amigo Miguel,&lt;br /&gt;que despertó estas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nombraré la ciudad porque la ciudad es múltiple, y porque lo que allí sucede, bien puede suceder a diario en otra ciudad, en otro país. Acaso cambien los nombres, los rostros, los objetos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, turista en todas partes, eterno extranjero, pertinaz inhabitante, venía caminando hacia la estación, con mi maleta medio vacía (maleta de nómada incurable, brevísimo catálogo de recuerdos y ausencias, inútil equipaje), y un creciente cansancio que se iba acentuando a medida que mis pies cruzaban más fronteras, a medida que mi pasaporte acumulaba sellos. Puesto que aún faltaba más de una hora para la salida de mi tren, tomé asiento en una terraza sombreada. Enfrente, al sol, había varios niños jugando. Niños pobres, harapientos, de los que abundan en los alrededores de casi todas las estaciones del Sur. Cuando pasaba alguien con traje, o con aspecto de turista, uno de ellos se separaba del grupo y se acercaba al desconocido, ofreciéndole un billete de lotería. El timo es antiguo. Se trata de billetes &lt;br /&gt;viejos, sin premio, que los chicos recogen del suelo o de las papeleras y planchan lo mejor que pueden para darles apariencia de nuevos. A veces, algún despistado compra un billete, pero generalmente hay gritos y amenazas, y a menudo, los chicos tienen que salir corriendo para no caer en manos de la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos de allí, las máquinas excavaban lo que muy probablemente se convertiría con el tiempo en un centro comercial o un edificio de oficinas. &lt;br /&gt;Quizá a causa del monótono ruido de las excavadoras, me amodorré un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una voz suave me despertó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando levanté la vista, una chiquilla morena, con dos trenzas medio deshechas y una mancha oscura en la mejilla, me ofrecía uno de aquellos billetes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primer impulso fue echarme a reír y despedir a la mocosa con unos céntimos o con la amenaza de la policía, que es el remedio habitual en estos casos, pero algo en su mirada me impedía hacer una cosa así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El número es lindo -dijo, tratando de vencer mi indecisión con esas simples palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces la miré con más detenimiento. Sus ojos no eran los de una niñita suplicante, no eran ojos mendicantes, ni ojos víctimas; tampoco eran los ojos pícaros de quien está estafando a un turista crédulo; aquéllos eran los ojos firmes y tranquilos de alguien que sólo pide lo que por derecho le &lt;br /&gt;corresponde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo dudé un instante. Conté algunas monedas y puse en su mano el dinero que costaba el billete. Ella me dio las gracias, sonrió dulcemente y regresó junto a sus amigos. Mientras la miraba alejarse correteando alegremente, guarde el papelito en mi cartera, junto a la fotografía de Mariela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré el reloj. Había que irse. Mi tren estaba a punto de llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que es innecesario contar lo que sigue, decir que aquel fue el primero de una larga colección de boletos caducados, que hubo en mi camino otras muchas estaciones, otros niños y otras excusas, que en cada lugar que visité fui atesorando con avidez los boletos que aquellos niños famélicos me ofrecían, &lt;br /&gt;siempre ante la atenta y burlona mirada de los testigos, ciegos, incapaces de percibir que todos y cada uno de aquellos papelitos medio arrugados tenían un premio mucho más valioso que el que indicaban los números impresos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante años he llevado conmigo ese primer boleto, prueba irrefutable de que la escena anteriormente narrada no fue un sueño. A veces, contemplo la cifra, ("-El número es lindo") como si en ella pudiera leerse algo que no fuese una sucesión más o menos armoniosa de dígitos. A veces, contemplo la cifra como esperando que esos signos revelen algo que en realidad no necesita ser revelado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De Prosas breves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com&lt;br /&gt;http://sergioborao2011.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Canción para Acompañar un Sepelio*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Puede cantarse acompañada de marimba,&lt;br /&gt;o con cualquier instrumento regional]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llena de luz,&lt;br /&gt;Tu piel resplandece,&lt;br /&gt;Se hace de lluvia,&lt;br /&gt;Sacia los campos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llena de luz,&lt;br /&gt;Evapora tu carne,&lt;br /&gt;Se entrega tu cuerpo,&lt;br /&gt;Habita en los ríos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llena de luz,&lt;br /&gt;Tu cuerpo insurgente&lt;br /&gt;Quiere ser de maíz,&lt;br /&gt;Quiere nacer de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llena de luz,&lt;br /&gt;Tus entrañas renacen,&lt;br /&gt;Se pudren como fétido lodo:&lt;br /&gt;Se hacen de luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrevista laboral*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuarenta años  recién estrenados, mente lúcida y reflejos veloces. Frente a él, el psicólogo pone a prueba su autodominio azuzándolo, tratando de hallar en su sólida personalidad un  punto que lo haga enojar, que provoque una respuesta descontrolada y reveladora. Busca  una  grieta en  su honestidad.&lt;br /&gt;Eduardo comprende el juego y lo disfruta; se mantiene sereno y esquiva las  estocadas hábilmente. &lt;br /&gt;De pronto el psicólogo  atraviesa su guardia:  Eduardo vuelve a la infancia,  a aquella tarde en el  patio de su casa, cuando él, todo flequillo,  ojazos negros y piernas trepadoras, cortara dos limones del árbol del vecino que estaban del  lado “de acá” del tapial. Desde la altura pudo observar el patio ajeno: nadie a la vista... y su mano avanzó y aumentó la cosecha .&lt;br /&gt;Su madre vio los limones y comprendió. Y lo obligó a devolver los frutos mal habidos.&lt;br /&gt;No valieron de nada  las protestas de Eduardo ni sus lágrimas: un momento después se empinaba  para tocar el timbre de la casa vecina.&lt;br /&gt;- Era un viejo divino, con bigotazos blancos y mirada de abuelo. Me acarició la cabeza y me dijo que en adelante sacara todos los limones que quisiera,  que  hablaría con mamá para decirle que él me había dado  permiso.&lt;br /&gt;Sus ojos  toman un brillo húmedo al relatar el episodio que recién en ese momento consigue digerir.&lt;br /&gt;El psicólogo lo mira profundamente:&lt;br /&gt;- Por fin conseguí ver tus cimientos. &lt;br /&gt;Y añade en tono amistoso:&lt;br /&gt;- El martes a las ocho presentate a revisación médica. &lt;br /&gt;Se estrechan las manos sin decir nada más.&lt;br /&gt;No hace falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De María Amelia Schaller. masch@arnet.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NANA DE LAS PALABRAS* &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis palabras, suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; &lt;br /&gt;palabras sin pensamientos , nunca llegan al cielo. &lt;br /&gt;WILLIAM SHAKESPEARE &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los días. Todos. &lt;br /&gt;Menos los  tiempos de los errantes miedos. &lt;br /&gt;Ella, encierra todas las mujeres, todas. &lt;br /&gt;Hija, madre, esposa. Nona, hermana. &lt;br /&gt;Acaso amante desterrada. &lt;br /&gt;Las que están acá. &lt;br /&gt;Las que quedaron en la patria lejana. &lt;br /&gt;Las que se fueron en esta nueva tierra. &lt;br /&gt;Guarda  sus palabras espejadas. &lt;br /&gt;Ella. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Todo sirve. &lt;br /&gt;El baúl de la abuela. &lt;br /&gt;Las cajitas de sándalo. &lt;br /&gt;Un vaso de cristal de camafeo. &lt;br /&gt;Un cántaro de barro. &lt;br /&gt;Mamushkas. &lt;br /&gt;Una concha de nácar. &lt;br /&gt;Una nuez. Una almendra. &lt;br /&gt;Un poliedro de cuarzo. &lt;br /&gt;Un libro. Un corazón. &lt;br /&gt;Los ojos de un infante dormido. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las desbroza de penas y las guarda. &lt;br /&gt;Luego las saca, claro. &lt;br /&gt;En tiempos de sequía, en hambrunas. &lt;br /&gt;En éxodos. En destierros. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Algunas, vuelven, en amores tardíos. &lt;br /&gt;Pequeñas rosas negras se enredan en su pelo. &lt;br /&gt;Otras, caen como cascadas de golondrinas blancas. &lt;br /&gt;Salen guaguas, con sabor a frutilla. &lt;br /&gt;Buscan la panza de los niños de barro. &lt;br /&gt;Pájaros surgen. Pañuelitos. Pétalos, Lino. Raso. &lt;br /&gt;Dócilmente calman la exaltación del hombre. &lt;br /&gt;-Saben, que el amor es ardor y ternura- &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las más frágiles, caen en barquitos de papel, al mar. &lt;br /&gt;Ella  sube, las acuna, les canta, las escucha, las piensa. &lt;br /&gt;Les da vuelo. Aova. &lt;br /&gt;Deposita nuevamente en la arena...y las nace. &lt;br /&gt;En la arena... las nace... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Amelia Arellano.  arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Territorio de infancia*   &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Por Oscar A. Agú. oscarcachoagu@yahoo.com.ar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Haciendo caso a Rilke, si no puedo decir nada, puedo decir de mi infancia, porque verme sin escribir se hace muy difícil.&lt;br /&gt;Y uno recurre a contar hechos del pasado. De un mundo que ya fue. Queda el polvo de los recuerdos y, en muchos casos, la nostalgia. Pero, personalmente, no me acuno en ella. Sé que ese mundo ya fue. Con sus códigos, su lenguaje, sus percepciones del mundo y de la vida.&lt;br /&gt;Más allá de ello, convengamos que han sido, cada uno de esos hechos, la materia con la que estamos compuestos en buena parte en nuestra forma de ser y obrar. Y lo están las generaciones que nos siguieron y las que seguirán. El abrazo oportuno de papá y/o mamá, el consejo del abuelo, los juegos con mis hermanos o compañeros de edad y escuela, los viajes, los amigos nuevos, los amores infantiles y los metejones juveniles...&lt;br /&gt;Es cierto, además, que no todos tenemos la misma infancia. Cada uno está signado por el lugar donde nació y creció. Y hay diferencias. Uno las percibe con claridad, ya adulto. De niño solo sabemos que somos niños.&lt;br /&gt;Y los amigos son amigos del alma. Para toda la vida. Eso creemos. Y queremos hacer todo con ellos: ir de paseo, comer un alfajor, tomar la merienda, ir a la escuela, ir a la iglesia para prepararnos para la primera comunión. ¿Cómo no voy a ir con mi mejor amigo? Y ahí fui. La primera vez fue una charla del cura. Como la pasamos bastante bien, lo invité. Y él, sin ninguna traba, aceptó y vino conmigo. La pasamos bien.&lt;br /&gt;Claro, había un detalle: mi amigo era judío. Las nacionalidades y confesiones religiosas siempre las pase por alto pero, los mayores, nos pusieron en regla de adultos. Uno aquí y el otro allá. En los juegos, no había problemas: los piratas, el tren, trepar los árboles, comer frutos silvestres o correr tras la pelota. Pero en lo religioso, nones.&lt;br /&gt;Así fue como empecé a distinguir ciertas diferencias, pero que no me movieron en mis siete: la amistad no tiene religión, ni raza, ni territorio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilse Zorzut en Aurora Boreal*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poesía Emilse Zorzut &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilse Zorzut, Argentina. Es psicóloga clínica egresada de la Universidad Nacional de La Plata. Cursó estudios de periodismo en la Escuela del Círculo de Periodismo de la misma ciudad. Incursiona en narrativa. -cuento y novela, poesía, teatro, guiones de cine y televisión. Ha publicadoSobre mundos abismales compartido con la escritora Marta Multini, Al compás de la ronda, Morada de los cuatro vientos, Morada de mi sombra (Premia Platero 2000 - Naciones Unidas - Ginebra, Suiza), Caleidoscpio, Síndrome X, Peregrinaje, Morada de mi ser, Morada mirando al sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SOLEDAD DEL POETA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que el poeta escriba&lt;br /&gt;está resumido&lt;br /&gt;en una única palabra: Soledad.&lt;br /&gt;Antonio Miranda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada palabra una gota&lt;br /&gt;dentro del cántaro&lt;br /&gt;de uno mismo,&lt;br /&gt;cada imagen un suicidio&lt;br /&gt;en tornasoles de grises&lt;br /&gt;que marca el límite.&lt;br /&gt;Habitación cerrada,&lt;br /&gt;puertas y ventanas ficticia;&lt;br /&gt;abrirlas es hallar la nada,&lt;br /&gt;beber la no espera&lt;br /&gt;que confirma el silencio&lt;br /&gt;y nos define solos.&lt;br /&gt;¿Con qué color bautizamos&lt;br /&gt;a la soledad nodriza&lt;br /&gt;que nos acunó en la cuiva&lt;br /&gt;y nos bendijo poetas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DE OLVIDO Y SOMBRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si pudiera de noche,&lt;br /&gt;perdidamente solo&lt;br /&gt;acumular olvido y sombra...&lt;br /&gt;Pablo Neruda &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche abriga recuerdos&lt;br /&gt;que acunamos en soledad&lt;br /&gt;pretendiendo evaporarlos&lt;br /&gt;y que partan con el día.&lt;br /&gt;Solo que forman esfinges&lt;br /&gt;que se lucen como olvidos&lt;br /&gt;vestidos con añoranzas&lt;br /&gt;que acusan, que lastiman...&lt;br /&gt;Y clamamos por la noche&lt;br /&gt;para que llegue el sueño&lt;br /&gt;siempre solos y con frío;&lt;br /&gt;los cobertores del alma&lt;br /&gt;vuelan siempre al infinito...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MI LÍMITE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atravesado el límite&lt;br /&gt;encapsulé mis lágrimas&lt;br /&gt;para que nadie supiera&lt;br /&gt;de la orfandad de mis búsquedas.&lt;br /&gt;Era un error abrirse&lt;br /&gt;a toda mirada extraña,&lt;br /&gt;mi cuerpo solo era sombra&lt;br /&gt;confundida en la arboleda.&lt;br /&gt;A nadie importa si el árbol&lt;br /&gt;busca el cielo o lo elude&lt;br /&gt;hundiéndose en la tierra&lt;br /&gt;o decorando el asfalto.&lt;br /&gt;Tampoco importa si vuelo&lt;br /&gt;o me sepulto en abismos,&lt;br /&gt;ni siquiera si sonrío&lt;br /&gt;para eludir alimañas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Poemas Soledad del poeta, De olvido y sombra, Mi límite enviados a Aurora Boreal® por Emilse Zorzut. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fuente: http://www.auroraboreal.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=1056%3Apoesia-emilse-zorzut&amp;catid=82%3Apoesia&amp;Itemid=199&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;AQUEL TIEMPO*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En ese tiempo traslúcido yo me iba silbando con mi perro y mis tramperas, mis boleadoras de plomo y mi honda matadora de pájaros.            &lt;br /&gt;Cuando escribo “en ese tiempo”, es como si no hubiese existido o estuviera allí, esperándome, como una película detenida que espera el accionar de la manivela para que todo vuelva a andar. Si bien los medios de locomoción eran más primitivos con respecto al presente, y la vida más sacrificada, y tal vez gracias a eso había más movimiento y más  gente en los negocios y en las calles, que, si no fabulo con el paso de los años, la población era más numerosa. Pero no, no fabulo porque están los censos para atestiguar el lento desgranamiento de numerosas familias que comenzaron a migrar hace setenta años y hoy lo hacen con mayor premura, aunque no se van las enteras familias sino la parte más joven y dinámicamente expectante del pueblo. No obstante, a veces, se me van cruzando algunos nombres, fechas, situaciones que hoy son el olvido y que  resultaron interesantes en su momento.&lt;br /&gt;Sé que no conmuevo a nadie si escribo algunos nombres, pero alguien debe hacerse cargo de ejercer una justicia melancólica, o un gesto reparador, pese a los vientos de olvido y desolvido.&lt;br /&gt;            ¿Quién se acuerda de Adrian Oscare, a quien apodaban “El Juez”, siendo que no era sino un oscuro hombreador de bolsas de la Casa Arregui? ¿Y los hermanos Aróstegui?, Vicente y Ricardo, eran “el Vasco grande” y “el Vasco chico”, respectivamente. ¿Y Faustino Brochero, apodado “Pancita”? Y Cipriano Carmen Herrera, el popular “Chocolate”? ¿Y Rosalino Mansilla, Raúl Cornelio Arias, apodado “El Manco”, y su hermano Albino, negro como la noche, no hacía honor a su nombre?. ¿Y Juan Amalio Herrera a quien todos llamaban “El Chino”, y don Horacio Vega, y el “turco” Abraham Salí, a quien llamaban “El turco sucio”, o a Francisco Alí, a quien decían “El turco Francisco”?&lt;br /&gt;¿Y don Esteban Echeverría casado con doña Dolores Fino que vendía chocolatines y helados en la puerta de la cancha?&lt;br /&gt;Toda esta gente vivía en el pueblo antiguo y sus gestos estaban nimbados como por una luz tan clara que casi siempre enceguecía, como el sol si se mira muy de frente.&lt;br /&gt;Los primeros diecisiete años de mi vida estuvieron absolutamente tiranizados por una sola pasión excluyente: el fútbol.&lt;br /&gt; En el primer equipo que yo vi, el primer equipo al que mi viejo me llevó a mirar como jugaban estaban aquellos ídolos que hoy permanecen intactos en la memoria de los veteranos: Tin Morón, arquerito heroico: en defensa Quique Moreno, Anselmo Vera, a que llamábamos “Verita”, Juicho Becerro,”Tit” Gardella, Capobianco, “Tuto” Vega.&lt;br /&gt;Y adelante: Morenito, Carbonin, Parabatti: Remigio Gramajo, el “Loco” Moreno que se vendió en un clásico y como era ferroviario llamó ese domingo a la 11 de la mañana al club diciendo que había atropellado una vaca y estaba  detenido.&lt;br /&gt;¡Las pasiones que producían en ese entonces los clásicos! Empezaban las ansiedades y los pronósticos quince  días antes y se comentaba una semana después el terror de la circunstancia de una derrota o las mieles de un triunfo. Todo el barrio “El Jazmín” participaba de los preparativos aunque la emoción ese día tenía que ser agasajada. Doña Emilia Latini de Peralta era nuestra vecina y consultaba a sus amistades, nobles señoras que se fanatizaban por la camiseta roja y entre ellas hacían una cadena de oraciones y en esos días el “Ramos Generales” del Cholo Belluschi incrementaba la venta de velas y se concurría más  a la Iglesia para reforzar “in situ” las oraciones.&lt;br /&gt;El reducido, el cuasi recoleto, pero visto a la distancia, el inmenso tiempo de entonces era amplio como el mismo universo, en esas primeras emociones en que todo se daba por amor a una camiseta, no importa si del barrio, o del Club, a esas protoremeras a la cual le colgábamos unas chapas de gaseosas de entonces a modo de distintivo o esas blancas, muy usadas que osábamos pintarle una inscripción o un distintivo porque entre los agujeros que ostentaba su uso auguraba un pronto pase al indecoroso destino del trapo de piso o siquiera repasador que limpiaba la plancha de las cocinas económicas ahítas de marlo o de leña seca esa que no hacía llorar los ojos de las señoras de entonces. Sus lagrimales se preparaban para ser usados oyendo las radionovelas ingenuas: “El paisano mala suerte” con Federico Fábrega y su compañía que recorría los polvorientos caminos de entonces, donde los pueblitos se colgaban en ese bordado asequible y lloroso en el hilo sentimental y cuasi ingenuo a prueba de corazones sensibles.&lt;br /&gt;Nosotros, en ese tiempo, habíamos armado un equipito aguerrido con el cual competíamos en partidos de hacha y tiza con otros barrios de entonces.&lt;br /&gt;Sin embargo,  por más que recorro mi memoria quienes eran esos otros pibes que con entusiasmo armaban sus propios cuadros para jugarnos un desafío, han sido olvidados.&lt;br /&gt;Sólo recuerdo como entusiasta “armador” de otros cuadros rivales al buenazo de “Nenucho” Faravelli,  a quien todavía suelo ver por las calles de esta ciudad donde transcurrimos nuestro exilio de años. Sin embargo, hace poco le hice esta misma pregunta.¿quienes jugaba con vos contra la barrita dura del barrio “El Jazmín”?. Yo sólo recuerdo a Edgardo Tossini, le digo. Y él siempre amable me dio alguna respuesta que no me satisfizo porque los que me nombró  eran muy chicos con respecto a nosotros. Hubo, lo digo amablemente, un desacuerdo o un desacople entre su recuerdo y el mío, que al ser dos subjetividades persiguiendo el retazo percudido de la memoria, es factible que se pierdan en los vericuetos insomnes de la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ella es*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ella va por la vida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su impronta y energía&lt;br /&gt;Todos la miran, la oyen&lt;br /&gt;Van  sus curvas bamboleando &lt;br /&gt;Y sus faroles  a punto y  a avanzar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su risa y su picardía&lt;br /&gt;Recoge las  miradas de los varones&lt;br /&gt;Con su  instruida seducción&lt;br /&gt;Atropella delicadamente  con palabras, &lt;br /&gt;Gestos y mohines&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su vestir, por demás  elegante y   ajustado&lt;br /&gt;Anuncia, a cada paso,  su generosa humanidad&lt;br /&gt;Ondulante, perspicaz  y orgullosa.&lt;br /&gt;Con el arte de una  mujer policía &lt;br /&gt;Examina  como testigo encubierta &lt;br /&gt;A otra buena  presa para capturar.- &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Azul. azulaki@hotmail.com&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;GOMERA DE JUGUETE*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Si moría el ave, su belleza moría con él…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;No podría decir que no tiré nunca con la gomera, pero lo hacía porqué todos los compañeros lo hacían, y me divertía más el hecho mismo de tirar, ver donde iba la piedra, si acertaba, o  iba cerca del blanco; pero no sentía ninguna alegría en tirarle a los pájaros. &lt;br /&gt;Más bien nunca les acertaba, un poco porque inconscientemente tiraba  quizás a errarle. Me gustaba saber que era capaz de acertarle, pero me conformaba cuando pegaba en la rama donde estaba asentado, o mejor aún cuando el pajarito advirtiendo el disparo, volaba antes que llegara el cascotito, y este cortaba las hojas justo en el lugar que había ocupado. &lt;br /&gt;Me alegraba verlo escaparse. &lt;br /&gt;A lo sumo era un triunfo si le sacaba una pluma, la prueba del acierto, máxime si tenía testigos, que pudieran luego avalar mi pequeña hazaña. &lt;br /&gt;Ver al pájaro muerto me conmocionaba, como que me deprimía. Asumía que entonces su belleza se terminaba, y sentía como que algo me lo recriminaba, incluso de ser cómplice, si estaba junto a quién lo hizo, y no podía dejar de sentirme culpable.&lt;br /&gt;Así y todo me unía a los demás, o incluso sólo me paseaba con mi honda como un arma, pero siempre viendo otras cosas como blanco, y actuaba de ese modo. Tiraba más a las cosas quietas, jugando, o bien tratando sólo de demostrar mi puntería…&lt;br /&gt;Pero sin lastimar a los pájaros…&lt;br /&gt;Los sentía tan llenos de vida.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Celso H Agretti. celsoagr@trcnet.com.ar&lt;br /&gt;Avellaneda- Santa Fe; 18/07/2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la incerteza de una cifra*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi vida tuve muchas, muchas minas&lt;br /&gt;pero nunca un hombre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve muchos, muchos balurdos&lt;br /&gt;pero nunca una sensata concreción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve muchos, muchos chirimbolos&lt;br /&gt;pero nunca una pieza preciada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchísimos&lt;br /&gt;nunca tuve&lt;br /&gt;tuve&lt;br /&gt;       en mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿DE DONDE SON LAS GAVIOTAS?*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De dónde salían las gaviotas que vi volar alrededor del arado donde mi abuelo iba sentado, roturando la tierra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De dónde venían, tan blancas, a veces con un pequeño luto en la punta de las alas, siempre voraces, siempre hambrientas?           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez de aquellos cañadones, en cuyas orillas que festonaban los juncos, las espadañas, los espartillos, las plantas acuáticas en medio.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tierra al ser volcada era muy negra, al paso del sol y de las horas iba tomando un color más claro, tal vez influyeran también los minerales que durante siglos estaban en el vientre del mundo.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tres rejas pobrísimas iban dando vuelta la tierra y sacaban al aire los gusanos, gusanillos e isocas blancas que  eran el manjar no sólo de las gaviotas sino de numerosos pájaros menores que iban a la arrebatiña que producían las gaviotas con sus gritos y sus vuelos rasantes.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces yo seguía a mi abuelo y me ponía a distancia prudente, mi presencia no era respetada por el hambre y la angurria de las aves diversas. Cuando mi abuelo me descubría invariablemente me marcaba de regreso. ¡Cómo me hubiera gustado que me subiera en su falda!  Si eran mis tíos los que araban la cosa era distinta. Me alzaban y me sentaban en sus rodillas ya que el aradito tenía un solo asiento, y hasta me dejaban tocar ese doble par de riendas, para darme la ilusión que yo manejaba los ocho percherones que trabajosamente arrastraban esas tres pequeñas rejas de hierro que la tierra ponía brillosa y cuando se dejaba de arar por medio de una palanca se alzaban y el sol se veía allí en su plenitud y lo reflejaba como  espejos.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el camino rural de vez en cuando se veía una polvareda que se iba acercando y luego al pasar junto al alambrado donde mi abuelo estaba arando el conductor saludaba con un grito, mi abuelo levantaba apenas el látigo a modo de respuesta, y enseguida el silencio del campo que llegaba antes de que el polvo se asentara de nuevo en la calle.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces pasaban los obreros de Vialidad Nacional que estaban reparando los caminos con esas grandes aplanadoras “Champion”, o algún jinete de vez en cuando y más raramente aún un auto. Los que sí se veían con más frecuencia eran los pequeños Ford T o la “Justicialista”, una chatita de industria nacional que fue fabricada previamente al popular rastrojero allá por los cincuenta del siglo pasado. Estos vehículos eran más frecuentes porque transportaban tambores de gasoil o de aceite hacia las chacras que las usaban de combustible, o bolsas de harina para amasar el pan, que no entraban en el espacio reducido de un sulky.           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los tractores eran pocos todavía, y sólo muy raros chacareros lo tenían. Estaban los Massey Ferguson, los Hanomag y el popular y criollísimo “Pampa”, todo pintado de verde. Eso recuerdo.          &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y volviendo a las gaviotas, aunque no he averiguado el origen, no las supongo sobrevolando las orillas de un mar lejano y creo comprender que éstas de los bañados eran más chicas, y a su vez, alternaban con otras especies como las cigüeñas, los chorlitos, las bandurrias, la diversidad de patos: crestones, picazos, siriríes, zambullidores, maiceros, etc. También con los flamencos blancos y los rosados, y con las garzas blancas y las garzas moras que cruzan el aire solitarias con ese silbido tan triste que zurce el horizonte plano y sangrante del atardecer.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas gaviotas merodeaban la tierra cuando todavía se araba porque le producía una vasta y surtida oferta de alimentos para ellas y sus crías que usaban ese graznido tan desagradable y lastimero.           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con lo que ellas dejaban se alimentaba toda familia de pájaros menores menos el biguá que lo hacía estrictamente de los caracoles que pescaban a la orilla de los cañadones donde corría poco el agua.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los atardeceres cuando mi abuelo levantaba esa palanca y las rejas ya no brillaban al sol porque con su sangre iba pintando los campos, la estribación de los montes, el lomo de los terneros que balaban sangradamente buscando a sus madres y algo de ese fleco rojizo del crepúsculo se posaba en el sombrero lleno de tierra y sus bigotes cansados que a la noche, como siempre, filtrarían el vino antes de pasar airoso y feliz por su garganta italiana.            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos las luces del pueblo no llegarían a iluminar las numerosas perdices echadas en medio del campo, en silencio como una araña dormida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DESVELAR*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Todo número es cero ante el infinito”&lt;br /&gt;VICTOR HUGO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un número tatuado en mi frente.&lt;br /&gt;Un código de barras en mi espalda.&lt;br /&gt;Me horroriza mi ingenuidad.&lt;br /&gt;Mi inocencia, mí obcecada tendencia a ser ilusa.&lt;br /&gt;A ser más cándida que una infanta dormida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que hago yo, me pregunto, con este muro en blanco.&lt;br /&gt;Con mi pupila ciega y mi mano dormida.&lt;br /&gt;Tantas, tantas peleas con molinos de viento.&lt;br /&gt;Tonta necesidad de reconstruir historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mundo de cosas me rodean.&lt;br /&gt;El otro es no, nulo, inexistente, también yo.&lt;br /&gt;Pozos en la memoria.&lt;br /&gt;Resistir la tentación de levantar los velos.&lt;br /&gt;De raspar mi frente y mi espalda contra el muro.&lt;br /&gt;Teñirlo en sangre.&lt;br /&gt;Teñir el muro hasta el infinito.&lt;br /&gt;Solo un número hueco, solo, vacío.&lt;br /&gt;Luego, partir.&lt;br /&gt;Conjugar los verbos.&lt;br /&gt;Desmurar. Desmorir. Desvelar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Amelia Arellano.  arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;ANTIHISTORIA DE UN PRÍNCIPE ENCANTADOR*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Marié Rojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Como es de esperar, todo comienza en un reino muy, muy lejano, donde un príncipe encantador, hecho a la medida de todos los de su época, aburrido de esperar porque su hada madrina le encontrara la doncella de sus sueños, robó el libro de hechizos, se encerró en la más alta torre del castillo y, sabiendo que el hada no tendría que hacer mucho para encontrarlo, buscó entre las páginas hasta encontrar el adecuado. Lo leyó en voz alta pero, tal vez con el apuro, equivocó algún dato… Y vino a caer en este mes y este año en que están leyendo la historia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Aterrizó al pie de la ventana del cuarto de una muchacha que se disponía a salir para sus clases de la universidad. Golpeó los cristales hasta llamar su atención, esperó a que abriera y le contó la razón de su presencia. Ella le creyó, porque era muy fantasiosa, porque estudiaba física cuántica, por la vestimenta que ostentaba – incluía un vistoso sombrero de plumas y una espada con puño de rubíes -, la forma de hablar, los gestos y por la cantidad de veces que se arrodillaba a ofrecerle su corazón, por tanto lo dejó entrar a su cuarto, temiendo que los chicos le hicieran burla cuando comenzaran a pasar camino a sus escuelas… Pero comprendió que debía enfrentarse a un problema mayor, ¿cómo esconder a un príncipe en una casa pequeñita, sin pasadizos, ni túneles, ni catacumbas, con el despertador de la madre sonando en el cuarto de al lado y él intentando desenvainar la espada para matar al hechicero que hacía tanto ruido?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Comprendiendo que si lo abandonaba terminaría con una camisa de fuerza o preso por indocumentado, optó por llevárselo… algo se le ocurriría al regresar. Al pasar frente a la madre, el muchacho le dijo con una elegante reverencia: “Oh, mi dulce señora, le ruego que me entregue la mano de su bellísima hija, y le prometo llenar su mansión de herederos”… La joven salió airosa, explicándole a la madre, mientras lo halaba hacia la puerta, que era un amigo que había ido a una fiesta de disfraces y había bebido de más, no pudo recordar su dirección, le encontraron la suya encima, todavía no se le había pasado la resaca y adiós mamita que se nos hace tarde. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Corramos un piadoso velo sobre las peripecias de sacar un príncipe a la calle, en medio del tráfico, las luces del semáforo, los anuncios, las gentes con sus atuendos cómodos, tener que hacer el camino a pie porque le tomó fobia a los autobuses y no tenía dinero para un taxi – igual les hubiera cogido miedo -… y lleguemos al momento en que arriban a la universidad. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Allí fue peor, iba derramando reverencias y les llamaba “dignos y nobles caballeros, donceles, doncellas”, intentó saludar al busto de un pensador, preguntó al profesor de álgebra si era el bufón de la corte – llevaba una camisa floreada -, y peor aún, se arrodillaba cada dos minutos delante de ella. Se fue librando con elegancia, usando lo primero que le venía a la mente: dijo desde que era un primo desquiciado que le habían mandado de provincias y le tocaba cuidarlo hasta que encontraran plaza en el psiquiátrico, hasta que era un actor que había alquilado sus servicios para ensayar su próxima película. Lo mejor era cuando decía bajito, haciendo señas para la empuñadura de la espada, que era una cámara oculta. Se mostraban muy afectados, se acomodaban el pelo y miraban a la cámara con su mejor sonrisa. El profe de la camisa de flores se la abotonó hasta arriba y se caló las gafas doradas, el príncipe lo aplaudió. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Tras una agotadora jornada, regresó casa con el príncipe ya no tan encantador; desarrapado, sin sombrero y molido tras haberlo montado a empujones en el transporte público en la peor hora de abarrotamiento. Por suerte conservaba su espada y su dignidad… hasta que se derrumbó en el sofá.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-          Y bien – le dijo alcanzándole un vaso de agua -, es hora de terminar con este hechizo y regresarte a casa, a tu época, a tus botines por conquistar y a tu verdadero amor.&lt;br /&gt;-          Me temo que es imposible, mi dulce dama – dijo él mientras se quitaba las botas y se miraba las ampollitas de los dedos.&lt;br /&gt;-          ¡Ah, eso no puede ser cierto! – gritó ella corriendo a cerrar la ventana por donde se estaba asomando una vecina - ¿Puedes decirme por qué?&lt;br /&gt;-          Por varias razones – suspiró -… ¿Podemos comer antes, mi bella? Desde el faisán relleno de trufas de anoche no he probado bocado.&lt;br /&gt;-          Faisán… trufas… - protestó, yendo a preparar dos panes con lechuga y mayonesa y aclarándole con un gesto que uno era para ella - ¿Ahora, me las puedes enumerar?&lt;br /&gt;-          Con sumo gusto, mi hermosa doncella – habló chupándose los dedos -. Pero antes quiero decirte que este manjar es delicioso, uno más para tus dones, ¡apuesto a que eres una excelente danzarina!&lt;br /&gt;-          Se me da el baile, sí – respondió, sentándose a su lado -, ahora vamos a ver por qué no puedo mandarte de vuelta…&lt;br /&gt;-          Número uno: porque he dejado el libro en la torre más alta de mi palacio, y no sé ni un solo conjuro de memoria… &lt;br /&gt;-          ¿Y el hada madrina no puede venir a buscarte? – dijo, pensando que algún modo habría de comunicarse con ella, una vela o algo.&lt;br /&gt;-          Debe estar tan enfadada que me dejaría aquí, incluso si supiera donde estoy y se lo pidiera de rodillas.&lt;br /&gt;-          ¡Ni una rodilla más, te van a salir ampollas ahí también! ¿Y qué más?&lt;br /&gt;-          Dos: porque el hechizo se ha cumplido y no hay por qué revocarlo. Pedí conocer a una verdadera princesa y he comprobado que lo eres, más allá de tu educación, tu belleza, tu mirada, tu porte – comenzó a hacer una genuflexión y ella lo detuvo, él se incorporó y señaló un cuaderno donde aparecía su nombre.&lt;br /&gt;-          ¿Qué quieres decir?&lt;br /&gt;-          El Rey del país vecino tenía ese apellido, su hijo fue raptado y llevado a un incierto destino, pero siempre le aseguraron los magos que seguía con vida y tendría descendencia, una fuerte línea infinita.&lt;br /&gt;-          Mi tatarabuelo me decía que su abuelo había sido un pirata que nació príncipe. Pensé que su mente fallaba… tenía cien años.&lt;br /&gt;-          Pues ya ves, eres de noble cuna.&lt;br /&gt;-          ¡Y no alcanza, incluso si fuera princesa! – se miró al espejo de la sala y corrigió su postura - ¡No puedes quedarte, contempla mi mundo, mira el desastre que te has hecho en solo ocho horas… hago mis deberes ayudándome con la computadora!&lt;br /&gt;-          ¿Conoceré a esa dama que te auxilia en los deberes?&lt;br /&gt;-          ¿Es que no entiendes? ¡No soy una princesa de tu época!&lt;br /&gt;-          Yo tampoco soy un príncipe de tu era. La tercera razón, la más fuerte, es que he encontrado el amor verdadero. No solo eres bella sin par, en el transcurso de esta maravillosa jornada has demostrado ser leal, al mantener tu palabra de ayudarme, al presentarme a tu madre, a los demás doncellas y donceles de tu reino, has probado ser inteligente y creativa al salir airosa de todas las situaciones y, como si fuera poco, has mostrado tu intrepidez en ese monstruo rodante que echa más humo que los dragones, ¿dónde encontrar tantos dones reunidos? – se volvió a arrodillar -. Dulce damisela que ha robado mi corazón, ¿quieres concederme el honor de tu mano?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ella lo miró… Si obviaba su vestimenta medieval arrugada, la postura, el vocabulario… era bien apuesto, alto, atlético, romántico, sincero, leal, valiente puesto que sobrevivió a una jornada universitaria en un mundo imposible desde su visión, ¿y dónde encontrar en estos tiempos tantos dones reunidos?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-          Puede que no sea una doncella de tu época, pero puedo convertirte en un joven de la mía.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Así comenzó una nueva vida para el príncipe, que en su castillo solo hubiera conocido herederas de otros reinos y estaba destinado a ser infeliz para siempre al lado de cualquiera de ellas. La muchacha se afanó tanto en enseñarle el mundo actual y él se aplicó tanto en aprender, que ese fin de semana estaban yendo a una discoteca.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“Colorín colorado, este cuento ha comenzado…”, tecleó en su ordenador el hada madrina de la joven, que se hacía pasar por una vecina común y corriente, cuando los vio salir con camisetas de Megadeth, tarareando algo que sonaba francés, “a tout le monde, a tous les amis”.  Y pulsó el botoncito “enviar”. La Maginet trabajaba de maravillas: en un segundo su colega del reino medieval muy lejano, estaba tachando ese asunto pendiente en su agenda y se alistaba para sacar a su cachorro de dragón a las lecciones de vuelo nocturno. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Marié Rojas.&lt;br /&gt;La Habana. Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;LA TÍA Y EL PELO BATIDO* &lt;br /&gt;                                                                 &lt;br /&gt;                                                                                      Gracias a Gabriela Benítez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt; Baglietto canta “la vida es una moneda”. Su voz en la radio guía la melodía cómoda, familiar, largamente degustada al través de los años. “La vida es una moneda” –dice- , “quien la rebusca la tiene, ojo que hablo de monedas y no de gruesos billetes”.&lt;br /&gt;     Baglieto es una voz en la radio, no lo veo, pero surge en mi mente nítido y preciso en imágenes superpuestas desde el muchachito delgado de cabellos largos hasta este señor pelado de gorrito. Sigue cantando.&lt;br /&gt;     “Sólo se trata de vivir, esa es la historia, con un amor sin un amor, con la idiotez y la locura de todos los días…”&lt;br /&gt;     La canción relata la vida como un corte de muchas capas. Lo bueno, lo malo, lo admirable, la vida así como esa cosa indefinible por exceso de seres, de situaciones, de historias.&lt;br /&gt;     Y Gabriela contó una historia. Era de noche, claro, y era una historia de esas tan a lo Gabriela, tan de pueblo y de viejos, tan breves y extensas, con esa extensión que les da el derramarse sobre muchos recuerdos, penetrar en poros como aceite en la madera, quedar prendidas en la memoria.&lt;br /&gt;     “Sólo se trata de vivir” canta Baglietto, y Gabriela cuenta que habló por teléfono con la tía vieja de allá donde la laguna tiene sabor amargo y donde comienza la sequía.&lt;br /&gt;     Esta tía tuvo dos hijos. Uno que se fue tempranito a la tierra, otro que emigró a Norteamérica hace un siglo, hace mucho, hace un escándalo de años más tiempo de lo que nadie hubiese debido, y más que nada cuando jamás volvió y allá entre maíz y carreteras crecen dos hijos que nacieron aquí y otros dos ya tan extranjeros, tan otros, dos nietos que la tía de Gabriela no va a conocer, que vivieron en el vientre materno su oscuro mundo de peces y luego fueron arrojados, y lloraron, y crecieron sin un rastro de la laguna amarga, sin historias de pueblos polvorientos, sin abuela.&lt;br /&gt;     La tía de Gabriela se quedó sola entonces, y la diabetes la fue dejando casi ciega.&lt;br /&gt;     Gabriela, que habló con la tía por teléfono, le preguntó a la mujer vieja, y sola, y rodeada por la penumbra, le preguntó a la tía que cómo había pasado el fin de año.&lt;br /&gt;     “Yo tengo muchos amigos” –dijo la tía. “Mucha gente me invitó a ir a su casa, pero yo fuera de mis cosas y mis muebles me pierdo, me tropiezo, no doy con las puertas ni con los cuartos”.&lt;br /&gt;     Una de las mujeres que llamó para invitarla convino en que bueno, que está bien, que se quedase sola pero le pidió una cosa. Que no fuera a pensar en lo malo, en lo que le falta, en lo que no fue o se fue o ya no es. Le dijo que por favor pensase sólo en lo bueno que le dio la vida.&lt;br /&gt;     Y las palabras le quedaron rondando a la tía. A veces sucede que alguien dice algo y no cae en saco roto, cierta frase, un consejo aparentemente obvio, un salvavidas naranja en el agua marrón rescata un náufrago.&lt;br /&gt;     La voz de la tía en el auricular le contó a Gabriela cómo pasó las fiestas. Le dijo que se batió el pelo (lo tiene largo, la ceguera le dificulta ir a la peluquería), se peinó, se puso una blusa y una pollera blancas y negras, unas sandalias blancas, se adornó con los aros y collares del cajón grande de la cómoda, se maquilló, se perfumó, tomó una silla y se fue, como quien sale al baile, a sentarse a la vereda.&lt;br /&gt;     La voz de la tía que viene de allá lejos, que atraviesa mil cuatrocientos alambrados, dos riachos y múltiples bañados, la lejana voz de la tía llega al auricular. Y le cuenta a Gabriela “los vecinos me aplaudieron”.&lt;br /&gt;     “Sólo se trata de vivir” dice Baglietto en la radio. Con lo que se tiene y se puede. Como se pueda, sólo se trata de vivir, canta Baglietto. Y dice, abriendo los brazos, “a lo mejor resulta bien”.&lt;br /&gt;     No le veo la cara, no hace falta, cuando llega a esa estrofa (y escuché esta canción mil veces), cada vez que dice que a lo mejor resulta bien le creo y me convence, y canto con él, y deseo que el sol nos alumbre, y con su sonrisa que no veo pero le oigo en la voz me vuelve a decir que quién sabe, que quizás las cosas al fin y al cabo sí resulten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                                            &lt;br /&gt;*De Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;  Reyes Magos*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo que dudaba sobre la existencia de los Reyes. Sospechas tontas, todo por seguir a los adultos. Los adultos a veces se ríen de los niños por sus creencias ¡Pero ellos en cúantas cosas creen que no se sostienen  ni siquiera en la magia!. &lt;br /&gt;Hoy 6 de enero una mano maga, reina del espacio abierto del amor, me dejó un regalo de tiempo, un reloj.. Por él me prometo disfrutar y acrecentar mis horas sensibles, las de creer en los reinos invisibles  que pueden trasformar un momento cualquiera en un pequeño cielo. Reyes, Quijotes, arte, la belleza , la verdad , la búsqueda de la justicia. Esos ratos, dónde solos, acompañados por pocos, o  por multitudes, volvemos a creer en lo que nos dijeron que ya no es creíble, que otra vida  y otro mundo son posibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; *De Cristina Villanueva. cristinavillanueva.villanueva@gmail.com&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Su vida es aprendizaje y perfeccionamiento de un oficio que ama*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Por Enrique Pérez Díaz&lt;br /&gt;Fecha: 2012-01-05 Fuente: www.auroraboreal.net&lt;br /&gt;Escritora Marié Rojas Tamayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Marié Rojas Tamayo: medio centenar de premios internacionales, una decena de libros publicados, una obra sugerente, inquieta, llena de vericuetos imposibles que propician el deleite y crecimiento intelectual del lector. &lt;br /&gt;Una mujer, madre, profesional, amiga, llena de sueños y de memorias que se niega a borrar incluso por dolorosas que resulten. Su vida es aprendizaje y perfeccionamiento de un oficio que ama y que se le da de manera natural. Sus pies se asientan en la realidad de la que toma cuanto puede inspirarla para que su ánima viaje a Fantasía, a reinos por otros impensados que ella habita en varias dimensiones con esa soltura y gracia de los magos. Apenas conocida en Cuba -Gente Nueva publicará en breve su libro emblemático Adoptando a Mini- es, sin embargo, uno de los pocos autores de la Isla en quedar &lt;br /&gt;finalista del Premio Lazarillo de España, del cual fue Mención Especial por unanimidad del jurado. Abrimos al lector, el umbral del Mundomaire, un entorno de duendes, hadas, brujas, elfos, troles y la savia milenaria y milagrosa de que ellos viven: mucho amor por cuanto le rodea.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marié, se suele decir que en cada libro escrito por nosotros va un gran porcentaje de la personalidad de su autor. ¿Te pareces a sus personajes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy todos mis personajes, todos tienen algo de mí, partiendo de mi luz hasta mis facetas más oscuras. El escritor se desnuda al mundo a través de su obra, es su exorcismo, su emancipación. En mi novela Villa Beatriz, soy la Estrella, la Sota, el arpa, la casa misma. En otra soy el personaje de la Cuentacuentos, pero también soy cada habitante del pueblo, sus episodios son parte de mis recuerdos, desde el hechizo que los rodea hasta el aroma que ronda las calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tienes algún modelo ideal de autor para niños?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andersen, sin duda. Carroll, Tolkien, Ende, creadores de mundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Reconoces alguna influencia de autores clásicos o contemporáneos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que he mencionado como modelos ideales: lo han sido para mí, los recomiendo a los que se inician en la literatura infantil y espero que sigan siendo inspiración y escuela para generaciones venideras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué solías leer cuando pequeña?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que me caía en la mano, lo que me prestaban otros niños, lo que me regalaban, lo que tomaba de los estantes de mis abuelos o de mi tía. Era poco selectiva, voraz, desde revistas "Selecciones" hasta novelas policiacas. En primer grado recuerdo haber leído El pequeño príncipe y acto seguido La expedición de la Kon Tikki. Lo mejor fue cuando me hice amiga de la hija de un ginecólogo que me prestaba los libros de su padre. cuando me fueron a explicar ciertas cosas, yo las había visto por fuera y por dentro. &lt;br /&gt;Me gustaban Poe y Quiroga, aunque sus cuentos me robaban el sueño, o tal vez por eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué atributos morales debe portar consigo un buen libro infantil?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser creíble, ser sincero. Mostrar respeto hacia el público a quien está dirigido. El escritor de libros infantiles debe amar a los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es tu libro más entrañable y por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alicia en el país de las maravillas, tengo 4 ejemplares, son sagrados. Uno de ellos vive en mi buró, es un libro de consulta, matemáticamente perfecto, lo vengo leyendo desde los 9 años y siempre descubro algo en sus páginas. No podría decir por qué, tiene la magia de las cosas que amamos sin preguntarnos la razón, la sonrisa de un niño, los atardeceres, acariciar un gato, ver caer una estrella, un beso en los labios, una melodía que nos llega al alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué modo te acercas al inicio de una historia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Surge en mi mente, como una imagen o la secuencia de una película. Escucho el diálogo, o la narración de fondo, y me siento a escribirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué género te sientes más cómoda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuento breve de carácter fantástico, con final inesperado. Juegos entre fantasía y realidad, algo de ciencia y algo de ficción corriendo por la página.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tu obra se ve una seria inclinación a dos tendencias fundamentales, primero, una recurrencia evidente al mundo de las criaturas de Fantasía, segundo una literatura que se centra más en los sentimientos y las emociones que en la misma acción. Si tuvieras que salvar solamente diez libros de un naufragio, ¿cuáles escogerías? ¿Cuál de los que has escrito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desearía no verme jamás en esta situación, porque si depende del peso de la balsa, me arrojaría al mar para dar cabida a más libros. Colocaría entre los primeros: Alicia en el país de las maravillas, los cuentos completos de Andersen, La historia interminable, Pinocho, La familia Mumín, toda la obra &lt;br /&gt;de Tolkien, El Mago de Oz, Corazón, la obra de los hermanos Grimm, El maravilloso viaje de Nils Holgersson. He mencionado diez, solo voy por la literatura infantil, y me faltan muchos por nombrar. Lo dicho, me hundo por salvarlos.&lt;br /&gt;De mi obra salvaría ese libro misterioso que aún no he escrito. Y solo si pudiera salvarme yo, porque iría dentro de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué prefieres más de la vida? ¿Qué quisieras borrar para siempre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor, la sinceridad, la capacidad de soñar y de reír. No borraría nada, en especial de mi pasado porque de todo he aprendido y cada momento, por pequeño que haya sido, me ha traído a este instante. Si perder un segundo de tristeza me hiciera borrar un ápice de lo que soy, sería devastador. Borrar &lt;br /&gt;para siempre es algo que me atemoriza, no se puede borrar nada para siempre porque habría que borrar también su recuerdo del pasado -para eliminar el riesgo de que se repitiera-. En su lugar, intentaría hacer mejor, desde mi pequeña posición en el universo, aquello con lo cual no estoy de acuerdo; de &lt;br /&gt;hecho lo intento, y creo que lo intentan muchos, cada vez más. Tal vez un día logremos esa masa crítica de la que hablan los textos de física e iniciemos una reacción en cadena que, sin borrar, sea capaz de sobrescribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una persona tan imaginativa como tú y con tanta carga de inspiración y fantasía en sus obras, ¿de qué modo consigue nutrirse para ellas de la realidad cotidiana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad, tal como la veo, no es "cotidiana", en el sentido de "rutinaria, vulgar, ordinaria". Es fuente inagotable de inspiración, la magia nos salta a cada paso, lo increíble nace de lo cotidiano que se &lt;br /&gt;renueva constantemente, del modo en que nuestra mente acomoda y rehace los recuerdos. Hay sucesos generadores de historias por doquier, hilarantes, tristes, misteriosos. A nuestro paso vemos casas encantadas, sueños hechos realidad, predicciones que se cumplen, conflictos familiares o sociales, romances que surgen y se deshacen, pasiones que se desatan, miedos, retos: es imposible abstraerse de la realidad al crear la ficción. Cada persona que conozco es un "personaje" a punto de formarse -he convertido a alguien en zarigüeya, a un amigo en dragón y a una amiga en arañita tejedora-, y me ha &lt;br /&gt;sucedido algo mejor: un día tocó a mi puerta un personaje de mis cuentos, lo reconocí al momento pero no se lo dije hasta que nos convertimos en amigos, le mostré historias escritas antes de conocerlo. Fue una experiencia fantástica, como que a la puerta de Spielberg tocara el E.T. pidiéndole el teléfono para llamar a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podrías hacer un breve recorrido-cuento argumental por tus libros publicados, como si tú misma fueras adentrándote en ellos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más que por mis libros publicados, me gustaría viajar por mis libros escritos: Adoptando a Mini soy yo, abandonada a temprana edad en un mundo adverso, siendo adoptada por criaturas mágicas que me educan según su modo de ver la vida. Villa Beatriz es ese mundo, más detallado y lleno de recuerdos, tal como lo veía yo, y como lo sigo viendo en mis recuerdos, sumando experiencias actuales. Arpegios de una melodía solitaria es mi infancia, tal como la verían otros, desde una perspectiva más real, pero no menos extraordinaria. En busca de una historia es el hijo que busca a sus padres para encontrar en sus raíces su propia historia, un viaje interior que nos lleva a universos impensables donde rescribir la fantasía puede transformar la realidad. El libertador del confín es un homenaje a todos los libros que me ayudaron a crecer, lo que sería capaz de hacer por salvarlos. &lt;br /&gt;Laurel y orégano es un recorrido por el poder que habita en las mujeres de mi familia, tal como lo viví en mis vacaciones en el campo, el sortilegio de descubrir y reencontrar el amor a través de un ente que viaja conmigo a través de sucesivas existencias, mis dudas y temores, mi incesante búsqueda de una verdad más allá de la circunscrita. Y están mis libros de cuentos -cuentos de circo, libro inédito escrito contigo; cuentos de ángeles, cuentos de casas, cuentos de gatos, cuentos habaneros, cuentos infantiles.-, de los cuales prefiero Cinco minutos a solas con las musas, De príncipes y princesas y El mundo al revés, episodios de mi vida junto a mi hija Sarah, la princesa majadera; el diario de doce años, aprendiendo de esa pequeña sabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En otra vida serías escritora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería hacedora de cuentos, siempre. Escribir es la tabla que me salva de los naufragios, es mi burbuja de silencio, mi sinfonía perfecta, mi sortilegio contra todo lo adverso y a favor de todo lo bello, mi modo de ver y comunicarme con el mundo. No sabría ni querría hacer otra cosa.&lt;br /&gt;No sé en qué universo o tiempo podría renacer, o haber nacido antes. Si es un mundo anterior a la escritura sería narradora oral, cuentacuentos, hechicera que cura con historias. Si voy a un mundo más avanzado estaré a favor de la narrativa, sea como sea, creándola a partir de los medios disponibles. Tal vez en un mundo paralelo baste con soñarla y todos los que duerman o descansen, y quieran conectarse con mi mente, puedan hacerlo. &lt;br /&gt;Soñarán mi sueño -tal como ahora nos conectamos a internet o al correo electrónico-, verán las imágenes e historias que pueblan mi mente. Y puedan hasta participar en el proceso de creación, un inmenso e infinito libro interactivo sin soporte físico.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Fuente: http://www.cubarte.cult.cu/periodico/entrevistas/su-vida-es-aprendizaje-y-perfeccionamiento-de-un-oficio-que-ama/20971.html&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;LA TORMENTA DEL REY*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Anabel Orona&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Remolinos de hojas. Relámpagos y truenos empujaban las primeras gotas del día.&lt;br /&gt;El rey entró en la tintorería y llamó al hombrecito que planchaba contra el ventanal de vidrio.&lt;br /&gt;- Eh Yamashiro! dónde estás?&lt;br /&gt;- Acá mi señor, exigiste que en tu traje no quedaran arrugas, encontraste alguna?&lt;br /&gt;- No. Vengo por otra cosa. Compré un libro japonés y exijo que me leas los haikus! - contestó fastidioso.&lt;br /&gt;- Permitime el libro mi señor, a ver a ver... acá dice... dice...mmm... dice...&lt;br /&gt;- Dale! Apurate! sabés que odio esperar! qué cosas dicen los haikus?&lt;br /&gt;- Mi señor... lamento informarte que... es un libro de arquitectura, mirá, aquí dice: modelo casa Takeda,&lt;br /&gt;acá en ésta página, modelo casa Kimoshaki y en ésta otra, modelo casa Fukuda... no hay haikus!&lt;br /&gt;- Será posible que la vendedora haya sido tan inútil?- dijo el rey dando un golpe seco sobre el mostrador.&lt;br /&gt;Alterado se dirigió a la salida y de un portazo se retiró sin saludar. El hombrecito, con la tranquilidad que lo caracterizaba volvió a su plancha mientras las campanillas de la puerta lo devolvían a sus pensamientos de un Agosto Hiroshimado tan lejos del solvente y el vapor. El rey en la vereda necesitó fumar, buscó entre sus ropas el tabaco y encontró el paquete vacío, apretó los dientes y cerrando los ojos pegó un puñetazo contra la pared.&lt;br /&gt;- Será posible?- protestó, luego mientras metía la nariz dentro del paquete, un aroma a menta y chocolate lo fué calmando, abolló el envoltorio y lo arrojó en la alcantarilla.&lt;br /&gt;- ¿En qué cajón habrá quedado mi humor?- se preguntó abatido mientras caminaba suave, por la ciudad del otoño, con la mirada baja. De repente, se descolgó una garúa brillante y fría. Al doblar la esquina se topó con ellos. Los observó espantado. Meditó.&lt;br /&gt;- Qué pareja mas pareja! un drogadicto y una alcohólica! puaj! uno tropieza y la otra se bambolea! &lt;br /&gt;Por Dios qué feos son! por Dios, qué feos! pero... qué hermoso se besan abrazados bajo la llovizna...-&lt;br /&gt;Acomodó la piel de su capa abrigándose y hundió la corona dorada aplastando su largo cabello canoso,&lt;br /&gt;en tanto los enamorados pasaban a su lado, riendo sin poder hallar el equilibrio. Los siguió con la vista&lt;br /&gt;murmurando.&lt;br /&gt;-  En qué cajón habrá quedado mi amor?- &lt;br /&gt;El rey levantó su cara al cielo, la lluvia caía desordenada empapando el bigote, la barba, el cuello.&lt;br /&gt;Resignado, cruzó la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La felicidad se movía con el viento y su tristeza, era un gemido que angustiaba la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                         &lt;br /&gt;- Anabel Orona, provincia de Buenos Aires&lt;br /&gt;-Enviado para compartir por Ruben Vedovaldi. rubenvedovaldi@netcoop.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;ESTACION DE CUATRO  LUNAS Y UNA SOLEDAD MENOS* &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando se siembran lunas se desbrozan malezas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estación germinal &lt;br /&gt;La niña mira la luna, el burro y la virgen. &lt;br /&gt;La soledad le lastima el pecho. &lt;br /&gt;El niño mira el único satélite natural de la tierra. &lt;br /&gt;Su soledad no la registra el telescopio. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estación de los brotes &lt;br /&gt;La muchacha lleva la luna entre su pelo. &lt;br /&gt;La soledad cabalga en una yegua mansa. &lt;br /&gt;El joven  siente que la luna se le enreda en sus manos. &lt;br /&gt;La soledad huye en un potro de fuego. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estación de fotosíntesis &lt;br /&gt;La mujer mira la luna en el mar, el mar la llama. &lt;br /&gt;La soledad se aleja en remotas mareas. &lt;br /&gt;El hombre siente que hay una llama que debe encender. &lt;br /&gt;Con su fuego la soledad se esfuma y la luna se arraiga &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estación de la flor y el fruto &lt;br /&gt;La anciana mira la luna  en el agua del aljibe. &lt;br /&gt;Hay una cicatriz que solo punza en tiempos de sequía. &lt;br /&gt;El anciano bebe una vez más la luna  en manos de mujer. &lt;br /&gt;El pecho le duele de tanto amor y de tanta luna. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Amelia Arellano.  arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt; -De la serie "TIEMPO DE LAS ESTACIONES"&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Viajero soy*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Viajero soy. La ruta es mi destino.&lt;br /&gt;El frenesí del mar, mi desafío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajero soy. En todas partes moro,&lt;br /&gt;y en ninguna. Mi patria es el recuerdo&lt;br /&gt;de tres o cuatro rostros y unos versos&lt;br /&gt;que alguna voz amada pronunció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajero soy. En el confín del mar&lt;br /&gt;está la tierra de mis padres; lejos,&lt;br /&gt;otros mares y otras tierras y otros dioses.&lt;br /&gt;Todo cabe en mi cuaderno de bitácora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajero soy. El horizonte espera&lt;br /&gt;la estela de mis naves, las palabras&lt;br /&gt;que mi pecho proclama, las batallas&lt;br /&gt;que los vates cantarán en la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más allá de todo&lt;br /&gt;rodeada de mar* se alza la etérea&lt;br /&gt;Ítaca, paciente, inamovible,&lt;br /&gt;hermosa al atardecer* eternamente aguarda&lt;br /&gt;el retorno de sus hijos nómadas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*rodeada de mar y hermosa al atardecer son dos de las formas empleadas para describir a Ítaca en La Odisea.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com&lt;br /&gt;http://sergioborao2011.blogspot.com/&lt;br /&gt;-De Arenas de Ítaca. Publicado en el nº 17 de La Buhardilla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Espera*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Te vi una de esas raras tardes sin tiempo, &lt;br /&gt;Eternas en la memoria,&lt;br /&gt;Síntesis perfecta de todas las tardes…&lt;br /&gt;Coqueteabas en inocente armonía con la vida,&lt;br /&gt;y te quedaste siempre cerca...&lt;br /&gt;Alta, blanca, discreta,&lt;br /&gt;Soberbia, palpable, inmaterial...&lt;br /&gt;Duermes mis sueños, me piensas y me olvidas;&lt;br /&gt;Te derramas en cada destello de vida, en los espacios vacíos,&lt;br /&gt;en todas las demoras, en las largas ausencias...&lt;br /&gt;Te ví en los ojos de Nino y en la insolente juventud de Nicolás&lt;br /&gt;¿Estabas también ahí, en el destino de mi próximo viaje?&lt;br /&gt;¿Oculta en la carcajada extravagante de la dicha?&lt;br /&gt;Alta, nívea, infinita...&lt;br /&gt;Sólo esperas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Silvia Alzamora. alzamora_s@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;CUENTOS DE LA REALIDAD&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Milagro en milan...esas ...*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Por Carlos Alberto Parodíz Márquez. parodizlaunion@gmail.com&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Chiquito, es en realidad chiquito. También chiquito de entendederas. Le cuesta, dicen sus hermanos en especial Oscar, que afirma arrastrar un soldado fuera de fila cuando un auto lo rozó en la avenida.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El con un balde, un secador de manos y un trapo rejilla, que deja bastante que desear, limpia parabrisas, focos y todo lo que tenga vidrio en particular, se ve que a él, de lejos, todo lo que relumbra le parece oro. Lo hace en la esquina de Boedo y avenida Hipólito Yrigoyen. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Lo acompaña una banda que encabeza su hermano Oscar gracias a quien sobrevive en el grupo. La ley de la selva, urbana, tiene códigos muy duros, por lo menos para Chiquito y otros como él, que no tienen la suerte de tener un hermano cabecilla.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Se van, cuando los llevan, cerca de la medianoche en el 543 cartel rojo, “el Bustos”, dice chiquito, cuando se precipitan en bandada para ver si la perinola les cae en “toman todo”; por lo menos en este caso, el colectivo es un pasaporte seguro, un DNI que suelen ganar cuando maneja Hugo, del interno 27, un personaje que escucha, por lo menos de noche, radio L, la radio local que él privilegia y obliga aceptar a sus pasajeros como parte del importe del pasaje.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pero él, otra vez, que se siente por un rato administrador de la pobreza, de bienes y servicios, casi como un CPU, y si me apuran un server, sabe que ese es el último viaje del día, perdón, de la noche, que todo lo paga, y por eso viaja lento, como intentando quedar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los chicos, el mayor doce y el resto rozando los siete, arañan como pueden, cuando se sientan en el fondo del micro, aquello que pudieron conseguir. Chiquito, sigiloso, no contó esa noche que uno de los autos – seguro que estaban dados vuelta – dijo para si en voz baja, le dio diez pesos. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Chiquito simuló secar el parabrisas que se escurría en la noche rumbo al sur, en la niebla incierta de un cambio de año, el que fenecía, 2002 titilaba y “Chiquito”siguió simulando para avisarle a Oscar que se iba al baño. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Baño no hay y ningún lugar próximo, llámese como se llame, les da permiso para pasar, pero la mentira esa, fue la única que se le ocurrió.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Caminó pegadito a la pared rumbo a Laprida y se fué directo al restaurante chino, -antes que cierre- se dijo. Entró y como todos los chicos que atienden son iguales, resignó el pedido en voz baja. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Mostró el billete de diez pesos para garantizarle verdades al oriental y, de paso saber para cuanto le alcanzaba en materia de milanesas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Hacía dos años, según le contó Oscar que no se comía en la casa – decir casa es toda una exageración – “una puta milanesa”.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Guardó el preciado paquete, pidió una bolsa de plástico para proteger la carga y se las ingenió par que los otros al volver no advirtieran nada. Cosas del hambre de la ciudad. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Tuvo suerte, el interno 27 cartel rojo – Bustos -  y Hugo que les hacía señales de que se apuraran disolvió la atención. Se acomodó al lado de Oscar, apretujándose lo más que pudo casi hasta despertarle sospechas a su hermano sobre el gesto. Las ternuras están amputadas en la vida de ciertos chicos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las cosas se le podían complicar a la hora de bajar, pero otra vez la suerte estuvo de su lado, “el number one”, así se hace llamar a quien siempre llevan como furgón de cola, se bajó dos cuadras antes, porque una bolsita de poxiran lo esperaba cerca de allí. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“El Licenciado”, seguiría dos cuadras más adelante de donde Chiquito y su hermano descenderían, para confirmar que “Santa Marta... no tiene tren... y tampoco tranvía”. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los apodos los “compraron” de estar sentados en los escalones de la heladería de la esquina de Boedo y Irigoyen , donde hacen pausa, mientras el semáforo está verde rumbo al sur.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Lo curioso es que no invaden jurisdicciones. Ellos trabajan allí y de paso, le cuidan el hueco donde duermen dos duendes de la medianoche, quienes se ”alojan” en la puerta del edificio no habilitado que está sobre Boedo y dispone de una cochera de clandestino servicio, para clientes exclusivos,  ¿quien los autoriza en un edificio que no está autorizado?,  mas misterios que trae la noche.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Llámeme Licenciado, dice el de anteojitos y remolino erguido, algo obeso para su corta edad y dueño del cuchicheo más famoso de la barra, siempre parece estar revelando secretos, suele ser estentóreo a la hora de hablar en grupo, como si actuara. En realidad la vida de ellos es una actuación perpetua. Su boletería siempre está habilitada y  tienen entradas disponibles, porque son quienes se marchan y cierran la función de cada día.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“Chiquito”, a su manera, los quiere a todos; el número de la barra oscila, esa noche eran cuatro incluyendo a “pelusa” y “pelusita”, hermanos que por economía se quedaron con sobrenombres de barrio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ese día a todos les fue más a o menos bien. Pero estos chicos gastan mucho y a veces vuelven sin nada o con muy poco, no cultivan el ahorro que, dicen, es la base la fortuna. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Panchos, facturas sobrantes del día y otras delicadezas, son parte de una variada forma de consumir, sin olvidar los helados,  pero eso sucede cuando agotaron todos los recursos para quedarse con la comida y la plata, sucumben entonces a la tentación, como tanta otra gente que anda por ahí.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La cuestión es que, a medida que se disgregaban que se disolvían en la oscuridad suburbana, llevaban la orden de “Chiquito” de pasar por su casa un rato más tarde.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Oscar se quedó mirando a su hermano sin entender, porque al llegar seguro, que no sería aprobada esa idea por su familia, de por si numerosa y poco afecta a las invasiones.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“Chiquito” no quería soltar prenda. Llegaron saludaron, el le contó a su mamá, luego de darle el resto del dinero, que cosa había hecho con el “premio de los diez pesos” y mientras, se serenaban los ánimos, porque “Chiquito” no tiene los soldados alineados en su cabeza, pero esta vez por eso mismo, zafó.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La cuestión es que fueron llegando todos y Chiquito muy serio, fue a buscar platitos, de plástico por supuesto y le pidió un cuchillo a su mamá, luego muy serio comenzó a cortar porciones iguales de las milanesas que hizo aparecer como por encanto, el chino ese día le regaló un cucurucho grande de papas fritas algo aceitosas que acompañaron la invitación y tan serio como al inicio, los invitó a comer. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Hoy es un cumpleaños -, dijo y empezó a comer. Oscar se lo quedó mirando con ganas de preguntar quien cumplía pero se dio cuenta que el hambre era más fuerte, no sólo que el amor.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Yon pasó a buscarme al mediodía, yo estaba de buen humor, algo francamente irregular. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Casi lo abrazo, no quise contar nada de lo que me contara Oscar, “fideo fino” le dicen, porque tiene que pasar dos veces por el mismo sitio para hacer sombra. Además el vasco no suele ser demostrativo más que con gestos. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por ejemplo volver a Ezeiza, para probar, dijo, unos filets de brotola, al parecer imperdibles en una salsa roja y plena de ajo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El vino quedó en el freezer y pidió que lo sirvieran copa por copa, claro la botella costaba trescientos pesos y eso, aunque no lo paguemos, por causas naturales, también es un exceso, aunque sea Sauvignon blanco. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En medio del parque me pareció ver una falda esquiva escurrirse entre los árboles, dejando tras de si una estela dorada. No era cierto.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Un beso de película*&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El le dio un beso, lo llamó el último beso, como era el prinero ella supuso que lo que quiso decir es que sería  único. Como ella sabía que el beso único era, a veces, muy consentido y se aferraba y crecía en la memoria de la boca, buscó otros, y los consiguió. Aunque ninguno fue como áquel. Primero, único, último, un beso de película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Cristina Villanueva. cristinavillanueva.villanueva@gmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Una rama de alerce*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; *Por Juan Forn&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un jefazo de Moscú de paso por Kolymá se queja de que las actividades culturales del campo "cojean de ambos pies". Kolymá es Siberia, el gulag, el infierno blanco, los olvidados de Dios. "Todo, salvo las piedras, nos estaba prohibido", dice Varlam Shalamov. En Kolymá los pájaros no cantan. Las flores, fugaces y anémicas, no tienen olor. Ni los árboles huelen en ese corto verano de aire frío que en realidad es una primavera enceguecedora, sin una gota de lluvia. Pero para el jefazo lo que le andaba faltando a la moral de los presos era actividad cultural. Mandaron llamar al preso encargado de tales menesteres, que en su vida real había sido mayor del Ejército Rojo, el mayor Pugachov, y éste le contestó al jefazo que no se preocupara: "Estamos preparando una obra de la que hablará toda Kolymá". La obra era una fuga. Pugachov y los suyos eran una nueva especie en Kolymá. &lt;br /&gt;Eran, como Shalamov, presos políticos, enemigos del pueblo. Pero no eran como los demás prisioneros políticos llegados desde los años '30 a Siberia: no se derrumbaban moralmente preguntándose qué habían hecho, cómo pudo hacerles eso la Revolución. Eran hombres de acción, puro reflejo animal: &lt;br /&gt;venían de pelear como leones contra los nazis, de arriesgar el pellejo escapando de los lager para volver a sus filas y empuñar de nuevo las armas. &lt;br /&gt;Pero la guerra ya estaba ganada y Stalin los mandó a Siberia. Los mandó cuando acababa el otoño, creyendo que el invierno los quebraría, los igualaría a los demás presos políticos. Ellos se tomaron el invierno para estudiar el terreno, en condiciones infrahumanas, trazaron un plan enloquecido, esperaron el momento oportuno con la llegada de la primavera, y un día se fugaron.&lt;br /&gt;Los agarraron a todos. Los tuvieron que matar para agarrarlos, y al único que agarraron vivo, agonizante, lo revivieron y después lo cosieron a balazos. Se desquitaron con él porque cuando sólo les faltaba encontrar a Pugachov, y lo encontraron, éste se disparó en el paladar la última bala que &lt;br /&gt;le quedaba, mirándolos fieramente a los ojos. Dice Shalamov que cuando se enfrentaron los guardias y los presos fugados, ambos bandos exhibieron equivalente temeridad: los presos porque no iban a entregarse vivos, los guardias porque sabían que serían convertidos en presos en cuanto sus superiores se enteraran de la fuga. Dice Shalamov que su país es un país de esperanzas absurdas, hechas de rumores, sospechas, conjeturas e hipótesis, y que por eso cualquier acontecimiento crece hasta convertirse en leyenda antes de que el informe del jefe local logre llegar, llevado por el más veloz correo, hasta las altas esferas. Eso es la literatura rusa, si se lo piensa un poco (en el final de Los hermanos Karamazov, Dostoievski escribe: "Lo que se dice aquí se oye en toda Rusia"). La fuga de Pugachov, el relato de la fuga de Pugachov, corrió como mercurio derramado por Kolymá, fue la &lt;br /&gt;actividad cultural por excelencia de aquel verano y el invierno siguiente. &lt;br /&gt;Shalamov estaba allí y vivió para contarlo. Lo contó en catorce páginas alucinantes, y en otros setenta cuentos más, que rara vez son más largos, y a veces necesitan apenas tres páginas para llegar hasta el fondo de la médula espinal de quien las lee.&lt;br /&gt;Shalamov había sido deportado a Siberia de jovencito, pasó veinticuatro años allá, pudo volver recién después de la muerte de Stalin: no tenía cincuenta y parecía de setenta (había quedado sordo, perdido la vista de un ojo, tenía Parkinson). Se pasó los ocho años siguientes escribiendo, uno tras otro, setenta cuentos como el de la fuga de Pugachov. Consideraba su vida acabada, sólo le importaba dejar en papel su experiencia en Kolymá y tallaba cada pieza de su mosaico como un miniaturista loco. Hasta que, en noviembre de 1962, la revista Novy Mir publicó un cuento llamado "Un día en la vida de Iván Denisovich" de un desconocido llamado Alexander Solzhenitsyn. Era la primera descripción del gulag que aparecía en letra impresa. Se decía que el propio Kruschev había dado el visto bueno para que se publicara. Shalamov la leyó en su cochambroso cuarto, le escribió a Solzhenitsyn (que era once años &lt;br /&gt;menor y que había pasado diez años menos que él en Siberia), le mostró sus cuentos, le preguntó qué hacer con ellos. Solzhenitsyn le dijo que no eran lo suficientemente "artísticos" (aunque a continuación le propuso que lo ayudara a escribir Archipiélago Gulag; Shalamov le contestó que lo que tenía &lt;br /&gt;para contar sólo podía escribirlo solo). Mientras tanto, Brezhnev eyectó a Kruschev, acabó con el deshielo, convirtió a Solzhenitsyn en una bandera de la disidencia (y lo echó de la URSS cuando él logró filtrar a Occidente y publicar allá su Archipiélago) y Shalamov siguió escribiendo como un muerto en vida sus cuentos. Cada vez escribía menos, hasta que en 1973 no escribió más. Pero algunos de esos cuentos empezaron a circular de mano en mano, en samizdat, alguien los cruzó al otro lado y un periódico de rusos blancos en Nueva York los publicó.&lt;br /&gt;Shalamov repudió la publicación desde Novy Mir. Fue la primera y última prosa suya que vio en letra impresa en su vida. Dijo que no era un disidente, que no era bandera de nadie. Nadie le creyó: o pensaron que era un cobarde o que lo habían obligado a firmar. La mayoría creía que lo habían obligado: en 1979 el Pen Club francés anunció que le daría a Shalamov el Premio de la Libertad. Las autoridades rusas lo internaron en un asilo para débiles mentales, donde murió, ido y solo, tres años después. El último de sus Relatos de Kolymá es la historia de una rama seca de alerce que llega por correo a Moscú. La destinataria la pone en una lata y llena la lata con agua de la canilla, "esa agua muerta de las cañerías moscovitas". Pasan varios días y la mujer se despierta una noche por un vago olor a trementina, &lt;br /&gt;que no sabe de dónde viene. Es la rama de alerce, las ínfimas agujas de pinocha que asoman de sus nudos. El alerce es el único árbol que huele en Kolymá. De allí viene la rama. La destinataria de la rama es la viuda de un poeta que murió en Kolymá. Shalamov no la nombra, pero sabemos que es la extraordinaria Nadezhda Mandelstam, porque en otro cuento relata la muerte del gran Ossip ("sus compañeros de barraca ocultaron su muerte dos días para quedarse con su ración de pan, de modo que el poeta murió dos días antes de su muerte, que lo sepan sus futuros biógrafos"). Dice Shalamov que, al principio, el olor del alerce parece el olor de la descomposición, el olor de los muertos. Pero si uno inspira hondamente y con atención, comprende lentamente que ése es el olor de la vida, de la resistencia, de la victoria.&lt;br /&gt;La literatura rusa está hecha en madera de alerce. Shalamov nos lo enseñó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-184880-2012-01-06.html&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Esa palabra*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dame esa palabra hermano&lt;br /&gt;esa, la que penetre,&lt;br /&gt;la que indague,&lt;br /&gt;la que hurgue en las entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa palabra creada para llorar,&lt;br /&gt;calentar la sangre&lt;br /&gt;enervar los sentidos.&lt;br /&gt;Esa que usó Whitman,&lt;br /&gt;Benedetti, Rubén Vela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y  no la busques demasiado.&lt;br /&gt;Está allí, al alcance de tus ojos.&lt;br /&gt;Es la que gastan los poetas&lt;br /&gt;La que molesta a los tiranos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murmura esa palabra hermano&lt;br /&gt;o  la cantas, o la gritas&lt;br /&gt;hasta quedar sin voz.&lt;br /&gt;Y  la escribes en las paredes&lt;br /&gt;en las plazas y veredas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Paz&lt;br /&gt;       Paz&lt;br /&gt;            Paz&lt;br /&gt;                                    &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Elsa  Hufschmid. elsahuf@yahoo.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;NOSTALGIAS*&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;De qué amaneceres ateridos venían aquellos caballos que emergían del amanecer, aquellos que mi infancia vio con los belfos babeantes y las narices que producían un intenso vaho  tibio cuando el alba aún era una gran sombra profunda y oscura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego del desayuno abundante por las rudas tareas que se avecinaba, el menor de mis tíos montaría el “nochero” como se llamaba al caballo manso que permanecía atado a un palenque e iría a buscar la tropilla que moraba por las noches en un potrero de alfalfa, muy alejado de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De allí vendría la caballada necesaria para el arado o las rastras, o las carpidoras o la cortadora de alfalfa con su gran lanza que iba hacia un costado produciendo una lluvia verde sobre el campo y un olor penetrante de frescura que tocaban las pituitarias ávidas y con sólo eso uno se sentía bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto que trato de recordar, esto que trato de narrar de todos modos es de la época en que el viejo, es decir mi abuelo, ya no trabajaba el campo, había delegado esa tarea a sus hijos menores. Todos los mayores habían emigrado y se ocupaban de peones rurales, única tarea que podían hacer por su conocimiento, experiencia y baquía.  Como casi ninguno había ido a la escuela o lo habían hecho esporádicamente ya que había que trabajar desde muy chicos, no podían esperar otra cosa. Nunca supe, y ya nunca sabré a esta altura quién le puso en la cabeza a mi abuelo, que había vivido toda su vida en el campo, que podía ponerse al frente de un negocio, él, que era analfabeto, y que –presumo- apenas sabría dibujar su firma y sacar las cuentas,  bien elementales. Mi abuela era muy vivaz, más inteligente que él, había aprendido a leer y a escribir sin que nadie le hubiera ensañado nunca. Pero el viejo –que era desconfiado por naturaleza- no le permitía que ella atendiera sola a la clientela. Porque además sospecharía que ella podría distraer algunas monedas para repartir entre sus nietos. Y era verdad esta sospecha porque yo era uno de los beneficiados directos, ya que ella me aseguraba la matinée del domingo, un paquete de maní con chocolate y la revista de historietas del día lunes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mi abuelo tomó la decisión de cambiar sus animales, sus escasas maquinarias y  sus enseres de labranza, ya que no era dueño del campo, por un almacén y despacho de bebidas, tenía cincuenta y siete años y se sentía viejo y se sentía cansado, tanto trabajar para otro siempre, deslomándose. Alguna vez me contó que cuando era un niño de corta edad su padre lo llevaba  al campo para que le ayude a  arar. Lo hacían con bueyes. El padre de mi abuelo en la mancera y él manejando los bueyes. Como sus seis años no tenían fuerza  para darle latigazos a los animales, mi bisabuelo le pegaba un chicotazo a los bueyes y de paso uno a él, para que aprendiera.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Esto me lo contó casi al final de su vida, cuando pasaba los ochenta, y como nunca fue proclive a las confesiones, yo lo doy como notoria verdad.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Imposible mensurar hoy cuánto sufrieron estos inmigrantes que cruzaron el mar escapando del hambre, y que luego nos engendraron  en la tristeza de haber abandonado sus raíces y en la presunción de que nunca serían de un país, que les daría, sí, identidad  a sus hijos y a sus nietos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ellos nunca  se adaptaron, creo, y nunca fueron  felices.           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi abuelo al atardecer se sentaba en la galería y miraba el campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es lo que uno creía, pero cuando esa bandera de trigo, tremolaba, él estaría mirando a través de esas olas amarillas, su lejana tierra a la que nunca volvería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces sacaba su pipa del bolsillo de su chaquetón de brin, metía la cazuela dentro de su tabaquera, luego con parsimonia la llenaba y encendía el tabaco dulzón que se volvía agrio en su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a través del campo en reposo miraría esas luciérnagas vivaces que incendiaban los alfalfares y tal vez soñara con su aldea que dejó colgada en su tierra y ahora sólo vivía en su memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su memoria que sólo de vez en cuando se atrevía a inquietar con recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;UMBRALES*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“¿Que es un adulto? un niño inflado por la edad” &lt;br /&gt;SIMONE DE BEAUVOIR &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Era  el deseo frutal y la vendimia. &lt;br /&gt;Vino lento y pasos apurados. &lt;br /&gt;Latido en las entrañas. &lt;br /&gt;Credos. ¿Inmortalidad del beso y de la flor? &lt;br /&gt;No. No. Todo fenece. Todo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estación sonora de  las manos verdes. &lt;br /&gt;De los sueños de blancas alboradas. &lt;br /&gt;Tiempo de escondidas y secretos. &lt;br /&gt;De metamorfosis y camaleones. &lt;br /&gt;El  verde se escondía en el lirio. &lt;br /&gt;El azul en las ranas del río. &lt;br /&gt;El blanco en la flor del Narciso. &lt;br /&gt;Montaban la corriente en la grupa del toro. &lt;br /&gt;En los peces de espuma. &lt;br /&gt;Se colgaban en los gritos de los gansos salvajes. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el árbol del pan les fue negado. &lt;br /&gt;Una manzana en la cabeza. &lt;br /&gt;Una ballesta en la mano del padre. &lt;br /&gt;El azul es cólera. El blanco, olvido. &lt;br /&gt;El verde, una  cabellera de moho. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;No obstante, aun esperan. Vuelven a la niñez. &lt;br /&gt;Parados, en los umbrales de la palabra nueva. &lt;br /&gt;Esperan. Aun esperan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Amelia Arellano.  arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;JUSTO AHORA!!! *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él está acostado en la cama cubierto por una manta.&lt;br /&gt;Ella camina por la habitación alterada y moviendo los brazos para todos lados.&lt;br /&gt; 'Justo ahora! - Ella exclama - Irene nos invitó hace un mes, nos hizo prometer que estaríamos a su lado para compartir su dicha, dimos la palabra y justo ahora que invertí casi medio sueldo en ropas y accesorios. ¡Justo ahora!! No puede llover sobre mí tanta desgracia... Me hice ilusiones, me imaginé luciendo radiante entre todas, que me mirarían los hombre codiciosos y que las mujeres me enviarían porque mi cuerpo se mantiene esbelto y mis arrugas se atenuaron gracias  a la crema mágica que me regaló Lucía y yo soñaba con una gran noche, una triunfal noche y justo ahora se te ocurre contraer gripe!!!!&lt;br /&gt;El grito de ella choca contra las paredes de la habitación,  se toma la cabeza  y se deja caer sobre una silla. Ya no grita, solo llora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Emilse Zorzut.  zurmy@yahoo.com.ar &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;James Baldwin/ Tres poemas *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TÚ ESCRIBES…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú escribes para cambiar el mundo, sabiendo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;perfectamente bien que probablemente no puedas &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hacerlo, pero también sabiendo que la literatura &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es indispensable para el mundo... El mundo cambia &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de acuerdo a la forma en que la gente lo ve, y &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si tú modificas, aunque sea por un milímetro, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el rumbo, la gente lo vería como una realidad; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;entonces tú puedes cambiarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA PASIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pasión no es amistosa. Es arrogante,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;magníficamente despreciativa de todo lo que no es&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ella misma, y, como definición de sí,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;implica un impulso de libertad, y además tiene un posible&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;poder intimidante. Contiene un desafío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y contiene una esperanza siempre indecible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TEN CUIDADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ten cuidado con lo que pongas en tu corazón,&lt;br /&gt;porque seguramente va a ser tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Traducción al español: Eduardo Dalter&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-James Baldwin nació en el Harlem, Nueva York, en 1924, y falleció en Francia en 1987.  Poeta, cronista, ensayista y narrador. Su poemario Jimmy’s Blues se editó en 1985.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queridos, recordados amigos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Van estos augurios, este saludo, y los tres poemas que incluyo. Con un abrazo fuerte,&lt;br /&gt;un hasta pronto, y recuerdos,&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Eduardo Dalter. eduardodalter@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;PÁJAROS*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuelita Sáenz amante de Bolívar. Designada "Caballeresa del sol, al &lt;br /&gt;patriotismo de las más sensibles".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pájaros, amor, no hablan, pero se comunican.&lt;br /&gt;Condenados amor, estamos condenados al invierno.&lt;br /&gt;Sella tu boca  primavera. Amordázala.&lt;br /&gt;Hablemos con el lenguaje indescifrable de los pájaros.&lt;br /&gt;Vos sabrás, que cuando mi boca muerda las cerezas,&lt;br /&gt;Es tu boca la que muerdo.&lt;br /&gt; Yo sabré, que cuando tus labios&lt;br /&gt; Húmedos,  rojo vino, es mi boca la que te deleita.&lt;br /&gt;Estamos condenados al silencio, amor.&lt;br /&gt;Más, podemos hablar con los ojos.&lt;br /&gt;Rozarnos con las alas y con ellas gemir, y con ellas gozar.&lt;br /&gt;Cuando en la muchedumbre, la gente mire, absorta.&lt;br /&gt;Luciérnagas doradas, sabré que han escapado de tus ojos&lt;br /&gt;Y tu vuelo viril se hará suspiro y mi cuerpo se cubrirá de espuma-&lt;br /&gt;Cuando en formal saludo nuestras alas se encuentren,&lt;br /&gt;Y tu vientre galope, palpitando salvaje,&lt;br /&gt;Yo, impávida, diré:&lt;br /&gt;¡Qué hermosa está la noche!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Amelia Arellano.  arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;DEL VERBO INSTANTE*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;si hubiéramos vivido&lt;br /&gt;si hubiéramos sabido&lt;br /&gt;si supieras supieran&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la vida entera fueron&lt;br /&gt;contados pocos años&lt;br /&gt;los años fueron días&lt;br /&gt;los días fueron horas nada más&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;los rostros se escurrieron&lt;br /&gt;el nacer un instante &lt;br /&gt;el morir un instante&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si hubiéramos querido&lt;br /&gt;si cada uno quisiera&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;destruir o crear a cada instante &lt;br /&gt;dar o quitar&lt;br /&gt;convivir o matar en cada gesto&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;podemos elegir&lt;br /&gt;ser horizonte abierto &lt;br /&gt;o  pozo ciego.&lt;br /&gt;                                 &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Rubén Vedovaldi. rubenvedovaldi@netcoop.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Voz*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Sé que me gustó imaginar tu voz&lt;br /&gt;aquella antigua&lt;br /&gt;sin tiempo&lt;br /&gt;creyendo en ella&lt;br /&gt;qué otra cosa pude hacer&lt;br /&gt;que escucharla al trasluz&lt;br /&gt;divisar una acústica sin vuelo&lt;br /&gt;rodeada de sinónimos&lt;br /&gt;qué cosas pude prever&lt;br /&gt;en la sinceridad de homónimos&lt;br /&gt;construídos con lengua materna&lt;br /&gt;arrullado&lt;br /&gt;en el más común de los sentidos&lt;br /&gt;escuché decir lo grave&lt;br /&gt;de verdades vacías&lt;br /&gt;sobrevenidas del decir&lt;br /&gt;explicando el tacto&lt;br /&gt;la piel&lt;br /&gt;supe de algo que dirime cosas encontradas&lt;br /&gt;para quedarnos ambos&lt;br /&gt;sin voz&lt;br /&gt;sin voces que intentaran la palabra&lt;br /&gt;para apenar esta caída. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Juan Disante. disante.juan@gmail.com&lt;br /&gt;Buenos Aires - Argentina&lt;br /&gt;www.teoriasyalboroto.blogspot.com&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Correo:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Felices Fiestas*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A los amigos virtuales que por esta  página he cosechado, les mando mi mas cariñoso saludo para este nuevo año que se inicia y a vos Eduardo el mas entrañable abrazo por la oportunidad que nos das de expresarnos.   &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Mirta Alicia Gisondi. mirtagisondi@hotmail.com&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea. &lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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Cuba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El Relojero Mayor*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Soy una de las personas más importantes del mundo. El tiempo de la gente despende de mi desde hace 36 años. Cuando me dieron en cargo de Relojero Mayor del Big Ben, pusieron en mis manos, no sólo la responsabilidad de mantener el reloj en marcha sino también la de impedir cualquier variación en el horario. A fin y al cabo todo el mundo se regía por la hora que daba mi reloj. Jamás se adelantó ni retraso un solo segundo en todo este tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me anunciaron una jubilación anticipada, el mundo se hundió bajo mis pies ¿acaso no había cumplido mi cometido? ¿No había sido eficiente y fiel? ¿Treinta y seis años de dedicación absoluta no merecían otra recompensa que una jubilación inmediata?. La excusa del cambio de los tiempos y del ordenador que controlaría la hora con "más rigor y seguridad" fue el detonante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último día de trabajo, empujado por la sed de venganza, adelanté el reloj una hora creando una cadena de despropósitos increíbles. La bolsa cerró antes con millones de operaciones a medias, los trenes llegaron antes de hora, las bodas se suspendieron, los juzgados no pudieron acabar sus juicios, los colegios dejaron los niños en la calle... El caos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una sonrisa malévola cerré, por última vez,  la portalada del Big Ben y me fui a casa. Ahora solamente me quedaba acabar de pasar el resto de mi vida con mi mujer, que pacientemente, se había sacrificado como yo en la exactitud de los horarios durante toda una vida. Cuando abrí la puerta alcance a oír al vecino de al lado que decía desde mi habitación. "Diana, ven rápido que sólo nos queda una hora"&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Joan Mateu. joan@cimat.es&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;PALABRAS EN EL VIENTO*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este correo saludo al Lic. Eduardo Coiro , a los colaboradores de la Revista , a sus lectores , a los pájaros exiliados. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Amelia Arellano.  arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No digas que no sé atrapar el viento y tú en la distancia,&lt;br /&gt;alguien vino y violó la cerradura.” &lt;br /&gt;CRISTINA LARCO &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;No, no  me escribas palabras en el viento. &lt;br /&gt;Se convierten en cuervos. &lt;br /&gt;Picotean si piedad mis intensos girasoles. &lt;br /&gt;Luego dices que no se atraparlas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces se transforman en noche. &lt;br /&gt;Descienden por mis hombros. &lt;br /&gt;Mueren en la curva de mi espalda. &lt;br /&gt;Luego me dices que mi nombre es Edith. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No escribas palabras en el viento. &lt;br /&gt;El viento es un tristísimo extranjero. &lt;br /&gt;No me condenes a ser mujer de sal. &lt;br /&gt;A ser ángel de arena. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borra la fecha, el lugar, la hora. &lt;br /&gt;Quita a septiembre de tu calendario. &lt;br /&gt;Sé, una vez más, mi casa. &lt;br /&gt;Mi puente derribado, mi lirio blanco. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No digas que mi puerta está cerrada. &lt;br /&gt;“No digas que no sé atrapar el viento” &lt;br /&gt;La puerta de  mi alcoba abierta está. &lt;br /&gt;El aliento del viento, tan cercano. &lt;br /&gt;Tan ardiente , tan ebrio , tan febril. &lt;br /&gt;Y tú, tan lejos. &lt;br /&gt;Tan lejos y escribiendo palabras en el viento.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;LAS ENTREVISTAS DE CARLOS ALBERTO PARODÍZ MÁRQUEZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Habla la morada de su sombra*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Por CARLOS ALBERTO PARODÍZ MÁRQUEZ. parodizlaunion@gmail.com &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Distinguida en tres oportunidades con la Faja de Honor de la Sociedad de Escritores, obtuvo el premio ”Platero”, otorgado por la UN, Ginebra, Suiza.”Este camino ya nadie lo recorre salvo el crepúsculo”. En algún lugar del cemento, llámese como guste, hay quienes vivieron con la puerta cerrada mucho tiempo, el viento, la lluvia, el sol, algún pájaro, curiosearon. La literatura de Emilse Zorzut parece hablar de un desatar y desatarse, aunque no haya certezas de esto.&lt;br /&gt;Una importante pluma cuyos valores han trascendido las fronteras y su trabajo es material que habita distintas geografías y el cual ella accede explicar.&lt;br /&gt;Una profesional que enlaza mundos y los cuenta como cuentas de un rosario que se desliza en la memoria. Veamos cuanto es posible compartir de su historia que es además parte del presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–¿Quién es Emilse, cuál es su pasado y cómo influyó en el presente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–¿Quién soy? Bueno, nací en la localidad de Tolosa, Ciudad de La Plata, en la Provincia de Buenos Aires. Mis abuelos paternos fueron oriundos de Austría y los maternos de las regiones vascas españolas. Una combinación algo especial. Un recuerdo de mi niñez es cuando me columpiaba en la hamaca construida por mi padre mientras miraba aparecer las estrellas al caer la tarde.&lt;br /&gt;Escribí mi primera poesía a los 11 años y fue una mala experiencia porque mi maestra no creyó que era de mi autoría. Con el tiempo, me di cuenta que no debía haber sido tan mala. Comencé a trabajar a los 16 como secretaria privada de la presidenta de una institución que ayudaba a enfermos incurables para luego pasar a un comercio y terminar, obteniendo por concurso, un puesto en la administración pública.&lt;br /&gt;Pero mi sueño era ser periodista, por lo que me inscribí en la car r e ra que se dictaba en el Círculo de Periodistas de La Plata, pero c u a n d o cursaba las cuatro última s materias en la Facultad de Humanidades, por razones políticas, cerraron la escuela y bueno, nuevamente a buscar otro rumbo que terminó en la Facultad de Humanidades donde me recibí de Psicóloga Clínica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–¿Cómo te formaste profesionalmente y dónde? ¿Tu carrera te permite trasladar información a la literatura, cuando se produce el cruce?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–Pertenecí a la primera promoción de esa carrera, aunque de todos modos mi vocación por la literatura seguía en pie y nunca abandoné mi inclinación hacia la poesía.&lt;br /&gt;Mi carrera, el importante aporte que me dio, fue el conocimiento a fondo de la naturaleza humana que me permitió crear mis personajes cuando comencé a incursionar en cuento y novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–Publicaste varias cosas, sobre todo en papel ¿Podrías mencionar tu obra completa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–Mis obras publicadas en papel son: Sobre mundos abismales –Poesía– (1990) compartido con la escritora Marta Beatriz Multini; Al compás de la ronda –Cuentos– (1995); Morada de los cuatro vientos –Prosa Poética– (2000); Morada de mi sombra –Poesía– (2001), con el cual obtuve el Premio Platero 2000 de Naciones las Unidas en Ginebra, Suiza; Caleidoscopio –Poesía Haiku– (2003) con el cual participé en un intercambio cultural Argentino- Cubano; Síndrome X – Cuentos – (2006); Moradas, una recopilación de ocho poemarios cuyos títulos comienzan con la palabra Morada (2010). También tengo publicaciones en Antologías nacionales e internacionales.&lt;br /&gt;Colaboro con revisas literarias de Argentina, América y Europa. Además, publico en diversos sitios web. Con la escritora Marta Beatriz Multini incursionamos en guiones de cine y TV que están a la búsqueda de algún director que quiera llevarnos al cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;– ¿ Cuáles son tus referentes literarios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–En poesía fueron Lao Tse y Basho, por mi acercamiento a la poesía oriental. En nuestra lengua, Neruda y Alfonsina Storni son mis predilectos. En prosa decididamente Cortázar, porque su sola lectura me devuelve a las musas cuando éstas se adormecen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–¿Qué es para vos la literatura, qué te provoca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–Es la supervivencia del alma, y a través de ella canalizo sueños e ideales que me permiten sobrevivir en un mundo gris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Estás trabajando en algo en este momento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–Con la escritora Marta B. Multini estamos incursionando en guiones de cine y TV. Por mi parte estoy encarando el género novela. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Tres preguntas delirantes que sólo una autora con musas despabiladas puede responder:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–¿El sol tarda en salir en una época del año porque se siente avergonzado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–Creo que el sol prefiere la noche para no ver lo que sucede en la tierra y que no puede modificar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–¿Las marcas del tiempo, son heridas, cicatrices, espejos indeseados o qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–Las marcas del tiempo son enseñanzas que se deben capitalizar para lograr que el mundo interno sea una fuente de paz y goce de vida, una tarea que muchas veces nos cuesta asumir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–¿Dios, el que elijas, puede ser olvidadizo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–No creo que Dios sea olvidadizo, creo que recuerda para qué nos creó, tal vez lo hayamos decepcionado. Debe estar esperando que en algún momento cumplamos nuestra parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Fuente: La Unión Espectáculos y Cultura 30/12/11  http://www.launion.com.ar/?p=76595&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Carta por un nuevo año*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estás allá,&lt;br /&gt;lejana,&lt;br /&gt;viviendo la ilusión tan bien soñada,&lt;br /&gt;cargando a un Santa Claus, &lt;br /&gt;cubriendo con guirnalda palma ajena.&lt;br /&gt; Así eres feliz, a tu manera.                            &lt;br /&gt;                           Yo sigo aquí,                                                    &lt;br /&gt;renuente,&lt;br /&gt;viviendo realidad,&lt;br /&gt;soñando un poco;&lt;br /&gt;encendiendo velas fuera de los altares,&lt;br /&gt;esperando cualquier día pájaros negros,&lt;br /&gt;cargando con flecha la ballesta.&lt;br /&gt;Es cierto, cada cual es feliz a su manera.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Miguel Crispín Sotomayor. arcomar@cubarte.cult.cu&lt;br /&gt;-Tomado del poemario “Fantasmas de Quijote” (2006)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Volver a casa*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Juan Forn&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre no quiere que le lean, desde que perdió la vista. Le ofrecí traerle audiolibros, le ofrecí conseguirle una persona que le vaya a leer, y ocupar yo ese lugar los días que voy a Buenos Aires. Le ofrecí que encarásemos juntos los siete tomos de En busca del tiempo perdido (yo leería cada noche &lt;br /&gt;en Gesell hasta donde ella hubiera leído ese día en Buenos Aires, y en mis días allá podíamos seguir leyendo los dos juntos o comentar lo leído hasta entonces). Propuse Proust porque ella se ha jactado siempre de su ascendencia francesa y nada le gusta más que conversar sobre gente conocida: &lt;br /&gt;"¿Te acordás cuando el Francés Dubois sobrevolaba con su avioneta la casa de La Cumbre, para avisar que lo fueran a buscar al aerodromo (ella pronuncia la palabra con el acento grave, en la segunda o) y que estuvieran los coloraditos listos cuando llegara?" (el coloradito era el trago de rigor en aquella casa: gin, campari y ralladura de limón). Pero mi madre me contesta en monosílabos que Proust era un snob; por un instante asoma su vieja personalidad, taxativamente pasional; es apenas un chispazo pero tiene su gracia escalofriante ver hasta dónde llega su influencia subterránea en mí &lt;br /&gt;(¿por haberle oído decir eso alguna vez yo no he podido nunca leer a Proust?).&lt;br /&gt;Traté entonces de tentarla con Los gozos y las sombras, perspectiva poco promisoria para mí pero sabía cuánto había disfrutado ella los tres tomazos de la novela y la miniserie (y me resultaba difícil imaginar una lectura que fuese más visual para ella, que creo que es lo que más añora). Pero tampoco conseguí interesarla. En cambio, para mi sorpresa, me pidió que le contara qué estaba leyendo yo, qué libro llevaba ese día en la mochila. Yo le he mentido descaradamente a mi madre a lo largo de la vida, me llevó su tiempo pero aprendí al fin a decirle lo que ella quiere oír. Y me pareció improbable que quisiera oír las impresionantes historias sobre trastornos de la vista que cuenta el neurólogo Oliver Sacks en El ojo de la mente. Pero ella se mostró interesada en los casos cuando empecé a contarle con cierta &lt;br /&gt;vacilación de un trastorno llamado alexia, que es la incapacidad de leer. &lt;br /&gt;Uno se levanta una mañana, abre el diario y es como si estuviera escrito en cirílico (puede leer la hora en su reloj, pero no por los números sino por la ubicación de las agujas; puede "leer" un durazno pero no por su aspecto sino por el tacto, el olor o el sabor). Un escritor canadiense llamado Engel se despertó un día así. Llegó desesperado al hospital y una enfermera le preguntó si podía escribir y Engel descubrió para su estupor que sí (pero no podía leer lo que había escrito). En una época se la llamó ceguera a la &lt;br /&gt;palabra, hasta que Freud la bautizó agnosia visual. Engel miraba el cielo y veía azul, veía la calle y las personas como cualquiera de nosotros, pero como escritor era ciego: debió pasar de leer a escuchar y de escribir a dictar.&lt;br /&gt;"Esa historia es más para vos que para mí", se limita a decir mi madre. Le interesa más lo de un profesor inglés de religión llamado Hull a quien le pasó algo peor cuando se quedó ciego, a los cuarenta, y su memoria e imaginación visual empezaron a escurrírsele entre los dedos: cada día perdía un rostro, un paisaje, un color. Estaba tan pendiente de esa pérdida que tardó en darse cuenta de cómo se le iban desarrollando los otros sentidos. &lt;br /&gt;Hull dice que de a poco empezó a "oír" los objetos silenciosos, como los faroles de la calle o los autos estacionados: cuando pasaba junto a ellos era como si se espesara la atmósfera, los objetos le devolvían el sonido de sus pisadas. A una pianista húngara que sufrió una afasia a los sesenta le pasó lo contrario, pero a la vez lo mismo. El afásico se despierta una mañana y descubre que no puede hablar. Poco a poco descubre que también ha perdido el habla interna; ya no puede hablarse a sí mismo tampoco. De pronto &lt;br /&gt;toda queda limitado a lo visual: sólo puede expresar sus pensamientos y sentimientos a través de gestos mímicos. Pero muchas víctimas de afasia son capaces de desarrollar una intensificación compensatoria de sus capacidades no lingüísticas, sobre todo la capacidad para "leer" las intenciones de los demás a partir de sus gestos faciales e inflexiones vocales: tienen un don para detectar cuándo la gente miente, por ejemplo.&lt;br /&gt;El escritor canadiense descubrió un día que podía identificar las letras individualmente, si tenía un lápiz en la mano o dibujaba mentalmente el signo (lo entendía con la mano: sólo era capaz de "leer" al escribir). El profesor inglés de religión cuenta que cuando perdió la visión central y se quedó sólo con visión periférica descubrió cuánto la subvaloramos: lo que vemos con el rabillo del ojo es lo que vemos más distraídamente, pero es la visión periférica, "rodeando" nuestra visión central, lo que nos proporciona un contexto. Dice Hull que la identificación se basa en el conocimiento y la familiaridad se basa en el sentimiento. Y después se pregunta si la pérdida de imaginación visual no es un prerrequisito para el desarrollo pleno de los otros sentidos (Hull, como dije, es profesor de religión). Miro a mi &lt;br /&gt;madre, que ha sido siempre muy religiosa, mientras digo esto. Ella está con la cara vuelta hacia la ventana, hacia la luz dorada de la tarde. Le digo que dice Hull que la ceguera lo acercó a la naturaleza (los sonidos, los olores, el tacto). Le digo que Hull tiene la costumbre de hacer preguntas cuando viaja, y que esas preguntas obligan al interlocutor a fijarse en cosas que había pasado por alto, lo obliga a ver mejor. El lenguaje sirve para ver, le digo a mi madre que dicen Hull y Oliver Sacks y el escritor &lt;br /&gt;canadiense y la pianista húngara. Mi madre sonríe tristemente, gira la cabeza hacia mí y dice: "¿No se está haciendo ya la hora de irte, mi querido? No quiero que pierdas el ómnibus por mí".&lt;br /&gt;Cuando Norman Mailer contestó el Cuestionario Proust, describió así cuál era su viaje favorito: "El de vuelta a casa. La visión desde el camino de las luces de mi casa de Provincetown". Yo vuelvo a casa cada vez que salgo de la residencia donde vive mi madre en Belgrano. Camino por esas calles arboladas &lt;br /&gt;hasta el subte que me lleva a Retiro, donde espera el ómnibus que me trae de vuelta a Gesell. Esas calles arboladas son en cierto modo como la entrada a Gesell, el momento en que uno sale de la ruta por la rotonda, baja la velocidad, abre la ventanilla, siente que ya está en casa. Son hermosas esas callecitas de Belgrano. Sin embargo, no hay trayecto más triste para mí que ése, desde que salgo de la residencia donde vive mi madre hasta que el fárrago y el apretujamiento del subte me distraen misericordiosamente, a codazos.&lt;br /&gt;Volver a casa. Eso quiere mi madre, eso queremos todos. Les deseo feliz año, les deseo que puedan volver a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-184432-2011-12-30.html&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Habitaciones*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habitaciones que se bifurcan,&lt;br /&gt;que se multiplican y no terminan.&lt;br /&gt;Que son distintas y son todas la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasillos que no conducen ni extravían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helados muros que devuelven, indiferentes,&lt;br /&gt;el eco angustiado de mi voz que te llama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en el medio de todo&lt;br /&gt;mis pasos, quietos, sin destino,&lt;br /&gt;mi alma yacente, precipitada&lt;br /&gt;en el abismo de tu ausencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-De Destierro&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com&lt;br /&gt;http://sergioborao2011.blogspot.com/&lt;br /&gt;https://www.facebook.com/Sergio.Borao.Llop&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA FORMA MÁS CRUDA DE LA SOLEDAD*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Lo cuenta Marabú, el joven de Senegal que vende relojes y cadenitas cargando con su valija por la ciudad.&lt;br /&gt;Dice que entro en un bar casi desierto y que un hombre de barba candado lo invito a sentarse hablando en francés. Marabú habla francés y wólof. Apenas comprende lo elemental del español.&lt;br /&gt;Le preguntó si había comido. Marabú, no tuvo vergüenza: le dijo que desde la mañana no había probado un bocado.&lt;br /&gt;El hombre de la barba candado llamó al mozo, pidió un sanguche y una gaseosa para Marabú.&lt;br /&gt;Y un café cortado para él.&lt;br /&gt;Antonio, el mozo, avisó que ese día el bar cerraba temprano por ser fin de año.&lt;br /&gt;El hombre, inmutable esperó que Marabú comiera tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, se largo a monologar sobre la posibilidad de hablar y ser escuchado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todos los años vengo a sentarme en esta mesa a la misma hora. No tengo respuestas. Sólo una profunda angustia.&lt;br /&gt;-Entendeme Marabú: -Puedo hablar, pero no puedo expresarme con las palabras.&lt;br /&gt;(....) y las palabras que tengo no pueden darle forma a lo que siento, a lo que me pasa.&lt;br /&gt;(...) más de 53 años y no aprendí a liberar mi voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces pienso que es aun mucho peor.&lt;br /&gt;Que no solo las palabras que dispongo no pueden expresar mis sentimientos, sino que además no están las personas adecuadas para escucharme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después el hombre quedó en silencio, siguió hundido en pensamientos que surgieron desde una historia imposible de imaginar para Marabú, que luego de una media hora se despidió agradeciendo el gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que tengas un feliz año nuevo, le dijo el hombre de la barba candado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pensé: Es posible que esta sea una de las formas más crudas de la soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Urbano Powell. urbanopowell@yahoo.com.ar &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los puentes*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los puentes enterrados&lt;br /&gt;sólo asoma&lt;br /&gt;un herrumbre inmemorial.&lt;br /&gt;Los visitadores se preguntan&lt;br /&gt;por una ciudad sin transbordo&lt;br /&gt;sin pasarelas&lt;br /&gt;ni emociones&lt;br /&gt;ni encuentros.&lt;br /&gt;Ruidos ferrosos responden&lt;br /&gt;desde el centro de la arcilla herida&lt;br /&gt;con voces&lt;br /&gt;de viejas estaciones de sembraduras.&lt;br /&gt;Pero el intercambio no se produce.&lt;br /&gt;Las terceras personas&lt;br /&gt;intuyen que el subsuelo oculta algo&lt;br /&gt;tal vez&lt;br /&gt;un pasado que no conocieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soterrado el pasado pontonero&lt;br /&gt;de la memoria&lt;br /&gt;las manos muertas de la piel&lt;br /&gt;lograron&lt;br /&gt;despoblar el vínculo&lt;br /&gt;olvidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Juan Disante. disante.juan@gmail.com&lt;br /&gt;Buenos Aires - Argentina&lt;br /&gt;www.teoriasyalboroto.blogspot.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Correo:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A mis compañeras y compañeros de sueños*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Por Nechi Dorado.  nechi.dorado@gmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mi deseo se extiende a mis compañeras y compañeros no sólo en  “mi patria” sino también en las patrias hermanas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este año que termina dejó cosas.&lt;br /&gt;Dejó huellas, heridas, alegrías, tristezas y esperanza.&lt;br /&gt;Dejó las  huellas  de los seres a los que pude tener cerca y se convirtieron en inolvidables, imprescindibles ¡Tan necesarios que deseo tener cerca para siempre! Y los atrapo en el alma, me vuelvo ¿”carcelera”? de amores y de afectos. &lt;br /&gt;Dejó heridas, esas que aparecen de pronto pero que con el tiempo se convierten en cicatrices que habrán de recordarme siempre el dolor pasado. También recordarán que pude superarlo y eso es lo maravilloso.&lt;br /&gt;Dejó alegrías por toda la gente hermosa que fui recogiendo en el camino, por su ternura y apoyo. Por estar y por ser.&lt;br /&gt;Dejó tristezas porque algunos se fueron a destiempo ¡Vaya a saber por qué cosas que algunos llaman destino! Son los que se van pero nunca del todo. Simplemente pasan a engrosar el arcón de los recuerdos más lindos y quedan allí dando vueltas sin encontrar la puerta de salida.&lt;br /&gt;Otros se fueron para siempre, algunos porque cumplieron su etapa y hubo de los que  partieron a destiempo, apresurados. ¡Vaya a saber, también, qué cosa cruel es la que decide cuando debemos irnos…!&lt;br /&gt;Y no faltaron los que fueron arrancados, de prepo, sin lógica y sin excusa valedera. &lt;br /&gt;¡Eran los insolentes, esos y esas a los que se les ocurrió soñar con otro mundo que es posible pero no les gusta a muchos!&lt;br /&gt;A los adoradores de la muerte, sobre todo, que no aceptan que subviertan el esquema establecido aunque aniquile, aunque desangre, viole o torture.&lt;br /&gt;El recuerdo tiene la propiedad de permitirnos dibujar sonrisas allí donde quedó una mueca. &lt;br /&gt;El recuerdo hace que la muerte sufra su peor derrota.&lt;br /&gt;Y el abandono también.&lt;br /&gt;A todos esos seres que viven en mi corazón y seguirán latiendo hasta mi último respiro les digo GRACIAS.&lt;br /&gt;A los otros también les digo gracias porque lograron de mí alguien más fuerte, totalmente convencida de que el camino elegido ha sido el que quiero y debo seguir transitando…&lt;br /&gt;A todos y a todas mi deseo de un 2012 lleno de felicidad, de memoria para que no se vuelvan a repetir los errores, de compromiso para que el mundo alcance lo que no debió perder nunca: la JUSTICIA, la LIBERTAD, los CODIGOS hoy suplantados por algunos que vienen en “barras”.&lt;br /&gt;Por un 2012 justo nos corresponde la tarea impostergable de despertar conciencias anquilosadas, repudiar lo imperdonable y sobre todo mantener viva la esperanza.&lt;br /&gt;Esa que también nos deja el año que ya se aleja y nos toca acunar entre canciones de amor y resistencia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Nechi Dorado&lt;br /&gt; Argentina &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¡Hasta siempre, 2011!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brindemos por los Indignados,&lt;br /&gt;occupy's, manifestantes;&lt;br /&gt;por los asesinados en cada plaza de la Libertad,&lt;br /&gt;cada guerra imperialista,&lt;br /&gt;cada tierra usurpada y río seco;&lt;br /&gt;por todas las víctimas invisibles&lt;br /&gt;y por las derribadas a flor de tierra y de llanto:&lt;br /&gt;vidas sangradas, sangre sagrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Bienvenido, 2012!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Brindemos por los triunfantes&lt;br /&gt;que derrocaron dictaduras,&lt;br /&gt;que defendieron derechos,&lt;br /&gt;que encarcelaron a asesinos,&lt;br /&gt;que conquistaron libertades!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Salud, amor, coraje, conciencia&lt;br /&gt;y tiempo para hacerlos realidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Eugenia Cabral. ecabral54@yahoo.com.ar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre escritor y editor. cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?&lt;br /&gt;Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8152408-4332160012482911311?l=inventivasocial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inventivasocial.blogspot.com/feeds/4332160012482911311/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8152408&amp;postID=4332160012482911311' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8152408/posts/default/4332160012482911311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8152408/posts/default/4332160012482911311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inventivasocial.blogspot.com/2011/12/tan-lejos-y-escribiendo-palabras-en-el.html' title='TAN LEJOS Y ESCRIBIENDO PALABRAS EN EL VIENTO...'/><author><name>INVENTIVAsocial</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03718323321101678159</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WYMZYNaUz9U/SKhsLPt26BI/AAAAAAAAAZU/JcMycF3B8SA/S220/coirito_fumador%5B1%5D.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-agpg2t8LHdg/Tv8NIaWvcsI/AAAAAAAAB0E/J3dW09HBnR4/s72-c/adios.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8152408.post-294189486460745122</id><published>2011-12-29T05:12:00.000-08:00</published><updated>2011-12-29T05:16:52.870-08:00</updated><title type='text'>LA LUZ QUE NO VES...</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-l3b-v2nXTPg/TvxoO4Ys5EI/AAAAAAAABz4/ikJncOmCKgU/s1600/entre%2Bla%2Bpasion%2By%2Bla%2Besperanza.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 347px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-l3b-v2nXTPg/TvxoO4Ys5EI/AAAAAAAABz4/ikJncOmCKgU/s400/entre%2Bla%2Bpasion%2By%2Bla%2Besperanza.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5691538633952912450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Ilustración: Walkala. -Luis Alfredo Duarte Herrera- http://galeria.walkala.eu&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TIEMPO*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Poesía Haiku&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podamos sueños,&lt;br /&gt;cuando no volamos&lt;br /&gt;matamos vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La flor de un día&lt;br /&gt;goza en un instante&lt;br /&gt;la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy pasajera&lt;br /&gt;del tiempo diluido&lt;br /&gt;en la luz astral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El breve ciclo&lt;br /&gt;copia en el espacio&lt;br /&gt;la luz interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INEXISTENTE*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñé utopías&lt;br /&gt;corriendo como río&lt;br /&gt;entre las piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las transgresiones&lt;br /&gt;sutiles y sin saña&lt;br /&gt;arman las fugas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creí en el amor&lt;br /&gt;gestando los aromas&lt;br /&gt;que tiñen deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñé y soñé&lt;br /&gt;un universo azul&lt;br /&gt;inexistente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Emilse Zorzut. zurmy@yahoo.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SOMBRAS*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La sombra no existe, lo que tu llamas sombra es la luz que no ves” &lt;br /&gt;HENRI BARBUSSE &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque te demoraste tanto amor. &lt;br /&gt;Yo, te esperaba con el alma a la altura  de la luz del alba. &lt;br /&gt;Me hundía en la ventana abierta y aguardaba. &lt;br /&gt;Había olvidado tu nombre. &lt;br /&gt;Y tu sombra, ah, tu amada sombra. &lt;br /&gt;¿Como llamarte entonces? &lt;br /&gt;¿Como olvidarte, conociéndote tanto? &lt;br /&gt;No, no era un  sueño, los ojos se abrían  al deseo. &lt;br /&gt;Y no moría, y no vivía porque no llegabas. &lt;br /&gt;Y llegaste. Por fin. Llegaste. &lt;br /&gt;Pero aun ignoro la lentitud de tu sombra nocturna &lt;br /&gt;Y tu llegada cava en mí una pena silenciosa. &lt;br /&gt;Una pena que ignora, si ha de envejecer junto a tu cuerpo. &lt;br /&gt;Pero me envuelve .Como el mar. El dolor. El goce. &lt;br /&gt;Con un abrazo de oleaje furibundo. &lt;br /&gt;Y me cubres de espuma hasta el borde del miedo. &lt;br /&gt;Y eres mi tierra nativa. Mi amada soledad. &lt;br /&gt;Y aunque la  higuera ya ha dado dos cosechas al año. &lt;br /&gt;Y el follaje ya anuncia el amarillo. &lt;br /&gt;La higuera ha florecido. &lt;br /&gt;Y no es dogma, ni virtud, ni pecado. &lt;br /&gt;Y se que no te irás aunque te vayas. &lt;br /&gt;Y puedo elevar y derrumbar mi cuerpo. &lt;br /&gt;Porque has llegado, amor, y te bendigo. &lt;br /&gt;Y consagro tu nombre…y tus sombras azules. &lt;br /&gt;Y tus luces. &lt;br /&gt;Tus luces tan azules  y tus sombras. &lt;br /&gt;Tus luces y tus sombras y  mi beso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA VIDA SIN MENTIRAS*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónicas del Hombre Alto (n° 73)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Si no fuera por esos 20 minutos finales en que la historia pierde vuelo y termina enredándose en los clichés propios de las comedias románticas hollywoodenses, “La mentira original” sería una película impecable. No obstante, a esta comedia -codirigida por Ricky Gervais y Matthew Robinson y protagonizada por el primero- le alcanza con los méritos que exhibe antes de ese final anodino para erigirse como una película conmocionante y movilizadora. &lt;br /&gt;Con un humor inteligente, notable agudeza y acertadas dosis de un sarcasmo que a veces recuerda al de “Los Simpson”, el guión plantea la existencia de un mundo utópico donde no existe el engaño por la simple razón de que todas las personas dicen siempre lo que sienten y piensan. Todo allí es transparente y explícito; nada se calla. No hay diplomacia, es cierto, pero tampoco hipocresía. En su primera cita, hombres y mujeres verbalizan sin pudores sus miedos y frustraciones al respecto en tiempo real. Los compañeros de trabajo se demuestran con naturalidad sus celos y antipatías. Los camareros critican con libertad los platos que eligen los clientes. Los jefes confiesan a sus empleados la incomodidad que les provoca despedirlos. Los médicos informan a sus pacientes que probablemente morirán en cuestión de horas, con la misma liviandad con la que se anuncia que va a llover. &lt;br /&gt;En un mundo así, anclado a la inevitabilidad de lo verídico, no hay lugar para la desconfianza, claro, pero tampoco para la ficción. Las películas consisten en un actor que se limita a leer guiones que cuentan episodios históricos estrictamente reales. Y también las propagandas resultan muy singulares, al menos para nuestros ojos contaminados de marketing (en tal sentido, la ironía que destila la escena de la publicidad televisiva de Coca-Cola es demoledora). &lt;br /&gt;El conflicto surge cuando, un buen día, el protagonista Mark Bellison, flamante desempleado y a punto ce quedar literalmente en la calle, siente un impulso irrefrenable que lo lleva a afirmar. por primera vez en la historia de la humanidad, algo que no se corresponde con la realidad de los hechos. Es un impulso al que no sabe cómo calificar ni describir pues, lógicamente, el concepto de mentira no existe; es él quien, sin saberlo, lo acaba de inventar. A partir de ese pecado original, Mark descubrirá que no decir la verdad trae muchos beneficios, sobre todo cuando uno cuenta a su favor con la credulidad absoluta de los demás. Pero muy pronto descubrirá también que, simultáneamente, la mentira puede ayudar a la gente a ser más feliz. Ha nacido el engaño en el mundo, sí, pero con él han nacido también la esperanza y –he aquí el sarcasmo mayúsculo- la fe religiosa. Y es quizás en la formulación y desarrollo de esta ambivalencia moral donde se asientan los mayores aciertos de la película. &lt;br /&gt;“La mentira original” es divertida, y si bien se conforma con cumplir eficazmente su noble objetivo de entretener, se las ingenia, entre carcajadas y sonrisas, para embarcarnos en profundas reflexiones. En primer lugar, nos muestra un mundo en el que la comunicación humana carece de filtros morales y afectivos y, al hacerlo, por oposición, pone en evidencia la gigantesca red de ocultamientos y falsedades cotidianas en la que estamos atrapados y de la cual somos cómplices. Como en uno de esos teoremas cuya hipótesis queda demostrada por el absurdo, la exageración sirve aquí para desnudar cuánto de nosotros permanece sumergido en nuestra vida diaria, cuántas cosas callamos por conveniencia, compasión o buenos modales. &lt;br /&gt;En segundo lugar, esa ácida confrontación entre el mundo utópico y el real nos obliga a imaginar cómo sería vivir en aquél y nos coloca ante la incomodidad de no darnos una respuesta unívoca. Es que, pasadas las risas iniciales, esa honestidad sin concesiones que se nos va mostrando empieza de a poco a volverse difícil de digerir. Es un mundo brutal el de la película, sí, pero la paradoja es que en él nadie se siente ofendido pues nadie conoce otra forma de relacionarse. Somos nosotros, los espectadores, acostumbrados como estamos a vivir en una sociedad regida por el doble discurso, los que sentimos que no podríamos sobrevivir demasiado tiempo en semejantes condiciones de sinceridad.&lt;br /&gt;En tercer lugar, la película nos interroga acerca de nuestra propia credulidad y la inquietante posibilidad de que algunas -o muchas- de las cosas que damos por sentadas como verdades inobjetables sean, en realidad, la obra de algún gran fabulador. Si se piensa, por ejemplo, en las estrategias publicitarias que buscan convencernos de las virtudes de tal o cual producto, o en la manipulación constante a que somos sometidos por los medios masivos de comunicación, es imposible no preguntarse hasta dónde esa sociedad candorosa de la cual se aprovecha Mark Bellison no es un reflejo caricaturesco de la nuestra.&lt;br /&gt;              “La mentira original” propone con ironía un dilema sobre límites éticos. ¿Hasta qué punto es valiosa la honestidad? ¿Hasta qué punto resulta dañosa la mentira? Al exponer en paralelo el costado filoso de la sinceridad y la dimensión piadosa de la mentira no cuestiona, por lo tanto, nuestras elecciones, sino las posturas absolutas al respecto. A todos nos gustaría poder decir siempre lo que pensamos sin temer a las consecuencias. Y sin embargo, sospechamos que afrontar el reverso de esa libertad sería una experiencia acaso intolerable. El infierno sería -sartreana resonancia- la imposibilidad de sustraernos a la constante certeza del veredicto de los otros. Del mismo modo, a todos nos gustaría sabernos a salvo de las decepciones, pero ¿cómo soportar una vida en la que no hay lugar para la desilusión simplemente porque es imposible haberse ilusionado antes? &lt;br /&gt;          “No existe el mundo perfecto; toda opción tiene su precio”, parece advertirnos burlonamente la película. Y tiene razón.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Alfredo Di Bernardo. alfdibernardo@fibertel.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DESMURAMOS*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La poesía empieza allí, donde la última palabra&lt;br /&gt;no la tiene la muerte” &lt;br /&gt;ODYSSEAS ELITIS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no quiero más muros, corazón&lt;br /&gt;Pircas, de ideas, de silencios ¡Tantos muros, tantos!&lt;br /&gt;Condenada al muro de lamentos:&lt;br /&gt;A un campo santo de ausencias y distancias.&lt;br /&gt;A una horda de olvidos. A manos separadas, a un pañuelo negro.&lt;br /&gt;A la esquizofrenia. A un basilisco multicéfalo.&lt;br /&gt;A la placidez embriagada de la adormidera verde.&lt;br /&gt;A un yacuzi sin agua, con algas babosas y ojos de pescado.&lt;br /&gt;A un galeote. Sin remos. Sin rumbo.&lt;br /&gt;Sin bandera.&lt;br /&gt;A un buitre con cara de rectángulo.&lt;br /&gt;Convidada a comer entre los muertos.&lt;br /&gt;A un viejo verso aprendido en mi infancia&lt;br /&gt;“Piden pan, no le dan; piden queso, les dan hueso&lt;br /&gt;y les cortan el pescuezo”&lt;br /&gt;A una torre de Babel. Ignorado. Ignorante. Ignoto.&lt;br /&gt;A un león domesticado, con su lacia melena peinada por Giordano.&lt;br /&gt;A una vaca cansina con sus ubres repletas y el ternero muerto.&lt;br /&gt;A una actual Sodoma en el mar muerto.&lt;br /&gt;Sin Viagra. Sin Champagne. Sin siliconas.&lt;br /&gt;A un pastor sin rebaño. A una noche sin luna.&lt;br /&gt;A un poeta sin versos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desmuremos, mi sol.&lt;br /&gt;Desmuramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Etimología*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucha gente opina que no es importante conocer la etimología de las palabras. Saber porque al huevo se le llama "huevo", a la tortilla, "tortilla" y a Don José "Don Pepe", es imprescindible en estos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stefen Plumkier que dedicó toda su vida al estudio del origen de las palabras, la razón de su existencia, su significado y su gramática, ejemplarizaba con su léxico, depurado y generoso, al público que asistía a &lt;br /&gt;una de sus innumerables conferencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la lección magistral que impartió en el Colegio de Astrónomos, cautivó al público con las aclaraciones que aportaba a un sin fin de preguntas relacionadas con la jerga científica del espacio. La mayoría tenían origen en las leyendas basadas en deidades, por eso sorprendió tanto que les hablara del Ogro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su voz resonaba en el claustro: "En Çatalhöyük, una ciudad que data del período neolítico, fue encontrado lo que se considera el comienzo de la historia de Anatolia. Se trataba de un fresco mural del año 6200 ADC, que presentaba en primer plano, las casas de la localidad, y al fondo, un volcán &lt;br /&gt;humeante en erupción; se cree que el volcán era el Hasanda. Otro fresco, actualmente expuesto en Ankara, representa pictográficamente el mismo pueblo con sus ciudadanos atemorizados por la visita de un ser tan grande, que les tapaba la luz del sol."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El estudio conjunto de ambos frescos nos identifica el pueblo, nos da el censo de sus habitantes y nos descubre el nombre del Ogro" - Siguió Plumkier - "Este Ogro, que sumía al pueblo en la oscuridad, se llamaba Eclipse y es quien ha dado nombre al fenómeno que se produce al interponerse un objeto sólido entre un punto y un foco de luz"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Comunidad de Astronomía, desde aquel momento, incluyó un Ogro en su el escudo como principal símbolo heráldico. El escudo se oscureció automáticamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*de Joan Mateu. joan@cimat.es &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El amor es un tren que parte, un pañuelo saludando desde el andén, una lágrima que rueda buscando asirse al recuerdo, imborrable y eterno".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde había leído aquella frase? ¿A quién se la había escuchado decir? ¿La habría imaginado? ¿Estaría escribiendo en el aire? ¿Cuántas cosas puede uno llegar a inventar cuando lo domina el dolor, cuando la única vía de escape hacia alguna de las formas del placer es la propia imaginación?&lt;br /&gt;Quizá, lo sea también un vagón de tren, una locomotora desbocada, un par de rieles que se pierden en el horizonte.&lt;br /&gt;Subió los peldaños del vagón con el peso de su propio desamor sobre los hombros. Se sentía vacío, como si le faltara algo dentro del pecho, eso que hasta no hace mucho le otorgaba consistencia a su propia persona. Y al mismo tiempo, estaba desbordante de recuerdos. Extraña sensación la de la pérdida, &lt;br /&gt;pensó: te llena la cabeza de virtualidades, al tiempo que te vacía de materialidades.&lt;br /&gt;Eludió a los pasajeros que se demoraban en el descanso, fumándose un pucho en un lugar prohibido, para encarar el pasillo y deambular apenas hasta encontrar un asiento vacío donde apoltronarse. Se recostó contra la ventanilla cerrada, cerrándose aún más el abrigo sobre el pecho, como si el frío interior le brotara por los poros, estremeciéndole con un escalofrío.&lt;br /&gt;Un silbato se oyó en la tarde, el suelo del vagón crujió bajo sus pies, y la formación comenzó a moverse, como se movían las hojas de los árboles que circundaban el andén, retrocediendo dentro de su campo visual. Oyó el retumbar de la locomotora dándose ánimos para continuar viaje, y se abandonó a sus &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-cíclicos- erráticos pensamientos.&lt;br /&gt;¿Cómo seguir viaje desde ahora? El asiento que quedara vacío a su lado era algo mucho más concreto que cualquier símbolo que pudiese representar su actual estado de ánimo. Vacío de materialidades, vacío de cuerpos, vacío de afectos, vacío. Eterno y creciente dolor.&lt;br /&gt;De pronto, descubrió que ya no recordaba ni su rostro. Sentía la ausencia de su figura, su perfume, su calor. Pero no podía recordar sus facciones. Su cabello, quizás, oscuro y lacio; más no sus rasgos. ¿Cómo era posible? &lt;br /&gt;¿Estaría acaso comenzando a olvidarla? Lo dudaba; si así lo fuera, no sentiría este frío que le ascendía por el cuerpo como gélidas rachas de viento invernal. No: aún la recordaba, intensamente; este olvido sólo era otro ejemplo más de la constante presencia de su ausencia.&lt;br /&gt;Clara. Su nombre apareció en su memoria como un oasis en el desierto. &lt;br /&gt;Nombrarla, musitar ese familiar par de sílabas con un silencioso murmullo, no le hizo recordar aquel rostro que tantas veces contemplara extasiado, pero le abrió una puerta. Allí, hecho un ovillo contra la ventanilla del vagón, se abrió delante suyo un acceso hasta entonces velado por el dolor. &lt;br /&gt;Ingresó de pronto en un pasadizo mental que velozmente lo condujo hacia terrenos inaccesibles para él durante mucho tiempo; terrenos anímicos que le parecían demasiado extraños, como si le perteneciesen a otra persona.&lt;br /&gt;El paisaje se desplazaba hacia atrás, oscilando con el rítmico vaivén del tren; y por encima de él, emergiendo con una misteriosa luminosidad, apareció ella. Clara, recortada contra el marco de la ventanilla, como un tierno fantasma que quisiese penetrar en el vagón y sentarse a su lado, haciéndole compañía en este sombrío momento. Clara, extendiendo sus manos con ramalazos de un calor pleno de ternura, deseosa de ahuyentar para siempre esta devastadora languidez que le enturbiaba los afectos.&lt;br /&gt;Su rostro se acercó al suyo, y aunque percibía el aroma de su piel, aún no conseguía discernir sus rasgos. Podría ser ella, u otra cualquiera. Pero era Clara, no había ninguna duda. Su corazón se lo afirmaba, más que su razón. &lt;br /&gt;¿Razón? ¿Existía alguna clase de racionalidad en este momento dentro suyo? &lt;br /&gt;Su mano derecha se aferró aún más a las solapas del abrigo, queriendo asirla, retenerla, abrazarla.&lt;br /&gt;El calor se extendió por debajo de sus axilas, rodeando su cuerpo, mientras una boca respiraba ansiosa sobre su cuello. La calidez se desplazó hasta rodear sus muslos, mientras una leve pero creciente excitación comenzaba a dominarlo. El frío que sintiera hasta entonces parecía haberse extinguido. &lt;br /&gt;Clara volvía a abrazarlo, a quererlo, a darle más de su calor.&lt;br /&gt;Entreabrió la boca, buscando robarle un beso. Sus labios se encontraron con cierta torpeza, intercambiando sabrosas humedades que ya parecían no recordarse. Su mano quiso desplazarse, pero sólo consiguió aferrar apenas el hombro izquierdo, entrecerrando los párpados, mientras un brazo virtual, luminoso y protector, se desplazaba sobre la brillante piel de la espalda de Clara, y su boca se deshacía del encuentro labial para recorrerle un hombro, inhalando ese perfume que tanto deseara y lo embriagara durante días, semanas, meses.&lt;br /&gt;Entonces descubrió, apenas registrando el escaso contacto que tenía con la realidad que lo circundaba, que el duro asiento del vagón había dado lugar a un mullido sillón de pana, iluminado por una tibia lámpara de pie, que le recordaba una agradable y soleada tarde de otoño. Clara se movía sobre sus &lt;br /&gt;muslos, sin dejar de adherirse contra su cuerpo, con una indescriptible desnudez. Los besos recorrían infinitas distancias, procedentes de un ayer tan maleable que muy pronto se convertía en este presente, reactualizado, vívido, inmortal.&lt;br /&gt;Los brazos de él la aferraron vigorosos, rodeándole la espalda y la cintura, impidiendo que se aleje, provocando que ambas caderas se refregaran entre sí, aumentando el imaginable caudal de excitación. Clara gemía sobre su oído, suspiraba entrecortada, le mordisqueaba el lóbulo de la oreja, al desplazar sus tibias manos por encima de sus tetillas, rozándolas apenas con sus pezones al izarse y dejarse caer, volviendo a besarlo, hundiéndole la lengua, cerrando ambas piernas para apretarlo cada vez más.&lt;br /&gt;La excitación de él cobraba vigor muy rápidamente, como hacía mucho tiempo no experimentaba. El frío lo había abandonado. Volvía a sentirse amado, deseado, efecto que retribuía con ardor, mientras el traqueteo del tren lo mecía a un lado y al otro, potenciando el vaivén amoroso que le imprimía Clara con sus ondulantes arqueos, sinuosos movimientos que alejaban de sí toda realidad.&lt;br /&gt;Hasta que ya no pudo resistirse más y se dejó ir, liberando sus recuerdos, abriendo los brazos para recibirla y entregarle su savia, permitiendo un encuentro tantas veces negado, compartiendo ese calor inenarrable que siempre deseara retener junto a su corazón. Y así la recordó, sus rasgos afilados, los ojos claros, una nariz recta que prevalecía sobre unos labios pequeños pero carnosos, las cejas oscuras y tupidas, la tensa expresión orgásmica de un intenso amor que por siempre existiría dentro suyo.&lt;br /&gt;Recordó la liviandad con que encaraba la vida al estar junto a ella, la etérea sensación de volar sobre las calles y las playas durante los extensos paseos que disfrutaran juntos, la trascendencia de cada detalle hecho signo, el calor que le transmitiera su mirada durante tanto tiempo, la consistencia de un vínculo que le otorgaba solidez e impedía que se desmembrara en su propia confusión. Comprendió el estatuto que había adquirido el peso de la propia angustia al estar alejado de ella, el horror que experimentara cada noche que se acostara a solas en una cama absurdamente vacía, con la noche &lt;br /&gt;por delante y el sueño resistente a abrazarlo, para conducirlo dentro de ese mágico espacio que creaba cada noche para reencontrarlo con su deseo. Supo que, al convertirse el amor en algo tan leve y el desamor en algo tan pesado, aquello podía conducirlo a una locura tan adherente que jamás conseguiría apartarse de ella, al menos mientras viviera, cargando con aquel dolor hasta el final de sus días. Y el calor que recordara sobre este preciso vagón de tren sólo sería un vano espejismo de los momentos idos, &lt;br /&gt;insustancial y evanescente.&lt;br /&gt;Se resistió a recordar más, a enfrentarse con el dolor, a tolerar la realidad. La creciente sensación cobró una entidad casi física a lo largo de todo su cuerpo. Entonces se dejó ir, llevado en brazos por un orgasmo de raíces tanto físicas como mentales, arropado por una tibieza solar que provenía de sus profundidades anímicas más entrañables, abrazando a su propia Clara en un instante amoroso que él hubiera deseado no se acabase nunca.&lt;br /&gt;Así, mientras continuaba alejándose del dolor de la ausencia, se dejó llevar por el traqueteo hasta la próxima estación, rogando porque siempre existiese una estación más en su camino, y esa extensa vía que lo conducía al recuerdo jamás tuviese un final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De ALDIMA. licaldima@yahoo.com.ar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“Feliz daño nuevo!” * &lt;br /&gt;                                               &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Martín Micharvegas (de "Parajodas (II)", 1998 (II)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el daño que viene&lt;br /&gt;seremos probable y comparativamente&lt;br /&gt;más dichosos que en el daño actual&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este daño nos dejará resabios penosos&lt;br /&gt;Como todo daño se irá pero no muy lejos&lt;br /&gt;Nos merecemos otro daño&lt;br /&gt;después de la seguidilla de desbarranques&lt;br /&gt;de daños anteriores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brindemos por un daño mejor&lt;br /&gt;y despidámonos de éste:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Feliz&lt;br /&gt;          Daño&lt;br /&gt;                   Nuevo!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 264px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-xijRejFD4uI/TvfVMXXidDI/AAAAAAAABzs/N-MUOr77oKM/s400/mondpfade_javier_parrado.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5690251062613799986" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Ilustración: Walkala. -Luis Alfredo Duarte Herrera- http://galeria.walkala.eu&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un personaje se escapó de mi novela&lt;br /&gt;Era nítido y susceptible&lt;br /&gt;No deseaba estar allí&lt;br /&gt;Quería tener su propia vida&lt;br /&gt;No me imaginaba que podía salirse de mis papeles&lt;br /&gt;Pertenecía a mis locuras de la fantasía&lt;br /&gt;Pero él se negaba a seguirla&lt;br /&gt;Tenía su propio destino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque intentaba aferrarlo entre signos de paréntesis&lt;br /&gt;o lo engañara invitándole a participar en una estrofa poética&lt;br /&gt;Él quería vivir su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un globo soplado hasta la medianía&lt;br /&gt;Tenía una gran flexibilidad&lt;br /&gt;para escurrirse de mis ideas de vanidad&lt;br /&gt;Entre soplos y sus desiguales formas&lt;br /&gt;iba mutando para escaparse airoso&lt;br /&gt;de mis impertinencias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería volar por los aires de la montaña&lt;br /&gt;Se mecía intuitivamente franqueando las redes&lt;br /&gt;Que intentaban envolverlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una viveza casi perfecta&lt;br /&gt;Dejó su impresión en blanco y en suspenso…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Azul. azulaki@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14/12/11&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PARLAMENTO DE LAS MONTAÑAS*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[para Mariel Sofía Maldonado Bonilla]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres caer del agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres subir de los árboles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres tierra, &lt;br /&gt;Tu piel es de flores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres briza, &lt;br /&gt;Tu piel es fruta dulce, &lt;br /&gt;Tu corazón un conjunto abierto de semillas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres luz de Luna y luz de Sol, &lt;br /&gt;Tu piel son las calles, &lt;br /&gt;Tu corazón el alumbrado público, &lt;br /&gt;Tu nombre reposa hace años bajo el concreto, &lt;br /&gt;Yo soy quien te escribe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres canción de perfume entre lluvia, &lt;br /&gt;Tu piel es el agua, &lt;br /&gt;Tu corazón es el bosque que de ti se baña, &lt;br /&gt;Tu nombre deambula y se encuentra entre estrellas, &lt;br /&gt;Yo soy quien te sueña, &lt;br /&gt;Yo soy quien te nombra, &lt;br /&gt;Somos la madera que se cubre de musgo &lt;br /&gt;Y que las hormigas convierten en su morada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOS MAESTRAS*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;                 &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Lidia Manavella y Carolina Iglesis, i.m&lt;br /&gt;     &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De los veranos vienen las antiguas cosas.&lt;br /&gt;            De los amaneceres de cuando el sol iba recogiendo imperceptiblemente las gotas del rocío.&lt;br /&gt;            Del olor a romero, a albahaca, a limón partido sobre la tabla basta donde mi madre cortaba con precisión la panceta ahumada que serviría con pan casero y un café con leche humeante recibiendo ese mañana auspiciosa de frescor infrecuente, pero que se iría desvaneciendo a medida que el transcurriera el día, y cuando el zurear sostenido de las palomas que anidaban en los ceibos, presagiaban un calor  intenso e insoportable al entrar de pleno en la siesta.&lt;br /&gt;            El olor sin embargo a pan tostado se recuerda, como una rémora interminable que somete a los inviernos.&lt;br /&gt;            En los inviernos era la escuela, la paspadura de los puños, los sabañones en las orejas: indefensas, la escarcha que nos esperaba en  los charcos. Evitábamos  romper ese hielo pese a nuestra tentación porque la leyenda popular decía que entonces se levantaba viento y tendríamos más frío.&lt;br /&gt;            La escuela traía, de suyo, más concentración y más disciplina pero otros placeres. Y sobre todo la sonrisa ancha de la señorita Lidia, con esa trenza tan rubia.&lt;br /&gt;            La señorita Lidia  era rosarina y vivía en época de clases en la casa de los Juárez, es decir de doña Blanquita y don Laureano.&lt;br /&gt;            La señorita Lidia compartía su habitación con una mujer delgada, alta, que tenía la nariz imperceptiblemente en gancho, se peinaba con rodete y era de Venado Tuerto. La señorita Carolina se llamaba y murió muy joven. No llegó a ser mi maestra porque ella daba en sexto y yo apenas estaba en primer grado y mi maestra era su amiga, la inefable señorita Lidia, quien el primer día de clase nos esperaba en la puerta de la escuela, para darnos la bienvenida. Como yo empecé mucho más tarde tuve el privilegio de ser ese día el único a quien ella dio un beso en la mejilla, me  tomó de la mano y me introdujo por esa puerta de arccos altos que todavía existe, y me llevó a través de aquella galería de grandes ventanales  con vidrios amarillos y verdes hasta el salón donde un tumulto de niños de mi edad se corrían entre los bancos y los pupitres. Allí fui presentado, pese a que a muchos conocía porque eran de mi barrio.&lt;br /&gt;            Durante todo ese año, ella estuvo a mi lado,  al menos eso siempre sentí, que era su único alumno y los grandes bolsillos de su guardapolvo impecablemente blanco y almidonado, ella sacaba una gran goma con la cual disimulaba, mis torpezas traslucidas en manchas  oprobiosas que me ponían tan en desventaja frente a varios compañeros míos, muy prolijos. Esa  no era mi virtud pero trataba de recomponer mi imagen al desorden con mis aplicadas dotes de lector, tratando de pronunciar con exactitud cada palabra nueva que aprendía.&lt;br /&gt;            Nunca fui de los primeros ni tampoco de los últimos, y trataba al portarme bien para que las quejas no fueran a mi padre, quien como todos en aquella época era muy severo. No siempre lo conseguía pero donde sí era el primero era en correr hacia el patio, en el campanazo del recreo para jugar ese partido breve con la pelota de trapo, que pese a su aparente inocencia también rompía de vez en cuando algún vidrio.&lt;br /&gt;            En ese edificio querido hoy funciona el Jardín de Infantes que no existía en mis tiempos de niño. Se cambiaron las tejas del techo por unas de chapa. Las tejas eran rojas, el nuevo fue pintado de verde. Tiene baños nuevos, a los vidrios de la galería los suplantó unas paredes que pintaron de blanco, pero los plátanos aquellos siguen en pie y las moreras que usábamos como arcos para jugar el fútbol, también. Ese patio de césped contra la Cortada Pascual Echagüe y la placita Sarmiento está igual. El frente que da al Club tiene unas inmensas lajas nuevas donde nosotros hacíamos la huerta y se me hace que el mástil es el mismo. No quedan las plantas de níspero en la casa de la directora, sobre la Cortada Mariano Vera.&lt;br /&gt;            Tampoco quedarán muchas personas que recuerden a esas dos maestras jóvenes -Lidia y Carolina- que en los recreos iban caminando, tomadas del brazo desde la puerta de entrada hasta la puerta del edificio, confesándose sus cuitas, mientras el bullicio de los alumnos con  sus gritos y sus corridas se mezclaba con el canto de las tacuaritas y las calandrias y el arrullo de las torcaza que  hacían sus nidos en esos ceibos que los años se llevaron para siempre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El todo la parte*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Jorge Santiago Perednik.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1952-2011)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno, bajo un arbusto de números&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;desnudos, multiplicamos y dividimos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sin poder sumar o restar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en un diluvio persistente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que los árabes llamaban el cero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cero es eros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;uno es error &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;dos equivocación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo ese arbusto estabas vos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y yo no podía acercarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo ese arbusto estaba yo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y no me reconocía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos, detrás de un árbol silencioso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a su sombra, desnudos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;como aprendices de amantes cartesianos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;anotamos la aritmética del mundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(aritmeticae mundi), las medidas de la bola terráquea&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y soplamos nuestros alientos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;moviendo nuestras caderas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tibi&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la tibia gimnasia que tienta &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a que el mundo se haga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es extraño hablar en plural y en primera persona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y en esa extrañeza de uno mismo está lo siniestro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de un poema de amor, el yo plural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sexo no es la verdad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no requiere velos sino artificios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que no requieren ser velados salvo que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra entre los sexos no existe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sino la guerra entre tal o cual persona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;contra este o aquel sexo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tu guerra en contra de algo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que no es yo pero me pertenece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra entre las personas y los sexos como abstracción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es una fase preliminar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;calculada, de la guerra entre el adentro y el afuera o&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sociedad perfecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según la ley&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de las pequeñas equivalencias las inversiones no son tales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me decís que la parte es igual al todo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sesenta y nueve igual a infinito, o mejor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que sólo existe el todo, lo que sería cierto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si la sociedad fuera una masa mística.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La perspectiva desde una plaza circular &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;muestra que no lo es&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;nos hace ver otro tiempo, compartir la charla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con filósofos que sueñan que existimos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;desnudos detrás del arbusto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;practicando la pequeña escena sin prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres, mirando el cielo arranco al arbusto un número&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y tengo parte de una cifra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La atribuiré al cielo? ¿Al arbusto? ¿A lo que sumamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo parte de una cifra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo así puedo decir, en lenguaje cifrado &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que odio significa amor &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y que si te odio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;te amo y no puedo. Que amor no significa odio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tortuga no significa perro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;techo puede significar piso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y que si te amo no te odio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la ley de las grandes simplificaciones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tu camisa de seda puede quitarse&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y lo que sigue se puede callar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo tu camisa en la mano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y me la pienso poner&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;operación dudosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que obedece a una ley distinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las leyes no pueden obedecerse porque&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;una ley es menor que uno mismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;salvo que la ley sea uno mismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y uno mismo seas vos, en cuyo caso... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ley no es una regla y las reglas te pertenecen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre la ley y la regla está el abismo de tu persona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y a la vera del abismo, desnudo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;termino ladeado por una tradición ajena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en la que estoy inmerso, detrás de los matorrales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mirando tu nombre mientras quiero mirar la cosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y no soporto lo que permitiría&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que éste no fuese un poema de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro, vos y yo nos reconciliamos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en un tercero, porque el todo no puede &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;existir sin las partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos ancianos están dormidos, están durmiendo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y ambas cosas significan lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roncan en su sueño el ruido de la pequeña piedra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que cae por la ladera sin provocar avalanchas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El milagro del uno que avanza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y no arrastra a muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa paz en sus rostros indica que la guerra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;llegó a su fin y hubo victoria:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sentir que no hubo guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Devenimos ellos para alcanzar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;eso a raíz de lo cual estamos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;desnudos detrás del arbusto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con tus cejas agresivas y tus ojos que calculan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si somos partes en esto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y el todo lo autoriza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ese todo no habría partes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no habría número&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no existiríamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(de “El todo, la parte” de Jorge Santiago Perednik) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Enviado para compartir por Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘LA MUJER Y EL SEXO EN LA CULTURA OCCIDENTAL’, de James O. Pellicer. * &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Eduardo Pérsico. epersico@telecentro.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Abarcar en un comentario bibliográfico lo expuesto en este libro de James O.Pellicer, un argentino residente en los Estados Unidos desde 1963, sería simplificar un trabajo que además de seriamente intelectual abarca detalles históricos inusuales en estas investigaciones. Desde el matriarcado en la historia primitiva, cuando la mujer fuera centro del clan y alrededor de ellas se formara cierta primaria organización social, al siguiente paso de predominio sexista y violento del hombre, - esa instancia de dogmática cultura sagrada en que la mujer pierde casi todo derecho- ellas fueron erigidas en origen del pecado. Y de ahí a los cánones modernizadores de la cultura occidental que confiriera a las mujeres derechos y equivalencias jurídicas similares al hombre, a veces muy retaceadas, pasó mucho tiempo. Y este siglo veintiuno no solamente  exhibe multitudes con mujeres de rostros más o menos velados postergadas como personas, según  acontece en regiones no muy exóticas del planeta, se suma el crecimiento del femicidio como crimen sexista y cotidiano. Ese retorno tribal o réplica de la dominación machista sobre las hembras expresado con  violencia, hoy por la acción de los grupos feministas recién conocemos más sobre los alarmantes crímenes de género en el mundo.  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;      Con su documentado trabajo James O. Pellicer nos ilustra desde la Era Común, con la Venus Achelense, - una deidad femenina adorada varios cientos de miles de años antes de la sociedad patriarcal y dato inicial de la abstracción y el lenguaje primario de la especie humana- se demuestra una fértil tarea de investigación sobre épocas donde la mujer como expresión del poder cultural y religioso, no fuera considerada sierva del varón, señor y dueño de su cuerpo. Ya en el Antiguo Testamento el concepto de ‘esposo’ sería Baal, dueño, propietario, y ese Dios semítico se manifestaba entre varones y nunca en mujeres. Tan así que ‘algunos vigentes axiomas hebreos’ mencionarían ‘la bajeza del hombre es preferible a la virtud de la mujer’; y cuando al recuperar Sodoma los hombres quisieron abusar de los huéspedes de Lot, este le ofrece a sus hijas ‘que todavía no han estado con ningún hombre, pero no hagan nada a estos hombres que son mis invitados’. Una frase que según Pellicer no evitó que Lot  continuara siendo un respetable  personaje biblico, como igual nadie desaprobara al Rey David, autor de los Salmos, por adueñarse de tantas mujeres y concubinas de Jerusalén al retornar de Hebrón. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;       La descalificación en la religión católica hacia la mujer en general no pareció preocupar a la feligresía femenina por ese papel secundario durante siglos, y recién en el Nuevo Testamento Jesucristo violó algunas reglas que especificaban la desigualdad de los sexos fijados por los esenios y los fariseos, y se mostró enseñando a las mujeres que lo seguían en una actitud inusual para la època. Y si al incluir a María Magdalena, Susan y Juana en su círculo íntimo se erigió en un defensor de los derechos de la mujer, al prohibir al varón despedir sin causa a su esposa evitaría que una mujer pudiera ser condenada sin juicio previo. Pero claro, él era Jesucristo y el autor lo distingue de otros que hoy asombrarían a cualquier practicante del catolicismo: La mujer debe portarse como Sara, obediente a su marido Abraham, a quien llama su Señor’( San Pedro: I 3: 1-6). Las casadas estén sujetas a sus maridos en todo porque el marido es la cabeza de la mujer’ (San Pablo, Efesios, 5:23-24), y luego el mismo Pablo dice ‘La mujer aprenda en silencio con toda sumisión porque no le permito a la mujer enseñar ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Adán fue formado primero y después Eva, que se salvará engendrando hijos si permenece con modestia). I Tim. 2:11-15. Y siguen &lt;br /&gt;las firmas emitiendo opiniones tan machistas y descarriadas que casi  sugieren una sonrisa los dichos de personalidades  notorias de esa congregación religiosa, como la expresada por San Clemente de Alejandría, (150-215, Egipto) ‘La mujer debe llenarse de vergüenza por sólo pensar que es mujer’, similar en intención con lo dicho por San Agustín, el más grande escritor y Padre de la Iglesia, cuando asegurara La mujer no está creada a la imagen de Dios. Es siempre Eva, la tentadora, de la que debemos estar siempre prevenidos. No veo de qué utilidad puede ser la mujer para el varón si excluimos la función de tener hijos’.  Y en cuanto el libro de Jaime Pellicer prosigue con muchísimas referencias similares, elegimos un renglón antológico dicho por San Pedro Damián, año 1007 al 1072, ‘las mujeres, trampas de Satanás, basura del paraíso, veneno del espíritu, espada de las almas, fuentes de pecado, ocasión de corrupción, prostitutas, cortesanas, cerdos’, una definición que acaso por tratarse de un hombre tan Santo al Damián no le fuera bien con las mujeres. Pero claro, tal vez por esas cosas…  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;     El mismo Pellicer que considera igualmente respetable a toda religión y un asunto de absoluta incumbencia personal, entiende que algunas definiciones ‘sagradas’ en todas ellas no dejan de ser el mejor testigo de sus ideas en todo trabajo de investigación didáctica. En síntesis, otro estudio más,  consustanciado y fundamental,  de un escritor que nos sorprende con sus aportes documentales y la amenidad inusual para desarrollarlas. Y nos incita a debatir sobre la mujer en la historia, esa cuestión que los sectores del Poder ocultaran durante siglos. Sencillamente dicho, hablamos de un libro magnífico y oportuno.   &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;N.de Redacción: ‘La mujer… cuenta con prólogo de María José Binetti. Yel autor  James O. Pellicer con varios doctorados obtenidos en Estados Unidos, publicó en Argentina en 1990 ‘El Facundo, Significante y Significado’, un texto sobre las ideas de Domingo F. Sarmiento.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A la mierda*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No iré&lt;br /&gt;ni aunque me manden&lt;br /&gt;No me mandaré&lt;br /&gt;Ya estuve allí demasiadas veces&lt;br /&gt;También en el carajo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renovaré mis puntos&lt;br /&gt;(provisorios)&lt;br /&gt;de destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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Desmorir. Desvelar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Amelia Arellano.  arellano.amelia@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DETENER LA INUNDACIÓN*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La escena transcurre en un salón de tercer grado, la maestra ha dado el tema de los seres vivos y no vivos. Una vez finalizada la explicación, indica a los niños que levanten la mano para dar ejemplos y comprobar si han comprendido.&lt;br /&gt;     Seres vivos: Los conejos, las plantas, las mariposas, dicen los chicos.&lt;br /&gt;     Seres no vivos: Las piedras, las casas..... los pobres.&lt;br /&gt;     ¿Cómo los pobres? Cómo los pobres, pregunta la maestra que ha comenzado a reír. El nene, con seriedad, explica, “mi papá siempre dice que la vida de los pobres no es vida”.&lt;br /&gt;     No es un chiste, ocurrió realmente en una de esas escuelas donde la ciudad se mezcla con los basurales y se degrada paulatinamente en la miseria de las casillas de cartón y chapa, en una de esas escuelas donde no se entregan las libretas de calificación porque los chicos no tienen un lugar seco, no tienen un mueble donde guardarlos.&lt;br /&gt;     Tiempo ha pasado desde que Borges narraba la belleza de la ciudad perdiéndose en el amplio horizonte del campo, las últimas casas confundidas con el atardecer de un cielo limpio y gigantesco.&lt;br /&gt;     Ahora las ciudades, todas las ciudades, se rodean de un amplio cinturón de odio. Un odio que brota como el humo de las quemas, como el hedor de los desechos descompuestos y el vaho amargo de las zanjas. Y de gente que no sabe de dónde viene, que solamente posee la seguridad de que su destino la forzará a permanecer dentro de esos paisajes, marcada por la pobreza que la estigmatiza con sus signos.&lt;br /&gt;     ¿Cómo eran los indios? Preguntó un niñito en el mismo salón. Cómo decirle que los aborígenes eran morenos como él, tenían el mismo pelo lacio, los mismos ojos rasgados. Cómo decirle que él es un descendiente de esos indios por los que pregunta, si decirle esto es una especie de insulto. Si ser un aborigen es un insulto.&lt;br /&gt;     Y cómo decirles que ni siquiera son pobres, que la pobreza pertenece a tiempos mejores, y que se ha añadido un peldaño más a la escalera descendente, se ha colocado un escalón suplementario hacia abajo, y tal como los basurales inconfesados rodean las ciudades, la indigencia rodea la sociedad. Y ninguno, ni el lugar físico ni el social tienen salida. Tal como en la caritativa Inglaterra de las leyes azules se marcaba la mejilla de los mendigos con la “s” de slave, esclavo, la indigencia marca el cuerpo y cierra la posibilidad de escapar.&lt;br /&gt;     Un adolescente era animado por sus profesores, que entusiasmados por sus logros lo instaban a continuar sus estudios. Demostrando su temprana comprensión del mundo, el chico les preguntó si realmente creían que valía la pena el esfuerzo, porque cuando fuese a buscar trabajo nadie lo iba a &lt;br /&gt;contratar. No con esta cara, no con el dialecto de la villa miseria prendido en el habla.&lt;br /&gt;     No hay folklore porque lo que los arrasa es la desesperación. La postal pintoresca del niñito barrigudo y el perro flaco no nos debería provocar ternura sino vergüenza. Con horror pensamos en esos europeos que seguían su vida cotidiana mientras a unas cuadras salía de las chimeneas de los campos un humo denso. No entendemos que no hayan irrumpido en las barracas, que los pueblos no hayan derribado las alambradas para detener el espanto.&lt;br /&gt;     Nosotros tampoco hacemos nada. Nos condolemos por la suerte de los pequeños que nos ofrecen estampitas, algunas veces somos tan generosos como para depositar una moneda en las manos ávidas. Nos apena que no hayan tenido la fortuna de nacer en una familia con comida sobre la mesa, que no hayan &lt;br /&gt;tenido una biblioteca en sus casas, que no hayan tenido casa. Qué pena. Pero consideramos con juicio la propiedad privada como un derecho inalienable, y nos parece natural que todo se nos haya dado por un nacimiento afortunado. &lt;br /&gt;Es más fácil así, es más seguro para conservar la paz mental.&lt;br /&gt;     Y nos dan miedo. “Ellos”, los otros, nos dan miedo.&lt;br /&gt;     Quizás sea absolutamente razonable temerles, como los cortesanos temieron a las hordas de villanos que desató la revolución en las calles de París, como los habitantes de Río de Janeiro que saben que una avalancha de brazos y piernas finalmente enfurecidos, finalmente conducidos por su odio &lt;br /&gt;puede descolgarse de los morros.&lt;br /&gt;     “Ellos”, los otros, nos dan miedo, porque sentimos que tenemos algo que les pertenece. En el fondo sabemos que disfrutamos de una situación injusta, que el haber quedado dentro de los muros es una suerte y no un derecho, porque sabemos que en algún momento la muralla puede caer como finalmente &lt;br /&gt;caen todas las murallas, y esos hombres que despreciamos se tomarán la revancha de los esclavos. No nos engañemos, no son los pobres amables y simpáticos de Dickens, con sus mejillas sonrosadas y sus sonrisas serviles. &lt;br /&gt;A los indigentes no les dejamos nada de nada, y no nos asiste el derecho de demandarles más piedad de la que les hemos demostrado.&lt;br /&gt;     Quizás haya tiempo. A lo mejor aún es posible desarticular la bomba que marca la cuenta regresiva en el cinturón de edificios degradados alrededor de París, desarmar los slums alrededor de Londres, desmontar Latinoamérica, ese gigantesco río que si se desborda puede inundar el mundo.&lt;br /&gt;     No será con caridad, será con justicia.&lt;br /&gt;     No será con represión y vallas de alambre y equipos especiales de la policía, será cuando se permita que cada hombre y cada mujer y cada niño acceda a la dignidad que requiere su condición humana.&lt;br /&gt;     Si no lo hacemos, si no comenzamos a favorecer el cambio, entonces &lt;br /&gt;quizás sea mejor que suba la marea, que los volcanes que ya están secretamente encendidos liberen su fuerza devastadora, que los anillos se vuelquen hacia adentro y estrangulen los centros, que haya un cataclismo social para que se comience de nuevo.&lt;br /&gt;     Y que no hallen los alumnos a sus maestras, los mendigos a los dueños de las casas donde fatigan sus súplicas, los aborígenes a aquellos que les quitaron sus tierras. Porque entonces ya no habrá tiempo de explicarles lo que es la economía de mercado, el neoliberalismo, la globalización, de explicarles que nosotros no tenemos nada que ver con su hambre o su ignorancia. No habrá tiempo de explicarles que nosotros estábamos en nuestros asuntos, ocupados en nuestras cosas. No habrá tiempo de decir que &lt;br /&gt;no sabíamos, de mentirles, de elaborar teorías, de culpar al orden mundial, al gobierno, a nuestros vecinos.&lt;br /&gt;     Si alguna vez el río de llanura, el río de brazos y piernas marrones se desborda, si alguna vez esto ocurriese, en el momento de ser arrastrados por las aguas vociferantes y de ahogarnos no podremos sentir que es una injusticia ni clamar por nuestra inocencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*de Mónica Russomanno.  russomannomonica@hotmail.com&lt;br /&gt;-Octubre 2007-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivencias y recuerdos verídicos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA MENTIRA Y SU TORMENTO.*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ve a todos lados con la verdad,&lt;br /&gt;La mentira  pesa y ocupa lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1950 Fue declarado “Año del Libertador Gral. San Martín”.- Recuerdo los actos a los que asistimos con el Colegio, el diecisiete de agosto, en la esquina de la Parroquia, frente al Edificio donde funcionaba la Biblioteca Popular y el Teatro Cultural, construido hacía apenas diez años, con aportes de la Nación.- En ese acto también se bautizó con ese nombre a la avenida principal del pueblo, veinte años antes de ser declarado ciudad.&lt;br /&gt;Cuando iban a comenzar las clases ese año, un amiguito próximo a los diez, como yo, compañero de juegos en nuestro vecindario; al salir de misa, me inducía a anotarme como alumno en el Colegio Parroquial, donde él iba. Yo me negaba en principio, porque no lo había hablado en casa, pero él insistió: que igual podría decírselo después que estuviera inscripto, y que debía hacerlo ese día, ya que después podría no haber lugar. Quizás algo más me impulsó, porqué ante el hecho consumado mis padres terminaron aceptándolo. &lt;br /&gt;De no haber sido así, nunca hubiera entrado en ese colegio de excelencia. Mi hermano mayor asistió todo el ciclo escolar allí, ¿por qué yo no?&lt;br /&gt;Además mi amigo decía que no era caro.- Que su papá y mi papá eran compañeros de trabajo en la fábrica, y ganaban lo mismo, tanto uno como el otro…&lt;br /&gt;Comenzaron las clases, y pronto advertí el gran cambio, Nuestros maestros eran todos profesores, sacerdotes católicos de la Orden Siervos de María, de gran formación y vocación por la docencia. Las materias eran avanzadas. El colegio tenía prestigio y había alumnos de otros pueblos, especialmente de &lt;br /&gt;la vecina ciudad de Reconquista.&lt;br /&gt;Había que pagar una cuota mensual, modestamente accesible.&lt;br /&gt;Al concluir cada mes el “Hermano Vittorio”, que administraba la economía del Colegio, además de ser un verdadero cerebro en matemáticas, daba educación física, dibujo y  manualidades; se encargaba de pasar a cada uno un sobre con el estado de cuenta de ese mes. Eran cinco pesos, más algún gasto extra &lt;br /&gt;por útiles, u otro cargo. Al día siguiente, o en los días próximos, cada alumno devolvía el sobre con el dinero del pago adentro del mismo.&lt;br /&gt;Era un Maestro de verdad, ya mayor, de cabello blanco, y su figura baja y muy gruesa no lo hacía muy agraciado. Pero lo respetábamos, y ya mayores, los que fuimos sus discípulos lo aprendimos a venerar.&lt;br /&gt;Recibía de él una dedicación especial, aunque le éramos todos especiales, y trataba de potenciar las virtudes que cada uno podía tener; ya sea por el deporte, que le apasionaba, o las demás materias. A mí por el dibujo. Hizo casi milagros conmigo, lograba que aprendiera diversas prácticas y técnicas, y consiguió que yo mismo valorara la facilidad que manifestaba, descubriera mis dones y amara el trabajo en este campo y me esforzara en busca de la creatividad y la perfección, como meta.&lt;br /&gt;El primer sobre mensual quedó en casa esperando la próxima semana, o la otra, o la de más allá. En el cole me sentía incómodo, y trataba de esquivar la situación, mientras reclamaba en casa tibiamente, porqué sabía que el salario era muy ajustado…&lt;br /&gt;Vencido el segundo mes, volvió la ceremonia rutinaria de repartir a cada uno el sobre nefasto. Al dármelo a mí, me daba la idea de sentir una mirada interrogante pero silenciosa.&lt;br /&gt;Esta vez mostré el sobre preocupado, pretendiendo lo regularizaran al día siguiente, o el otro, o el otro… Pero volvieron a pasar las semanas, y volvió a llegar el fin de mes. Qué rápido pasaban los días… Recibí el tercer sobre temblando. No levanté la cara, tampoco nadie me dijo nada, pero yo hubiera jurado que todos mis compañeros sabían lo que pasaba, y me miraban con una burla silenciosa, o al menos con lástima…&lt;br /&gt;Papá dijo:&lt;br /&gt;-En el colegio tendrán que esperar…- Lo mismo dijo al cuarto mes, y el quinto…&lt;br /&gt;Yo veía que era el único en esa situación.&lt;br /&gt;Recibía los sobres, seguramente con la cara colorada, y ahora estaba seguro que el Hermano se detenía conmigo, sin decir una palabra, un tiempo demasiado largo…,esperando algo de mí, y yo a que se alejara para volver a respirar, temeroso. Hasta que llegó el día que me llamó aparte, yo lo escuché apenas entre mis latidos acelerados, e  hizo mención muy brevemente de que las mensualidades estaban pendientes. Yo no decía nada, lo sabía de sobra, y no atinaba a responder…, pensaba sí, e impotente me atormentaba, y &lt;br /&gt;deseaba que un día encontrara, no sabía cómo, que todo se había arreglado, y volver a mirar a los demás sin esa  tremenda carga…&lt;br /&gt;En esos días papá me dio el equivalente a la mitad de la cuenta, el resto lo pagaríamos la próxima quincena. En vez de sentir alivio, sentí que se me caía el cielo encima…&lt;br /&gt;-No, yo no puedo llevarle sólo esto, después de tantos meses… ¿Cómo hago? &lt;br /&gt;¿Qué le digo? ¿Cómo le digo?&lt;br /&gt;-Dale esto…, más no tenemos…, dentro de una o dos semanas le pagaremos el resto.- Papá fue terminante. Mamá miraba sin decir nada, pero seguramente ella fue la que consiguió al menos eso.&lt;br /&gt;Yo resolví no llevar el dinero. Sentía que no me atrevería. No tenía el coraje y sentiría una enorme vergüenza  ante el Hermano y los chicos. Decidí que dentro de una semana cuando papá me completara, iría con todo el dinero junto, y muy dignamente saldaría toda la cuenta. Si entretanto me reclamaban, obraría una vez más como siempre, total, en pocos días lo arreglaba…&lt;br /&gt;Escondí el dinero en uno de los cajones grandes de la cómoda de mamá, bien al fondo, debajo de toda la ropa. A la vuelta del colegio, pasada la media tarde, merendé con apetito como siempre, pero sintiéndome distinto; como que tenía un secreto, algo que debía esconder, tomaba conciencia que había &lt;br /&gt;mentido, y tenía que ocultarlo. Me encontré cauteloso y reservado, callando, como si de golpe hubiera perdido un grado de inocencia, y debía cuidar que no se me notara, y menos compartirlo con nadie.&lt;br /&gt;Respondí a mamá sin poder eludirla, mintiendo a conciencia, necesariamente:&lt;br /&gt;-Si mamá, está todo bien, no hubo problemas…-&lt;br /&gt;Pasaron quince días, y algunos más. Papá no podía completar por ahora el pago…&lt;br /&gt;-Esperarán al mes que viene…-&lt;br /&gt;Resolví llevar entonces la parte del dinero y hacer la entrega, porqué no iba a haber más dinero por ahora. Era lo mejor. Peor era no llevar nada…&lt;br /&gt;Antes de salir al colegio pasé disimuladamente al dormitorio y busqué en el cajón rápidamente donde había dejado el dinero… y no lo encontré… Busqué un poco más, y tampoco… Sería mañana… Hoy no tenía más tiempo. Al día siguiente, impaciente, esperé un momento propicio para volver y buscar mejor… Tampoco encontré nada. Busqué al regreso del colegio aprovechando que mamá estaba afuera… Busque removiendo la ropa… Busqué y rebusqué. El dinero no estaba, o al menos no lo encontraba… No quería aceptarlo. Debía seguir buscando, así varios días. De noche pensaba en el lío que tenía… Me despertaba desesperado… ¿Qué habría pasado? ¿Alguien podía saber algo? No podía preguntar, estaba en una trampa… La única esperanza era encontrar el dinero, y seguía buscando, ya no en ese cajón, sino en todos, y por todos lados… ¿Dónde estaba?&lt;br /&gt;A fin de mes volvió el sobre de mis pesadillas. A la salida dejé a los demás y volví sólo,  caminaba despacio, mirando sin ver las grevileas de la plaza recortadas contra el cielo. Esa tarde tardé muchísimo en llegar a casa. &lt;br /&gt;Escondí el sobre y guardé otro secreto en silencio, sabiendo que estaba tremendamente solo. Casi no podía dormir. Seguí escondiendo el sobre… Hasta que mamá me preguntó, como nunca, si me lo habían dado… Casi me muero… Tardé un buen rato antes que me saliera un poco de voz…:&lt;br /&gt;-Nnno…,Nno…, No-nno me lo dieron…- mentí al fin, una vez más…&lt;br /&gt;Era terrible, evitaba a los de casa…, trataba de esconderme en el colegio…&lt;br /&gt;Mamá y papá, supieron que algo no andaba bien. Me volvieron a reclamar el sobre… ¡Antes nunca me lo pedían!&lt;br /&gt;Volví a mentir… Me exigieron que lo reclamara… (¿Para qué?...), y al fin el sobre apareció… A esta altura estaba dispuesto a mentir y seguir mintiendo, ya descaradamente.&lt;br /&gt;El sobre estaba equivocado…: ¡No estaba descontado el dinero de la entrega!.&lt;br /&gt;-¿Por qué? - ¿Entregaste ese dinero, no?, ¿Cómo no está descontado?...- me las tenía que ver con mamá, ya le tenía menos miedo, debía seguir mintiendo...:.&lt;br /&gt;-¡Claro que lo entregué! …- Al otro día papá le dejó dicho que reclamara en el colegio… ¿Qué iba a reclamar? Yo tenía ganas de llorar y  escaparme del mundo. Pero, sólo pensaba en intentar una nueva mentira; y terminé diciendo que el Hermano me dijo que no recordaba que yo le había efectuado la dichosa entrega…&lt;br /&gt;Y allí entró a tallar papá. Al principio seguía sosteniendo que yo llevé el dinero y que en el colegio me lo negaban…, pero fue cuando resolvió…:&lt;br /&gt;-Bueno, vamos a ir con vos a hablar con el Hermano Vittorio…- Y me miraban firmemente a los ojos, ya esperando que me retracte… Yo todavía resistía empecinado en sostenerme con más mentiras, tan encerrada estaba en el mundo que me había creado, que ni siquiera me daba cuenta que todo era inútil. El tormento de tantas noches me había vuelto insensible, y me había cambiado de tal manera,  me notaba tan desconocido, que tenía la sensación que era un extraño el que hablaba por mí… y sabiendo que estaba descubierto, seguía y seguía negando.&lt;br /&gt;Hasta que me largué a llorar, y lloré rompiendo por fin en pedazos la gruesa coraza, que me oprimía tan fuerte, desde hacía tanto tiempo…&lt;br /&gt;Pasó un largo rato, y algo más calmado, vi que estaban todos reunidos alrededor, y me sentía tan destruido, que no me importó verme descubierto, ni reconocía la tristeza que me carcomía por dentro…, sólo yo sabía cuantos disgustos me había deparado…&lt;br /&gt;Y todo por una mentira.&lt;br /&gt;Mamá terminó aclarando todo:&lt;br /&gt;Había encontrado el dinero sin saber de qué era, y necesitándolo, lo ocupó en cosas de la casa. Más tarde entendió lo que había pasado, pero no acababa de comprender mi actitud. Allí dije casi sin aliento, que yo no me animé a llevarle sólo una parte, y lo escondí entretanto, pero luego no lo encontré y traté de ganar tiempo mientras lo buscaba, y rebuscaba. Después fue tarde, una mentira, trajo la otra.&lt;br /&gt;Fueron a hablar en el colegio, y finalmente se arregló todo.&lt;br /&gt;Yo comprendí que la mentira lleva su propio tormento.&lt;br /&gt;No vale la pena.&lt;br /&gt;La mentira tiene patas cortas.&lt;br /&gt;Me costó caro aprenderlo.&lt;br /&gt;Pero nunca volví a mentir, al menos concientemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Celso H. Agretti. celsoagr@trcnet.com.ar&lt;br /&gt;–Avellaneda. Santa Fe;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡A escena, actores!*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helia Pérez Murillo, mi compañerita en las clases de interpretación, así como en las de expresión corporal, enseñaba literatura inglesa en un colegio religioso. Religiosa ella, rara avis, buen humor y mal aliento, no respondía a los cánones usuales de quien se prepara para ejercer de actor. Se anexaba &lt;br /&gt;a los grupúsculos más laburadores sin desestimar a los que apuntaban hacia un destino de reviente. No todos la querían (nunca ocurre) y menos aún, la comprendían. Detalles simpáticos la adornaban: en substancioso revoltijo portabas tijerita, carreteles de hilo blanco e hilo negro, dedal, aguja, alfileres de gancho. Costurera ambulante, un botón me cosiste apenas nos conocimos. Por años trazamos un mismo derrotero estudiantil. Realizamos, a propuesta mía, los seminarios de maquillaje y de foniatría. Hicimos “de pueblo” (categoría “figurante”), bajo contrato, en la tragedia campestre “Donde la muerte clava sus banderas” de Omar del Carlo, en el Cervantes. &lt;br /&gt;Vos, como “mujer ribereña”; yo, detrás de una decena de ursos también disfrazados de montoneros, en un cuadro secundábamos a Venancio Soria (Alfredo Duarte) peleando a facón con su padre, el general Dalmiro Soria (Fernando Labat), en el segundo acto. Se te veía en el escenario. A mí, en cambio, como dije, cubriendo las espaldas del pelotón, con barba y gorro, el más bajo, sólo se me hubiera distinguido con la perspicacia de la que mi padre y su primo Boche carecieron cuando recibíamos los aplausos. De ese saludo en la función del estreno, conservo una foto: allí estamos: vos, sobre la derecha, empollerada y con pañuelo en la cabeza; yo, en el otro lateral, inclinado, con poncho y lanza, respetuosamente.&lt;br /&gt;Nunca olvidaré aquella friega entusiasta que me propinaras con linimento Sloan, antes de irnos a comer Traviatas al barcito de la galería de la Sala Planeta. Ese calambre fue de lo más genuino, y por mí la pantorrilla hubiera podido quedarse agarrotada. Me dulcificaste. De qué buen grado te habría ofrecido todo mi territorio recontracontracturado. Te deseé con continuidad. &lt;br /&gt;Me enfebrecitabas al cerrarte el sacón de vizcacha o cuando te instilabas el colirio. Virginidad agazapada, Helia, vos, transida y amagante con tus treinta y cuatro años en ristra, mientras yo, con ocho menos, te alcanzaba mis versos esotéricos, mis silvas a la metalurgia y a la agricultura, mi única lectora, siempre una palabra amable, como una novia. También siempre tuviste hermanos mayores, todos machitos, y siempre confundía yo la voz de tu mamá con la tuya, por teléfono. Tu padre, siempre, además, fue un anciano delicado de salud. Vivías en una mansión de ésas que emputecen a un pequeño burgués que como yo la otearía desde afuera y de noche, a bordo de su Ami a dos tonos de colorado, bien de chapa, con vos sin terminar de despedirse ni de nada, en una callejuela de Adrogué, mucho árbol y parejo empedrado, mucho, muchísimo parque alrededor de la casona. Yo te dejaba, Helia, precisamente en el portón que se abría a toda esa manzana lóbrega y rodeada por ligustro.&lt;br /&gt;Estuve casado durante los dos primeros años de tratarnos. La conociste a Viviana. Te amedrentaba su independientismo enérgico, y su desconcertante labilidad. Por entonces, con Antonieta y Alejandro concurríamos a los café-concert, previa presentación de nuestros modestos carnés de la Asociación de Estudiantes de Teatro. Sucesos que acontecían cuando te mandaste con Samuel Gomara esa atrevida improvisación en clase, incorporando los diálogos de Ionesco en “Delirio a dúo”. No te notamos más que ligeramente turbada cuando tu ducho partenaire te lamía a través de la malla amarronada y te besuqueaba en la nuca y se entretenía en tus nalgas y hasta en el perineo con los avispados dedos de su pie derecho, el mocoso. Nos quedamos boquiabiertos, y encima el texto no molestaba, abstrusas líneas que habían logrado justificar, ustedes, el adolescente aventurado y la ex-catequista. El recuerdo de tus desmandadas acrobacias me impulsó a la paja, admito, las nítidas imágenes de aquel recíproco adobe juguetón. &lt;br /&gt;Durante un tiempillo disfrutaste de popularidad, pero tus remilgos, opiniones y falta de swing te remitieron a tu primitiva ubicación.&lt;br /&gt;María Palacini me informó de tu presencia en una velada de gala en el Teatro Colón con un joven británico, alto y rubio, con el que platicabas en su idioma. Al salir, con levedad, él te había tomado del brazo, según la chismosa que los siguiera hasta una parada de taxis.&lt;br /&gt;Nos extasiabas recitando en inglés los sonetos de Shakespeare. Y no te hacías rogar. Ya más nacionales (Dragún, Gambaro, Monti), nos divertíamos memorizando escenas, tirándonos almohadones, para automatizar la incorporación de la letra.&lt;br /&gt;No me gustaba ni medio que te trataras con un psiquiatra, que fueras a recibir consejos y medicación de ese vetusto chanta catolicón, amigo de tu padre. Te costaba dormirte, tenías sacudidas en la cama, súbita sudoración, lipotimia y taquicardia de origen emocional. Circulabas también con la farmacia a cuestas, y el kiosco:  pastillas de menta y mandarina, Genioles por las dudas, Efortil, antiespasmódico, Curitas, terrones de azúcar, saquitos de té. ¿Qué no he visto salir de tus carterones? ¡Ah, y el asma! El &lt;br /&gt;asma que habías superado tratándote con ese doctor, lo que hacía que sintieras por él una gratitud incondicional. Eras, en cierto modo, su cautiva. ¿Nunca de una pasión descontrolada?... En tus jornadas de retiro espiritual te imaginaba incandescente, aunque fuera por el divino Jesús, y después retornando a mí, aún sin el alivio procurado. Retornando, digo, vos, la no siempre macilenta. Cada tanto algo ocurría y tu cabellera lucía limpia y alborotada, vestías una ropa fantástica, calzabas zapatos acordes y todo &lt;br /&gt;así.&lt;br /&gt;Remanida en expresión corporal, tus progresos fueron magros al principio. &lt;br /&gt;Allí se expuso ejemplarmente tu confusión. El profesor soslayó la calentura larvada que resumabas. No por tus pies planos y jirones de pintoresquismo, menos eras un volcán. Gocé cuando me embadurnabas y desembadurnabas mientras realizabas las prácticas cosmetológicas y de caracterización: Ratón Mickey, villano, mariquita; cíclope, linyera, marciano, bucanero. Jamás desprovista de ahínco deslizabas tus algodones por mi cara.&lt;br /&gt;Cuando en pleno auge grotowskiano, Guido y Jorge se desnudaron recreando las circunstancias de un cuento originariamente infantil, vos eras observada al menos por mí: impávida, simulando, negándote al impacto visual. Retaceaste, luego, el imprescindible comentario.&lt;br /&gt;Vivía solo cuando me insinué y me disuadiste: nada cambiaría entre nosotros. &lt;br /&gt;Yo, en broma atropellaba: “Soy el hombre de tus...” Y apelabas a mi compostura. Me descubriste besando a un minón por el obelisco; y ciñendo de la cintura a una espigada pendejita del Bellas Artes, en la esquina de Quintana y Libertad. Y de esos encontrones, ni una palabra. Astuto, te sugerí preparar para el fin del cuarto año lectivo una pieza corta de Tennessee Williams: “Háblame como la lluvia y déjame escuchar...” &lt;br /&gt;Aceptaste de inmediato, conmovida. “La mujer alarga el brazo, un brazo delgado que sale de la deshilachada manga de su kimono de seda rosa y coge el vaso de agua, cuyo peso parece inclinarla un poco hacia adelante. Desde la cama el Hombre la observa con ternura mientras ella bebe agua.” &lt;br /&gt;Ensayaríamos en mi departamento una vez por semana. Con el texto nos meteríamos cuando la etapa de improvisaciones estuviera avanzada. En los dos primeros sábados estuvimos trabados. En el tercero ubiqué mi cabeza en tu regazo y me amparaste. “En la ciudad le hacen a uno cosas terribles cuando &lt;br /&gt;está inconsciente. Me duele todo el cuerpo, como si me hubieran tirado a puntapiés por una escalera. No como si me hubiera caído, sino como si me hubieran dado puntapiés.” En el siguiente sábado me acariciaste, no sin algún grado de entrega, breve, claro está. En el quinto, te retrajiste: previsible. “Me metieron en un cubo de basura que había en un callejón, y salí de allí con cortes y quemaduras en todo el cuerpo. La gente depravada abusa de uno cuando se está inconsciente. Cuando desperté estaba desnudo en una bañera llena de cubitos de hielo medio derretidos.”  En el sexto sábado, como había mucho ruido en el palier, nos mudamos al dormitorio. Incluimos el borde de la cama (matrimonial). En el séptimo, y habiendo adoptado ya ese ambiente, apagué la luz y susurré, mi voz entrecortada, la tuya opaca, &lt;br /&gt;neutra. “Recorreré mi cuerpo con las manos y percibiré lo asombrosamente delgada e ingrávida que me he quedado. ¡Oh, Dios mío, qué delgada estaré! &lt;br /&gt;Casi transparente. Apenas real, ya.”  En el otro fin de semana nos reunimos, además, el domingo. Vos arderías subrepticiamente, y yo, agitado sufría y cerraba la puerta, te invitaba a trastornarte con el auténtico temporal que zarandeaba la persiana, apagaba la luz y en completa oscuridad intercalaba &lt;br /&gt;frases de Williams, mientras con impericia me libraba del gastado pantalón de corderoy (de bastones anchos) y de la polera. Algo se me anunciaba desde la médula, al tantearte; sofrenado me encimé y desgarré de indeseado semen, todo mi ser ridículo y perentorio, me ofrendé al slip de nailon. Destemplado justifiqué el recule, atiné a desdecirme y vos te adaptabas, Helia querida, módica, en lo tuyo. Me fui vistiendo con ocultado desdoro, encendí la luz, alegué desconcentración y desánimo, tomamos mate con bizcochitos de anís en la cocina.&lt;br /&gt;Durante los días subsiguientes recobré ímpetus. Un tropezón no es caída. Mis antecedentes de eyaculación precoz habían sido aislados y en circunstancias atípicas o calamitosas. El ensayo de la obra, no obstante lo viciado del procedimiento, nos conformaba. Y fuimos consubstanciándonos con el texto. &lt;br /&gt;“Tendré una habitación grande, con postigos en las ventanas. Habrá una temporada de lluvia, lluvia, lluvia. Y me sentiré tan agotada después de mi vida en la ciudad, que no me importará estar sin hacer nada, simplemente oyendo caer la lluvia. Estaré tan tranquila. Las arrugas desaparecerán de mi cara. No se me inflamarán nunca los ojos. No tendré amigos. No tendré ni siquiera conocidos”: tu largo monólogo final, el poético y enrarecido clima de la pieza. El punto era cómo enajenarte, cómo enajenarte y mandar, mandar la escena al carajo. “Sus dedos recorren la frente y los ojos de ella. Ella cierra los ojos y levanta una mano como para tocarle. El le coge la mano y la mira volviéndola, y después oprime los dedos contra sus labios. Cuando se la suelta ella le roza con los dedos. Acaricia su pecho delgado y liso, como el de un niño, y luego sus labios. El levanta la mano y desliza sus dedos por el cuello y el escote de su kimono a medida que se afirma el sonido de la mandolina.” Creadas las condiciones de río revuelto, pescar, arrebatar los numerosos peces, los peces de tu soterrada lujuria. Y así, otra vez a oscuras la escena, impregnado, mórbido, con suavidad te bordeo, nictálope, busco tu boca con mis dedos, rozo tu nariz, beso tus párpados con alevosía, me desenvaso de las incordiosas prendas, doy contra tus dientes &lt;br /&gt;interceptando mi lengua, sin arredrarme aplasto tu mano con mi sexo, te aplasto, tenaz y corroído, te encepo los pies, girás la cabeza como que te dispararías, pero yo te sigo en el giro sin separarme, y resistís también con las piernas, aunque tu mano no pugna por zafarse de mi aplastamiento. Es más: me siento aferrado; advertirlo me nutre de renovadas ínfulas, no cejo, y tu boca y tus piernas algo se distienden; yo confío, me arrellano, tu lengua soliviantada no atina a organizarse; ¿qué es esto?: esto es mi nobilísimo tironeo de tu ropa, la cual desparramo, te quito las medias, te dejo en aros y en crucecita. ¿Y quién piensa en el inmenso dramaturgo norteamericano, si hiendo tus pezones y debajo te tenemos, transpirada y silenciosa?; “...el viento limpísimo que sopla desde el confín del mundo, desde más lejos aun, desde los fríos límites del espacio ultraterrestre, desde más allá de lo que haya más allá de los confines del espacio”; y tus brazos a los lados, como desmembrada, y a no distraerme, que esto en &lt;br /&gt;cualquier momento se quema, ya adviene lo superlativo, y se quemó cuando subiste las rodillas. Costó un poquito pero percibí que me alentabas. &lt;br /&gt;Respirabas mejor, acordáte, después de los espasmos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún hoy, años después, ensayamos de vez en cuando la escena. Nunca presentamos en el curso nuestra versión libérrima. Nunca toleraste que encendiera la luz ni que subiera la persiana. Nunca me permitiste pasar a los papeles sin el ritual de “el suelo de aquel departamento junto al río...cosas, ropas... esparcidas... Sostenes... pantalones... camisas, corbatas, calcetines... y muchas cosas más...” Nunca te permitiste fuera de contexto un ademán extra-compañeril. Nunca aludimos al diafragma que aportaras a nuestros encuentros. Nunca me dejaste ni un mísero recado en la mensajería, en fin, ni un mísero recado de tinte qué ganas que tengo, y siempre arreglaste con prontitud para reunirte conmigo a ensayar cuando, como hasta ahora, te lo propongo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helia: siento urgencia por descristalizar esta trama. No te amo. Todo es perfecto. Quiero más con vos. Ansío secuestrarte. Variados argumentos. El epitalamio, el epitalamio. Pronto me mudo. Ensayemos otra obra. Proponé vos: Beckett, Jean Genet, Arrabal, Harold Pinter, Sartre, Schiller, García Lorca, &lt;br /&gt;Osborne, Ibsen, Armando Discépolo, Strinberg, Pirandello, Eurípides, Valle-Inclán, Racine, Benavente, Adellach, Camus, Albee, Leroi Jones, Aristófanes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hermano muerto*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Juan Forn&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mark Twain tenía un hermano gemelo en su infancia. Para diferenciarlos le ataban a cada uno una cinta a la muñeca, de un color diferente. Un día los dejaron solos en la bañadera y uno se ahogó. El chapoteo en el agua había desatado las cintas, de manera que nunca se supo a ciencia cierta cuál de los dos había muerto. "Desde entonces no sé si yo soy yo o mi hermano", remataba siempre la anécdota Twain.&lt;br /&gt;Philip Dick también nació con una hermana melliza. La llamaron Jane. La madre creyó que la leche que tenía alcanzaba para amamantar a los dos, que no iba a necesitar refuerzo. Los bebés pasaron hambre durante semanas, hasta que la pequeña Jane murió, y así fue cómo el pequeño Philip pasó a recibir&lt;br /&gt;la ración de leche materna que necesita un bebé para sobrevivir. Déjenme agregar que la mamá de Philip Dick tenía una hermana que, años después, también tuvo mellizos. Cuando los bebés eran pequeños murió la madre. El viudo dijo haber recibido un mensaje de ultratumba de la difunta en que le pedía que se casara con la cuñada. Fue a informárselo a la madre de Dick.&lt;br /&gt;Brevísimo perfil de la madre de Dick: era secretaria, era progre, crió sola a su hijo en el ambiente libertario de Berkeley, despreciaba en el marido de su cuñada todo lo que había despreciado en su propio marido (lo que ambos tenían de americano medio) pero, para sorpresa de todos, incluido el propio viudo, aceptó como una autómata la última voluntad de su hermana y hubo boda. Se celebró cuando Dick tenía 24 años. Desde entonces hasta que murió, treinta años después, Dick confesó a quien quisiera oírlo que su madre crió al más perfecto american style a los hijos mellizos de su hermana después de matar de hambre a uno de los mellizos salidos de su propio vientre y de repetirle al otro durante toda su infancia que quien debió haber muerto era él. A diferencia de Mark Twain, Dick tuvo desde su más temprana infancia quien le recordara cada día que él no era el muerto, que él era él y no su hermana.&lt;br /&gt;Quizá no se deba a eso, o al menos no enteramente, pero Philip Dick es El Paranoico Que Tenía Razón: el hombre que entendió mejor que nadie las implicaciones del Gran Hermano de Orwell de una manera que ni el propio Foucault pudo hacer, y ni hablemos del pobre, heroico, admirable Orwell. En 1971, cuando llevaba publicadas treinta novelitas de ciencia-ficción y varios años sin escribir, Dick volvió un día a su casa y se la encontró devastada. Con el módico monto del premio Hugo por El hombre en el castillo, se había comprado un enorme archivador metálico con cerradura donde guardaba todos sus papeles, toneladas de papeles. Que se llevaran su adorado equipo de música y sus discos (Dick era un melómano terminal, trabajó durante diez años de vendedor en una disquería) no le importó tanto como que hubieran despanzurrado su cofre, su ataúd de metal, su caja de Pandora. No eran meros ladrones si habían usado esa clase de explosivo y se habían llevado sus papeles. Por eso, lo primero que sintió Dick al toparse con ese espectáculo no fue desazón sino una satisfacción eufórica, que le duró escasísimos&lt;br /&gt;segundos, pero tuvo la potencia de un pico de anfetamina: "Yo sabía que no era paranoia. Yo sabía que tenía razón".&lt;br /&gt;Por supuesto, el flujo de ideas no se detuvo ahí. Continuó, imparable, y acto seguido Dick ya estaba pensando que venían por él, que lo mandarían a un campo de concentración en Alaska, que Nixon era un rojo, un comunista infiltrado en las filas macartistas para llegar al poder y convertir al país de la libertad en una colonia criptosoviética. Nixon se había abierto paso como Stalin, eliminando rivales, ¿a quién otro habían favorecido los asesinatos de Jack y Bobby Kennedy y Martin Luther King y el atentado a Wallace? A Tricky Dick, a Richard Nixon, al hombre que reía como una hiena: su némesis. Como todos sabemos, el duelo entre El Hombre Que Ríe y El Paranoico Que Tenía Razón lo ganó Philip Dick. Ya no escribía, y creía que no escribiría más, cuando estalló Watergate. Ya se lo habían comido los demonios (había entrado en su etapa mística, para desazón de sus fans: ellos querían oírlo hablar de Ubik, de los clanes de la Luna Alfana, y él les decía que el Imperio del Mal era en realidad el Imperio Romano y que él era San Pablo y su misión era "contar la verdad"), pero igual celebró como un derviche la caída de Nixon, aullándole al televisor y hablándole a su doble, un cristiano de las primeras catacumbas llamado Tomás que habitaba en su interior y que, según Dick, era su coequiper en la tarea de difundir el mensaje, la verdad. Hasta aquel instante en que Dick desvió los ojos del televisor, le dijo: "Se acabó, ganamos". Y descubrió que Tomás ya no estaba, que no tenía con quien celebrar aquel triunfo, que tendría que ocuparse solo de pregonar la verdad.&lt;br /&gt;Volvió a escribir. Ya no necesitaba anfetaminas, tenía adentro una droga más potente: el suero de la verdad, el verdadero Suero de la Verdad. Esas ocho mil páginas son sólo para los fans terminales de Dick, que por supuesto las consideran la cima de su obra, la verdad revelada. Y están quienes lo prefieren paranoico, antes de que supiera que tenía razón: esa especie de Kafka bestia, electrificado, corcoveando como cable de alto voltaje en la tormenta. Una vez le preguntaron cuándo y cómo había empezado a escribir ciencia ficción, y contestó que fue después de leer un cuentito de Fredric&lt;br /&gt;Brown en que un grupo internacional de científicos construye la computadora más compleja imaginable, le almacena todos los datos del saber humano y, cuando está lista, le hacen la primera pregunta ("¿Dios existe?"). Y la máquina contesta: "Ahora sí".&lt;br /&gt;Dick le adjudicaba a Jung una frase que en realidad era su propia conclusión de lo que había leído en Jung: "Los dioses de antaño se han convertido en enfermedades para los hombres de hoy". En Ubik escribió: "Lo real es aquello en lo que Dios cree" (ubik por "ubicuo": el que está en todas partes).&lt;br /&gt;Cuando empezaron a admirarlo en los '60, dijo: "He escrito y vendido 23 novelas, y son todas horribles menos una, y no estoy seguro de cuál es".&lt;br /&gt;Como dijo inigualablemente Pablo Capanna, lleva más tiempo leer sus libros que el tiempo que le llevó a él escribirlos. Pasa igual que con Arlt, dijo Piglia: no importa dónde uno tropiece con las torpezas, no se puede salir del trance. La última de las esposas de Dick le decía, en cambio, que era el nuevo Dostoievski, el hombre que lo había entendido todo.&lt;br /&gt;Cuando Dick murió, en 1982, apareció el padre a retirar el cuerpo y se lo llevó a enterrar a la parcela donde estaba enterrada la pequeña Jane. Era una parcela doble y tenía una doble lápida, con los nombres de los dos hermanos. Sólo hubo que grabar la fecha de muerte en la que correspondía a &lt;br /&gt;Philip. La doble lápida estaba esperando a su segundo ocupante con la fecha de deceso en blanco desde el lejano día en que habían enterrado a la pequeña Jane, cuando el pequeño Philip era un bebé de cinco semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-179921-2011-10-28.html&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventren Próxima estación: Morea.&lt;br /&gt;-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://inventren.blogspot.com/&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;InventivaSocial&lt;br /&gt;Plaza virtual de escritura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar&lt;br /&gt;-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-&lt;br /&gt;Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://twitter.com/INVENTIVASOCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edición Mensual de Inventiva.&lt;br /&gt;Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por &lt;br /&gt;Yahoo, enviar un correo en blanco a: &lt;br /&gt;inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVENTREN&lt;br /&gt;Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.&lt;br /&gt;Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: &lt;br /&gt;inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Inventiva social recopila y edita para su difusión virtual textos literarias que cada colaborador desea compartir.&lt;br /&gt;Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta a preguntas frecuentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que es Inventiva Social ?&lt;br /&gt;Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son sus contenidos ?&lt;br /&gt;Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuales son los ejes de la propuesta?&lt;br /&gt;Proponer el intercambio sensible desde la literatura.&lt;br /&gt;Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es gratuito publicar ?&lt;br /&gt;En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. 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margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 263px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-XaAZIpt9uIY/TvEyu5qoC3I/AAAAAAAABzU/tu1hBkfCLDc/s400/horizonte_tania_leon.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5688383585680624498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Ilustración: Walkala. -Luis Alfredo Duarte Herrera- http://galeria.walkala.eu&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MI SUEÑO LLOVIZNA*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día se transforma&lt;br /&gt;en la espera de la noche&lt;br /&gt;porque allí soy dueña&lt;br /&gt;de todos los espacios.&lt;br /&gt;Y vuelo, me sumerjo&lt;br /&gt;en vaivenes utópicos&lt;br /&gt;y nadie me reprime,&lt;br /&gt;nadie me desborda.&lt;br /&gt;Soy libre en mis sueños,&lt;br /&gt;nadie derrama críticas&lt;br /&gt;y tengo el universo entero&lt;br /&gt;dentro de mis permisos&lt;br /&gt;porque abro las ventanas&lt;br /&gt;y dejo entrar la magia.&lt;br /&gt;Soy dueña de los vuelos&lt;br /&gt;de copiar los pentagramas&lt;br /&gt;que entre astros y estrellas&lt;br /&gt;se forman en el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Emilse Zorzut. zurmy@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matrioska*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alma&lt;br /&gt;cautiva en un cuerpo&lt;br /&gt;anclado en una celda&lt;br /&gt;la más oscura celda de una prisión infinita&lt;br /&gt;arraigada en el corazón de una ciudad sin nombre&lt;br /&gt;la más anónima de todas las ciudades&lt;br /&gt;de aquel mundo perdido entre millones&lt;br /&gt;de planetas&lt;br /&gt;           estrellas&lt;br /&gt;                     nebulosas&lt;br /&gt;en constante movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, todo&lt;br /&gt;parece suspendido en el instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De Por si mañana no amanece&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*De Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com&lt;br /&gt;http://sergioborao2011.blogspot.com/&lt;br /&gt;https://www.facebook.com/Sergio.Borao.Llop&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre líneas*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un discurso a gritos y llantos&lt;br /&gt;Su alegato de ideas punzantes&lt;br /&gt;Salieron como por arte de magia&lt;br /&gt;Desprolijas ante su enajenación&lt;br /&gt;Reclamaba por la injusticia de no ser escuchada&lt;br /&gt;Y la coraza de su persona se rompió&lt;br /&gt;En sus amenazas e insultos de insatisfacción&lt;br /&gt;Algo de razón tenía en ese arranque incontrolado&lt;br /&gt;Y cruel que le lastimaba su raído corazón-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su infancia le faltó cariño, comprensión&lt;br /&gt;Su destino fue hasta ahora ir sorteando&lt;br /&gt;Por los canales de la adversidad&lt;br /&gt;Y las críticas eternas se  bautizaron carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un eslabón perdido en su ropaje de ternura&lt;br /&gt;Hubiera bastado para no llegar a ser tan perjudicada.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Azul. azulaki@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hansel y Gretel tiraron miguitas para volver a su casa, cuando estaban perdidos en el bosque oscuro.&lt;br /&gt;Muchos años después los golpeadores hicieron del bosque un lugar siniestro. &lt;br /&gt;Desaparecieron a otros niños de su sangre y su historia.&lt;br /&gt;Los niños robados no tenían migas para volver al camino.&lt;br /&gt;Como una maravilla, del cuerpo se desprendieron las llaves del regreso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*De Cristina Villanueva. cristinavillanueva.villanueva@gmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; VÍAS ARGENTINAS. Ensayos sobre el ferrocarril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Partes de guerra de la imaginación técnica argentina*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Por Christian Ferrer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En mi escritorio y ante mi vista hay tres medallas conmemorativas forjadas en bronce. Fueron emitidas por el Estado Argentino entre 1908 y 1911 con el fin de celebrar la inauguración de diferentes obras públicas. En las medallas conmemorativas están congelados los relieves ideológicos de una época, y en su espejada sucesión se despliegan las etapas de la evolución del imaginario tecnológico de un país. Son además, sellos oficiales, picas clavadas en territorio virgen, la yerra con que el Estado se encumbra sobre sus obras. No es posible contemplar estas medallas sin ánimo melancólico: ya no se emiten, ni tampoco se inician este tipo de esfuerzos hercúleos. Quizás podría haber recurrido a otras medallas que marcaran límites geográficos, pero hubiera llegado al mismo lugar. Una de ellas anuncia el comienzo de las obras de la vía férrea que llevaría carga y pasajeros desde San Antonio, en el Golfo de San Matías, hasta Nahuel Huapi, en el sur de la Provincia de Neuquén. La concesión de la trocha estaba a nombre de los Ferro Carriles Patagónicos. El motivo de la medalla muestra una figura femenina “art nouveau” coronada por un gorro frigio -emblema de la república- iluminando con una antorcha el camino de un largo tren. La locomotora lanza una clásica ristra de humo que se pierde a la vera de la Cordillera de Los Andes. Es marzo de 1910, el presidente era José Figueroa Alcorta, el Ministro de Obras Públicas Ezequiel Ramos Mexia y el ingeniero en jefe del proyecto, Guido Jacobacci. Una segunda medalla, emitida en junio de 1911, muestra un barco a vapor navegando el Río Bermejo, límite fronterizo natural entre las actuales provincias de Chaco y Formosa, entonces un territorio no del todo explorado y en el cual los indígenas matacos aún organizaban esporádicas rebeliones. La medalla celebra la ampliación de obras facilitadoras de la navegación, y en su motivo grabado se observa que en ambas orillas por donde el vapor hiende el río la vegetación tropical prospera. El presidente era Roque Sáenz Peña y el Ministro de Obras Públicas seguía siendo Ramos Mexia. La tercera medalla está fechada el 15 de noviembre de 1908, día de la colocación de la piedra fundamental del “Asilo Colonia Nacional de Retardados”, en la ciudad de Luján, a cien kilómetros de Buenos Aires. El motivo de la medalla expone una construcción hospitalaria, un establecimiento “modelo” y amable dispuesto a albergar personas afectadas por anormalidades de tipo mental. Muy cerca, en el pueblo de Open Door, ya existía desde 1899 la Colonia Psiquiátrica Dr. Cabred, y asimismo, desde 1915, en Torres, a pocos kilómetros, la Colonia Montes de Oca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Apenas un cuarto de siglo había transcurrido desde la finalización de la Campaña al Desierto. En 1879, cuando las tropas al mando del General Julio Argentino Roca llegaron al Río Negro (nombre actual de la provincia donde está emplazado el puerto de San Antonio), parte de la Patagonia era aún poco conocida, al igual que la selva chaqueña, una de cuyas porciones era llamada “El Impenetrable”. Entre 1899 y 1904 se rubricaron los acuerdos que fijarían límites provisorios al territorio nacional, todos ellos arbitrados por distintos presidentes de los Estados Unidos y por el Rey de Inglaterra. Se diría que las tres medallas señalan hitos fronterizos tanto como puntos cardinales. Si el Estado trazaba un “camino de hierro” en el desierto patagónico y deslizaba muelles de madera en el Río Bermejo para que fueran embarcados los frutos del país, superponiendo en norte y sur marcas tecnológicas a las huellas militares de la ocupación, con el Asilo para Retardados de Luján también afirmaba su disposición y poder para hacerse cargo de los hijos no-adelantados de la nación: los enfermos de la mente, los que ya nunca entrarían en razón. No se trataba de argentinos o extranjeros dotados de mala voluntad, pero la magnitud positivista y progresista con la que el Estado Argentino medía y desplegaba sus límites no era capaz de asimilarlos. La escolarización obligatoria podía hacer de un ignorante un argentino, según un anagrama posible; pero los locos eran ininvertibles. Luján, Torres y Open Door señalaban el punto cardinal cero, el vértice de un triángulo positivista destinado a condensar y aislar la locura estadística de la nación. Una utopía, la otra frontera a la que llegaba Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Juan Bautista Alberdi escribió en el siglo pasado: “el ferrocarril, que es la supresión del espacio, obra este portento mejor que todos los potentados de la tierra; el ferrocarril innova, reforma y cambia las cosas más difíciles. Ellos son a la vida local de nuestros territorios interiores lo que las grandes arterias a los extremos del cuerpo humano: manantial de vida”. Domingo Faustino Sarmiento escribió en el siglo pasado: “el caballo ha ejercido la más destructora influencia en el atraso y barbarie que todavía nos alcanza. En el país de las distancias despobladas, en la democracia de los jinetes, el poder, el prestigio, la influencia, pertenecieron al más de a caballo. Y bien señores; el ferrocarril viene a poner término al reinado de los caballos, suprimiendo las distancias que le dieron su preponderancia; uniendo las poblaciones entre sí, por medios tan civilizadores como rápidos, y extendiendo la influencia de las grandes ciudades, con sus gustos refinados, con sus artes y sus hábitos de cultura, haciendo de la campaña suburbios hasta donde llegue una línea de riego, o se alcance a oír el rugido alegre de la locomotora, este caballo de la ciencia, del comercio, de las artes, del progreso y de la libertad. Los ferrocarriles han hecho más por el adelanto de los pueblos que las más profundas revoluciones políticas. El ferrocarril acabará por abolir las fronteras como ha concluido ya con el pasaporte y tantas otras trabas puestas al libre movimiento de los hombres. El vagón de ferrocarril es el nivelador de las diversas clases sociales".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TRES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Al norte de la línea San Antonio-Nahuel Huapi solía haber otra trocha, la del Ferrocarril del Sud, que se dirigía desde Bahía Blanca a la ciudad de Neuquén. Algunos documentos de la época referidos a esta línea férrea ofrecen un atisbo a la imagen que la clase dirigente de entonces quería para la Argentina. En octubre de 1896, el miembro informante de la Comisión de Obras Públicas de la Cámara de Diputados de la Nación defiende la incorporación de los futuros quinientos kilómetros de ferrocarril al acopio de miles de durmientes y rieles ya cicatrizados sobre el territorio. Decía el diputado Cantón: “Este ferrocarril incorporará varios miles de leguas a la gran causa de la civilización, abandonadas hoy a la más lamentable esterilidad” (...) “Este ferrocarril colonizador permitirá que en las solitarias y fértiles cuencas del Neuquén y el Limay, donde hasta ayer tan solo se oía el alarido estridente del salvaje, repercutan las armoniosas vibraciones del vapor” (...)  “Por doquiera se extiendan líneas férreas, surgen en el acto, como por una especie de generación espontánea, numerosos centros de población con las múltiples manifestaciones de la actividad humana, cual si al depositarse los rieles en esta fecunda tierra argentina se convirtieran en maravillosas simientes, propias de la edad de hierro, que al germinar producen villas, pueblos y ciudades”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Tres años más tarde, el 1º de junio de 1899, el Presidente Julio Argentino Roca viajó hacia el pueblo que llevaba su nombre, Fuerte General Roca, a fin de inaugurar la línea férrea del sud. Una semana antes del evento se enviaron víveres destinados a satisfacer a los invitados, debidamente acondicionados en vagones frigoríficos. Se incluyó champagne y cigarros, y un servicio de mozos, uno cada cinco personas. En el tren especial viajaban Roca y algunos funcionarios y diputados, y también Guillermo White, presidente de la comisión local del FCS, y los señores Wibberley, Krabbé, Allen, Thurburn, Runciman, Munro, Cook, Drysdale, Galeay, Paton, Partridge y Loveday. Pero el tren jamás llegó a destino: el Río Negro se había desbordado, forzando a Roca a leer su discurso ante los invitados en medio del “desierto”, en un paraje llamado Chimpay. Allí, el General Roca rememoró su antigua epopeya: “Para llegar a la confluencia del Limay con el Neuquén, la división a mis ordenes empleó cuarenta días de marcha continua, atravesando territorios de los cuales se tenían vagas nociones y que la imaginación popular poblaba de innumerables tribus guerreras y de pavorosos misterios” (...)  “Justo es recordar en este gran día al soldado argentino que vivió en constante lucha con el salvaje y ha sido como el “pioneer” de nuestros progresos, en el espacio inmenso y cercado por la barbarie” (...) “En tales circunstancias el directorio del F.C.S. tendió los rieles de Bahía Blanca al Neuquén, con una celeridad sin ejemplo entre nosotros. Este es un nuevo y hermoso testimonio de los beneficios que debe el país al capital y al genio emprendedor de los ingleses”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El encadenamiento de las palabras señaladas en itálica arrastra un protocolo de operaciones, el preámbulo ideológico de la imaginación técnica argentina. Si el desierto era vértigo natural, desperdicio en manos salvajes y rival político, el hierro empalmado a la fe en el progreso clausuraría sus misterios. Luego, ya no habría indios sino enormes estancias; tampoco barbarie: “pioneers” inseminarían a la virgen. Medio siglo después, los ferrocarriles serían nacionalizados y estatizados. Y más tarde aún serían nuevamente privatizados. Y clausurados. También efecto tardío del darwinismo social que en medio del desierto fuera celebrado por Roca y sus invitados ingleses. Ya no hay trenes, hay redes informáticas; pero es lo mismo, el impulso y el discurso poco han cambiado. El imaginario tecnológico actual de las elites dirigentes argentinas, de sus castas intelectuales, de sus gremios periodísticos y de sus opositores "al modelo" no se nutre tanto de la aspiración legítima a un mayor confort sino de la obsesión moral que ya hace mucho tiempo viene orientando a la autoestima local: la modernidad a toda costa, conseguida por las buenas, si es posible, y siguiendo un atajo de ser necesario. La generación del '80, Yrigoyen, la Década Infame, Perón, Frondizi, Videla, Alfonsín y Menem han sido sucesivos abanderados que velaron junto a la pica que la modernidad tecnológica clavó en el Río de la Plata. Y los ramales por donde se desplegaron sus metas fueron hilados desde la plaza fuerte que es, además, el artefacto que mejor representa la idiosincrasia argentino-moderna: la Ciudad de Buenos Aires, fantasía eréctil, órgano eyaculatorio. Aquellas palabras oficiales en itálica están sexuadas, son seminales, machas, y revelan que en las fantasías eróticas del Estado argentino prospera el sadismo. Y el racismo. La violación, el ultraje, la inseminación artificial. La marca a hierro. Una cadena oculta vincula esta pasión por el doblegamiento del otro con el Penal de Ushuaia, y a éste con la Escuela de Mecánica de la Armada, donde carne argentina era tirada a la parrilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una pastoral tecnológica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUATRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En 1939 se publica un ensayo de interpretación de la realidad argentina que es, sin duda, uno de los más perdurables e incisivos. Ezequiel Martínez Estrada lo tituló La cabeza de Goliat. A lo largo de sus muchas páginas, sólo en una ocasión se incluyen palabras en idioma inglés. En el capítulo dedicado a la influencia de la radio sobre la escucha de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires, Martínez Estrada menciona a los speakers without voice appeal. Tan rara excepción atrae al ojo lector. “Speakers”, y no locutores, título profesional ahora habitual entre nosotros. En 1939, no había aún palabra castellana para un oficio novedoso, nacido apenas quince años antes y de procedencia extranjera. En la época, a los periodistas aún se los llamaba “reporters”, a los programas radiofónicos “broadcastings”, y al conductor del tranvía “motorman”. Tres décadas antes, el sindicato de conductores de vehículos se llamaba “de Chauffeurs”. En Brasil, para recurrir a un ejemplo equivalente, se editaba en los años ‘30 el periódico gremial O Trabalhador da Light, órgano de la Uniao dos Trabalhadores da Light. La empresa que proveía de electricidad a San Pablo se llamaba “Light”, y los propios obreros reconocían a la “razón social” -la “marca” de la empresa- como astilla de una jerga técnica ajena al portugués hablado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En aquella década, como por arte de alquimia verbal y en el horno de la oralidad, el engarce popular aprisionaba y asimilaba a la incrustación lingüística en su propio círculo dúctil. Los ejemplos abundan, pero basta uno sólo: la marca de los aparatos rociadores matamoscas, de consumo popular, se llamaba “Fly”. Los rociadores matapolillas eran de marca “Flit”. Pronto comenzaría a aludirse a la imperiosidad de deshacerse de una persona molesta con la frase “echale flit”. El chauffeur se transformó en “chofer”, y los tranways rápidamente en “tranvías”. Cuando apareció el trolleybus por las calles de Buenos Aires, pronto se lo conoció por “trolebús”. Aún más, y a través de un derrape lingüístico despectivo, en el uso popular la palabra “trolebús” fue adosada a la figura del homosexual, aludiéndose a la obligación de subir y bajar por la puerta trasera del vehículo, de lo cual queda aún entre nosotros y ya desvaneciéndose, una suerte de derivación apocopada: la voz “trolo”. La introducción de una tecnología trae aparejado el uso de un neolenguaje que se corresponde al idioma técnico de procedencia y que es desconocido antes en la frontera a la que ha llegado su irradiación. Luego, este lenguaje se “localiza”, e incluso se argotiza. La fuerza de un lenguaje reside en su capacidad de apropiarse del lenguaje técnico ajeno y en transformarlo en metáfora, remate de proverbio, torsión de la forma original, licuación lingüística. El bilingüismo actual, propio de la época de la “globalización”, estaba entonces muy lejos de ser considerado un fenómeno geopolítico “natural”. Por caso, el lunfardo, el argot del hampa o el cocoliche eran frutos naturales de la mezcla antropológica, de la conversación en bares, de los rumores y algarabías propias de la calle, de la inmigración, o de actividades de secta. La argentina de los años ‘30 y ‘40 estaba siendo conmovida por metales calientes, fruto de una colada cultural en la que se licuaban los flujos inmigratorios, las creaciones culturales plebeyas, la cruza matrimonial de identidades diversas, la inmigración interior, la experiencia política de los obreros anarquistas y socialistas y también la modernización de los ámbitos laborales, domésticos, tecnológicos y culturales. Ello no le restó fuerza al “lenguaje argentino”, más bien lo energetizó. El uso del inglés es en la Argentina actual, en cambio, un efecto de la presión lingüística del orden político y económico del mundo. En especial, de su presión técnica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Light. Tranways. La empresa que comercializaba la electricidad en San Pablo ya no existe. Tampoco los tranvías en las calles de Buenos Aires. Otras combinaciones de capital las han sustituido, otras tecnologías circulatorias las han superado. Pero la introducción de una técnica no es inocente ni gratuita. La primera experiencia con luz eléctrica en Argentina ocurrió en la ciudad de Buenos Aires, y en particular, en el rectángulo de la Plaza de Mayo, centro de gravedad del poder estatal. Pero en Brasil no fue la capital de entonces, Río de Janeiro, la beneficiada, sino Manaos, de donde fluía el caucho, sustancia que lubricaba una zona entera de la economía mundial. Sin embargo, cuando se descubrieron otras fuentes de caucho más baratas, en Indonesia, las industrias extranjeras migraron, y Manaos, que llegó a ser una ciudad rica y orlada con un teatro fastuoso, languideció sin disfrutar, de allí en adelante, de la electricidad. Las marcas que deja la técnica son dolorosas, y a veces, imperceptiblemente imperecederas. Señales obligadas para compatriotas del futuro. Sucede cuando las instalaciones son demasiado costosas como para cambiarlas de signo: la “mano” de la circulación vial se invirtió en este país el 10 de junio de 1945 y desde entonces los automóviles tienen el volante al revés que en Inglaterra. Pero la dirección de tránsito en los ferrocarriles y los subterráneos continúa siendo por izquierda. Al igual que en las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CINCO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El 17 de agosto de 1859 Domingo Faustino Sarmiento, quien sería Embajador en los Estados Unidos y Presidente de la Nación, inaugura las obras preparatorias del Ferrocarril que iría de Buenos Aires al entonces pueblo de San Fernando, cercano al delta del Tigre. En esa ocasión Sarmiento menciona al Río Bermejo, medio siglo antes de que fuera emitida la medalla conmemorativa: “No ha muchos días que se anunció la aparición a la altura de Corrientes de una angada de madera de cedro, la primera que desciende las aguas del Bermejo. Esa angada partida de Orán, será la precursora de millares que le sucederán, con sólo desmontar las orillas del río, desde que se encuentren puertos de fácil arribo a Buenos Aires, y esto solo se obtiene con la habilitación del de San Fernando, por medio de un ferrocarril que las traiga a las puertas de Buenos Aires; y estos resultados que parecen remotos, son de actual valor en cuanto a los productos del Paraguay, Corrientes, Santa Fe, y las costas fluviales de nuestro propio Estado, sin excluir las islas del Paraná, esa Venecia Rural que será para Buenos Aires, lo que Egipto para los pueblos antiguos, desde que su fertilidad, su belleza y su industria naciente, puedan por un ferrocarril, salvar la distancia que las separa del mercado, y ostentar sus encantos a los ojos de la población de Buenos Aires”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEIS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los argentinos suelen evocar la historia de los últimos cincuenta años de un modo nostálgico aunque preciso, como si contemplaran un álbum de familia o revieran el video de casamiento. Pero la historia, incluso la experimentada por quienes aún están vivos, es laberíntica y opaca. Y el recuerdo es, demasiadas veces, interesado, o más bien, adaptable a las condiciones políticas y anímicas del presente rememorante. De tantos trayectos posibles del laberinto de los años ‘60, los argentinos que están ingresando al siglo XXI han congelado esa época en una postal cuyas actividades y personajes están coloreados en tono pastel. Tono que se degradará rápidamente en la siguiente y violenta década. En el retablo suele incluirse la epifanía cultural de la clase media, la experimentación en cuestiones de costumbres, el boom de la literatura latinoamericana, la creciente emancipación de los jóvenes de la tutela conservadora de sus familias, la alianza entre la teología de la liberación y el socialismo, el nuevo periodismo, la resistencia peronista, el despertar político de la clase media a la nueva izquierda en general y al castrismo en particular, los vanguardismos del Instituto Di Tella, el creciente desplazamiento del peronismo hacia su costado tercermundista, la construcción de la universidad moderna, el “Cordobazo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo verdadero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Y también falso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los ‘60 fueron también años de modernización del aparataje tecnológico en los hogares de clase media, de aparición de oficios y profesiones encastrables a las nuevas facetas del mercado capitalista en este país (investigación de mercado, encuestas, personal técnico empapado de economicismo desarrollista, publicitarios, ejecutivos), de incipiente e impactante presencia en el espacio público de moda y modelos tanto como de canciones cantadas en idioma inglés, de emergencia de un vedette-system gestado en la programación televisiva, en fin, de emergencia de nuevos consumos culturales que irían preparando lentamente el actual acople de las actuales generaciones a la “cultura de la globalización”. También, y por primera vez, se publican en los diarios avisos clasificados de orden laboral con el sonsonete imperativo: “se requiere idioma inglés”, o bien “inglés imprescindible”. De hecho, en 1962 se funda la primera empresa argentina de selección de personal gerencial especializado: “Executives”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIETE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Aire acondicionado, oficinas modernas, secretarias ejecutivas, coiffeurs, estereocombinados, computadoras, melenudos, automóviles poderosos, vida de club, grupos de rock nacional, snack bars, “beautiful people”, decoración en acrílico, tarjetas de crédito, posters, piletas vinílicas, poufs, pistas de baile, conjuntos “beat”, sociología científica, happenings, viajes psicodélicos, viajes al exterior, viajes a la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Gran parte de la imaginación técnica argentina contemporánea fue irradiada desde un semanario seminal de los años ‘60. La revista Primera Plana estaba dotada del discurso “modernizador” más influyente de la década, dirigido a hacer mella en ambientes económicos, culturales y políticos. De hecho, el periodismo argentino actual, en gran medida, aún se nutre de las innovaciones formales y culturales promocionadas por esa revista. Buena parte de los Jefes de Redacción de los principales diarios y revistas argentinas se iniciaron profesionalmente en ese semanario centrado en la política y la cultura, del cual se “tiraban” 60.000 ejemplares, y que impuso un nuevo estilo periodístico para nuevos lectores (cultos, “modernos”, informados o “enterados”, “inteligentes”), estilo que supuso una transformación del lenguaje periodístico, en complicidad con el lector. La revista buscaba esa complicidad, entre otras cosas, a través de ironías, jerga propia, juegos de palabras, terminología psicoanalítica y sociológica. La revista es impensable sin su creador, Jacobo Timmerman, quien había trabajado en la revista Qué, de ideología “desarrollista”. La característica profesional de Timmerman era la audacia. La revista tenía una amplia capacidad para generar tendencias, modas y estilos de vida y de ese modo devino vocera de una nueva opinión pública, “moderna”. Sus lectores abarcaban la nueva estructura gerencial del país, los estudiantes universitarios, los sectores de la cultura, en definitiva, un tipo de lector producto de la epifanía de la clase media porteña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La palabra “modernización” era el conjuro mágico del momento, una obsesión de la época tanto para las ideologías tradicionales de la argentina como para las estructuras académicas, los artistas de vanguardia y los partidos de izquierda. En los ‘60 se renovó el personal y las funciones de numerosos organismos estatales tanto como las modalidades de la “Investigación de Mercado” y la contratación de personal gerencial. No debería sorprender la numerosa publicidad de que disponía la revista. Había publicidades de Sony, Pentax, Paidós, Fiat, Ginebra Bols, Siam Di Tella, Pirelli, Kodak, IBM, ESSO y de muchísimas empresas argentinas y extranjeras. La revista se hizo famosa, o in-famosa, a posteriori, por apoyar el golpe de estado del general Onganía o, más bien, por preparar el ambiente psicológico que condujo hacia el golpe. Retrospectivamente, Jacobo Timmerman meditaba sobre lo hecho de esta manera: “Decir que yo apoyé un golpe, es cierto. Con todo, he cometido ese error. Pero en un contexto. Uno de los golpes era para derrocar a Illia, pero tampoco era solo para derrocar a Illia. Era también para que los azules, la generación joven del ejército, trajeran un proyecto de modernización del país que parecía probable, mientras que Illia tenía al país inmovilizado y paralizado (...). Yo no apoyé el golpe contra Illia, no tenía nada contra él, nada a favor ni en contra. Yo apoyé que los azules, que habían dado una batalla contra la derecha del Ejército, para que esos jóvenes coroneles, brillantes, inteligentes, cultos, que tenían un proyecto moderno, pudieran sacar a este país del pantano en que lo tenía Illia” (entrevista a Jacobo Timmerman en revista La Maga, 10 de junio de 1992). ¿Era la “modernización” un valor superior a la democracia en los años 60? Lectores cultos, incluso izquierdistas, podían absorber los relieves ideológicos de la modernización “técnica” pero no sus supuestos democráticos, menos aún el exigente fondo ético de raigambre socialista que es previo a cualquier consideración técnica o eficaz en política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCHO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El 10 de abril de 1930 dos gobernantes inauguran la conexión telefónica entre Argentina y Estados Unidos. El presidente norteamericano, Herbert Hoover, saluda primero y luego Hipólito Irigoyen lee en su discurso estas palabras: “acentúo mi convencimiento de que la uniformidad del pensar y el sentir humanos no ha de afianzarse tanto en los adelantos de las ciencias exactas y positivas, sino en los conceptos que, como inspiraciones celestiales, deben constituir la realidad de la vida. Los hombres deben de ser sagrados para los hombres y los pueblos sagrados para los pueblos, y en común concierto reconstruir la labor de los siglos sobre la base de una cultura y de una civilización más ideal, de más sólida confraternidad y más en armonía con los mandatos de la Divina Providencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El desierto y la barbarie habían sido domeñados y mensurados hacia varias décadas. La ciudad proponía urgencias al pensamiento. Y si el Chaco o la Patagonia son impensables sin el ingeniero de caminos o de vías férreas y sin el pionero, la ciudad requiere de centralitas telefónicas, subterráneos, entretenimientos y símbolos del confort que acondicionen los cientos de miles de estuches domésticos a fin de resistir la presión del trabajo y la angustia metafísica de la urbe. Ya no eran el positivismo y el progreso las doctrinas movilizadoras de la nueva conformación étnico-espiritual de la Argentina, sino ontologías y políticas que no se evidenciaban aún por completo y que pronto se licuarían en poderosas modalidades de la imaginación y la protesta plebeyas. En el discurso de Irigoyen late una advertencia. También un peligro.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NUEVE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Estas meditaciones no dejan de ser un poco inútiles en este país, cuyo impulso actual lo hace acoplar a cualquier slogan globalizador y cuyos lenguajes ya hace tiempo que están siendo formateados por el pánico económico. Hasta tanto no se acepte a la palabra técnica como una de las más complejas de la cultura humana, tan compleja como las palabras Justicia, Verdad, Dios, Música, Fiesta, Juego, Bien y Mal, poco avanzaremos en el conocimiento de nuestra actualidad. De allí que simples criterios de saber parezcan osadías en un terreno “tomado” por publicitarios de la técnica. Primero, las tecnologías no son equivalentes a la técnica -una fuerza que nos constriñe a aceptar el moldeado tecnológico del mundo-. Las tecnologías que habitan nuestro entorno son numerosas: grabadores, hornos a microondas, automóviles, computadoras. Pero la fácil accesibilidad a ellas no quiere decir que su significado lo sea. Todo objeto tecnológico nos está proponiendo una pedagogía, instrucciones de uso, modos de acoplarnos a su sistema de engranajes con el que ordenan el mundo. Y también suponen una erótica. Una herramienta solía ser poco más que una extensión del brazo, en cambio un reloj es un autómata que funciona según su propia temporalidad: nosotros “bailamos” al son de su bastoneo. Segundo, es preciso historizar a los acontecimientos. En las ciencias de la comunicación, expuestas como ningunas al impacto constante de la actualidad centrípeta, las fuerzas deshistorizantes actúan con potencia inusitada. La historia ayuda a combatir el terrorismo de la actualidad y nos conecta con la memoria social, los dramas históricos de una nación y con los ecos etimológico-sonoros que todo lenguaje arrastra. La historización de los acontecimientos técnicos no tiene como función acumular datos sobre su genealogía. La operación va mucho más allá de la “genealogía de los inventos”, a la que son tan afectos los teóricos postpositivistas de la ciencia y la técnica. La historia enseña, asimismo, a problematizar el futuro. La nuestra es la primera generación humana que le está legando al futuro problemas de los que no sabemos si los hombres posteriores van a estar en condiciones, no ya de resolverlos sino siquiera de si va a haber alguien allí para hacerse cargo de ellos: los “residuos atómicos”, cuya vida “útil” supera los siete mil años, constituye un ejemplo clásico. La polución de los mares, efecto, por primera vez, de la Revolución Industrial, es otro. Y al fin, es preciso desnaturalizar los productos de la organización técnica del mundo. Las tecnologías se nos presentan como naturales, como si fueran útiles, lógicas, como si nada hubiera que criticar en ellas. Pero no solamente tienen una historia, sino que en cada una de ellas está impresa la historia de luchas sociales cuyos desenlaces momentáneos han forjado éste, nuestro mundo. Para decirlo sencillamente: no se le puede creer a un discurso aquello que dice de sí mismo; no se puede describir la realidad con las categorías con que la “realidad” ha elegido justificarse a sí misma. Por otra parte, “desnaturalizar” supone situarnos en condición de asombro ante el acontecer del mundo y el obrar de los seres humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es imprescindible hacer una autopsia de la época, en especial de las facetas asociadas a lo que queremos llamar “modernidad tecnológica”. Cuando se hace una autopsia de una época nada de lo que se muestra es agradable: encontramos el esqueleto de la dominación, las vísceras de la historia ocultada y los secretos de la “familia política” y de Estado que pasaron desapercibidos. Toda autopsia (y la etimología de la palabra significa “mirar con los propios ojos”) y toda tarea de interpretación histórica es una tarea, en buena medida, ingrata. Se revela que lo “real” podría ser de otra manera, y lo que solemos considerar como “pasado” quizás haya sido distinto. Adorno y Horkheimer escribieron que “el conocimiento no consiste sólo en la percepción, en la clasificación y en el cálculo sino justamente en la negación de lo que es inmediato”. De modo que la dilucidación de los secretos y las facetas que se ocultan tras la palabra “técnica” es quizás una de las tareas teórico-críticas más complejas de la actualidad, no solo porque la técnica se nos aparece como un núcleo duro de las sociedades contemporáneas que no parecen requerir otra cosa más que la celebración, sino también porque todos los artefactos sociales se pretenden ahistóricos y necesarios. En cambio, cuando no las celebramos queda en evidencia un acuciante problema ético-político: el  inmenso poder que está a cargo de personas que combinan destrezas tecnológicas muy sofisticadas con principios religiosos y morales pobrísimos. De allí que sea imprescindible analizar el proceso moderno de racionalización de la vida, que ha supuesto tres operaciones reductivas: de los muchos modos de ser en el mundo a uno solo, la racionalidad técnica; de la razón como capacidad cognitiva y conversacional a las meras funciones del cálculo y la manipulación; y al fin de la voluntad ética y política de la población a las relaciones de dominio escamoteadas a la conciencia. En el caso argentino, estas tres operaciones se encastran a una situación política riesgosa: en los últimos treinta años las elites dirigentes en casi todos los órdenes institucionales del país (empresas privadas, estado, academia, sindicatos, microemprendimientos asociados a nuevas tecnologías comunicacionales, responsables de los grandes medios masivos de comunicación), especialmente si se trata de camadas jóvenes, carecen de escrúpulos morales, disponen de escasa o ninguna adherencia a las tradiciones culturales o intelectuales nacionales, y sólo confían en criterios técnicos de decisión y en comportamientos “eficaces”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Qué sabemos acerca de la influencia cotidiana de los objetos técnicos? Poco y nada, más allá de la descripción de su uso y de sus organigramas operativos. Pensemos, por ejemplo, en un artefacto habitual como el teléfono. El primer abonado argentino a la telefonía fue el Ministro de Relaciones Exteriores, que ahora es una calle: Bernardo de Irigoyen. El segundo abonado, hoy una avenida, se llamaba General Julio Argentino Roca. Pensemos en un teléfono celular. Cualquiera celebra, evidentemente, la libertad proxémica que él habilita. Pero al mismo tiempo no solemos pensar que nuestras relaciones sociales cada vez más dependen del conmutador telefónico. Pensemos en los raudos movimientos de un cuerpo cuando atiende un teléfono, en los micromovimientos de las manos, de los dedos. Pensemos en sus gestos faciales: de agrado, desagrado, aburrimiento, impaciencia; en las estrategias lingüísticas que se usarán según el interlocutor de turno: jefe, familiar, persona molesta o amigo que hace mucho del que no se escucha su voz. Pensemos en las estrategias matinales, cuando se revisa la agenda, en la cantidad de microactividades que una persona es capaz de hacer al mismo tiempo que habla por teléfono. Pensemos en los servicios de control de llamada que nos indican si la persona que está llamando amerita ser atendida o no, en los garabatos que se dibujan mientras se habla en blocks de notas colocados ad hoc, en las estrategias que elige una persona para grabar un mensaje en el contestador. Pensemos en los problemas jurídicos que le puede traer a una persona el uso del teléfono. Es sólo porque colocamos el aparato en el altar del confort que no nos resulta extraña nuestra conducta fisiológica–perceptual en relación al teléfono, tecnología que ya tiene ciento veinte años de existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La ideología del confort (versión materializada, especialmente en el espacio hogareño, de los ideales del progreso) se transformó en el espacio de comprensión de la tecnología y opera como un pase mágico. Esta asunción es propia de la subjetividad burguesa, para la cual la casa un “estuche” protector, resguardo frente a las inclemencias causadas por el espacio industrial. Como pliegue personal, la casa protege o acomoda al hombre moderno a lo largo de la “lucha por la existencia”. En ese espacio, la tecnología deviene la puerta de acceso al esparcimiento y garantía de una vida confortable. Es un “acolchador” del sufrimiento. Por eso mismo, un objeto tan habitual como un teléfono opera como artefacto “psicofísico”, como superficie somática que evidencia nuestra condición humana a la vez que reorganiza nuestra experiencia sensorial, psíquica y antropológica. ¿Qué significa la palabra “acolchamiento”? Arthur Schopenhauer suponía que la existencia es, básicamente, sufrimiento, y que el sufrimiento es inmutable, ineliminable de la vida. Esto no supone que la vida no sea también alegría, placer y serenidad, sino solo que la densidad de sufrimiento es parte constitutiva de ella misma. Las utopías sociales del siglo XIX se propusieron eliminar en lo posible el dolor. Así, la ciencia se propuso reducir el poder de la naturaleza sobre la vida humana. El ejemplo más banal lo encontramos en el pronóstico del tiempo que consultamos diariamente. Por otro lado, la ciencia social también se propuso reducir el sufrimiento generado por el orden laboral. Entonces, dos ambiciones utópicas: reducción del poder del azar, reducción del rango de la injusticia social. En nuestra época histórica, “sentimental” -como la llamó Ernst Jünger- se huye del dolor, pero no se pertrecha al alma para que esté preparada para ese contacto. ¿Por qué razón? Porque en la modernidad no hay diferencia entre alma y cuerpo: lo único valorado es el cuerpo, sea como fuerza de trabajo en al ámbito laboral o como apariencia en el mundo de las relaciones sociales, ya sea como mercancía carnal o como cuerpo performativo. El cuerpo carece de defensas auténticas cuando entra en contacto con el sufrimiento: recibe el impacto en toda la línea. De allí la importancia del confort, que tiene como función resguardarnos de las inclemencias de la vida industrial y urbana moderna, en la que el sufrimiento opera como una suerte de “arma arrojadiza”, como amenaza indiscriminada. Pues el dolor ya “no culpa a nadie”, por ejemplo, a los “ricos”, la “oligarquía” o al “imperialismo”. Entonces, la lucha por la existencia, ideología propia del “darwinismo social”, regula la existencia en la época sentimental. Y solo el refugio de la intimidad permite eludir momentáneamente a los mandatos despiadados de los procesos laborales o de la soledad urbana o del tedio u aburrimiento modernos o bien del juego de relaciones sociales en los que hay que venderse como “apariencia”. La tecnología ofrece confort a este hombre asediado y le concede esparcimiento en un mundo inclemente: nos anestesia contra el dolor. Ella asume la función del discurso y las prácticas consolatorias propias de una época anterior en la que la religión apaciguaba el dolor, ofreciéndole un sentido. Como la modernidad técnica supone un tipo de vida que somete al ser humano a las mismas exigencias que se le hacen a una máquina, fue necesario definir y construir un tipo caracterológico de ser humano a fin de poner en marcha la máquina de la sociedad tecnificada. En el siglo pasado todavía se podía hablar de “individuos singulares”, de entes liberales, pero el siglo XX insertó a los individuos en organismos de rango estadístico, sean sindicatos, empresas de seguros de vida, tarjetas de crédito, jubilación garantizada por el Estado, la industria farmacéutica que trata con los síntomas depresivos, las terapias intensivas que prolongan artificialmente la vida o la hipoteca bancaria sobre el propio futuro. Al dejar de ser el cuerpo la coraza protectora del alma, solo los “acolchonadores artificiales” nos permiten sostener la relación con el dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIEZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Nostalgia por épocas mejores? Ninguna. No hay épocas felices atrás nuestro, nunca las hubo. A veces conviene retroceder y recurrir a una época pasada para que sirva de contraluz a fin de hacer visible algo poco aprehensible. Cada época ha tenido sus propios problemas. Nosotros tenemos los nuestros y seguramente el futuro encontrará los suyos. La nostalgia es una operación sentimental conservadora y reaccionaria. Otra cosa muy diferente es la mirada melancólica, que nos ayuda a humanizar las cosas: un despliegue del ánimo. Y tampoco el futuro está dado de antemano, como parecen creer demasiadas personas en Argentina. Los giros políticos y ontológicos ante la actual situación histórica suceden únicamente cuando las dosis habituales de ilusión ceden su espacio emocional y espiritual a la esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ONCE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los cientos de mecanismos y artificios electrónicos que gobiernan sobre nuestros actos cotidianos nos suelen pasar desapercibidos. Pero en un proceso técnico, como en un simple botón o control remoto, hay algo más que confort o función: en ellos anida una metafísica. Sea a partir del patentamiento de la cerradura Yale en 1844 como en la adquisición de una bandeja giradiscos Wincofon a mediados de los ‘60 o del programa Word for Windows en la actualidad. Son los imperceptibles engranajes, palancas y poleas que permiten a la ciudad comenzar su función. Pero los actores que son parte de su elenco estable poco se imaginan que están siendo reclutados para un teatro de operaciones diferente. Pues un engranaje, un electrodoméstico o una computadora son piedra de toque y no despliegan únicamente una pedagogía, también una erótica. Luego, y de acuerdo a troquel, los objetos se aparean unos con otros, en especial las redes telefónicas, las informáticas y las televisivas. Las variaciones en la programación televisivo-informática se constituyen en las variadas provincias de un país imaginario donde nunca se pone el sol, y cuyas fronteras comienzan y terminan en el control remoto o en el mouse. En esa programación, y en las franjas comerciales de la ciudad, se muestra una suerte de “cubismo publicitario” cuyo poder sobre las membranas libidinales de la población ya había vislumbrado el arte pop. Así, los ubicuos teléfonos públicos de los ‘60 contribuyeron imperceptiblemente a la aceptación del correo electrónico y de las “autopistas” informáticas, y la aparición entonces de la tarjeta de crédito internacional y los cajeros automáticos potenciaron una mayor abstractización del dinero tanto como despotenciaron los símbolos locales. Del mismo modo, la abundancia de espejos a mediados del siglo pasado y la iluminación artificial y la gráfica mural a fines del mismo abrieron cauces al cine y a la detrascendentalización de la visión. Y así también los satélites internacionales de comunicación, los simuladores de vuelo, los viajes lunares y las técnicas de espionaje electrónico orientaron la imaginación colectiva hacia Internet y hacia el bluff político de la “guerra de las galaxias”. Los aparatos emiten mensajes que son captados por las antenas del futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es posible que existan pueblos que carezcan de juguetes, pero de cada pueblo que tiene los suyos se desprenden los futuros espirituales de sus niños. Una vez olvidada la canción de cuna, se colocan los primeros eslabones de la seriedad. Del estanciero al trencito de juguete y de allí al cazabombardero interplanetario de un videojuego, la juguetería industrial no solo faceta costumbres; constituye también una guía ideológica: reproduce "a escala" el formato de los símbolos tecnológicos del progreso, tanto como, en otra escala, la Estación Central de Ferrocarril y las Redes Computacionales son, sucesivamente, maquetas de la organización burocrática del Estado de principios de siglo y de los flujos financieros e informacionales contemporáneos. En el “Meccano” o en el “Rasti” se ocultaba un proyecto de sociedad y un método de avance escalafonario para las nuevas generaciones, tanto como el torneo medieval suponía otras habilidades y simbologías. Es posible que ya en los años '60 se estuviera sembrando el imaginario tecnológico de la juventud actual: en el walkie-talkie de plástico de los juegos infantiles se anunciaba la aceptación de Internet tanto como en los surcos chirriosos que anillaban los temas en los viejos long-plays ya estaban implícitos los huecos que serían ocupados por los separadores de MTV. Es un tema viejo del siglo: el tiempo de ocio se recupera en beneficio de la circulación y aprobación de la mercancía, y aunque las conexiones parezcan insólitas o caprichosas, ellas pueden evidenciarnos las “fuerzas anímicas” que rigen una época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOCE&lt;br /&gt;&l
